facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Beber vino antes de dormir, podría ayudarte a perder peso

Doodle de hoy se lo dedican a Sergei Eisenstein, el director de “El acorazado Potemkin”

El curioso supermercado que abrió Amazon

Inicio / Actualidad / Los insólitos y maravillosos trasplantes

Los insólitos y maravillosos trasplantes

 

 

Más allá de la disputa por los controvertidos trasplantes de cabeza, los científicos están interesados en allegarse suficientes órganos para cubrir la demanda y se preparan con nuevos procedimientos sirviéndose de los últimos adelantos tecnológicos.

 

A finales de 2017 se anunció con bombo y platillos el primer trasplante de cabeza en un ser humano, llamado así por sus ejecutores. Este procedimiento que hasta hace algunas décadas parecía materia de ciencia ficción estaría cerca de convertirse en una realidad, gracias al desarrollo de la técnica y de los adelantos médicos.

El principal impulsor es el cirujano turinés Sergio Canavero, a quien algunos han llamado “doctor Frankenstein”, apodo que no le disgusta del todo y del cual se ufana. Este cirujano italiano conoce muy de cerca los experimentos de trasplante de cabeza realizados por el científico ruso Vladimir Demikhov, en la década de los cuarenta, y estuvo muy al tanto de los trabajos del cirujano estadounidense Robert J. White en la década de los setenta, que consiguió trasplantar la cabeza de un mono al cuerpo de otro. Si bien el procedimiento de White fue todo un acierto médico pues el animal pudo interactuar con su alrededor, no estuvo exento de gran complejidad: la cabeza del mono tuvo que ser cortada y se hubo de conectar a un cerebro que le suministrara sangre para mantenerlo con vida antes de hacer el trasplante. No faltaron las voces de alerta y aquellas que descalificaron esos trabajos, considerándolos quimeras, en el caso de las operaciones del ruso Demikhov o de asuntos sinsentido y con fallas, en el caso del estadounidense White, que no pudo conectar la médula espinal.

Recientemente, Canavero participó en el equipo multidisciplinario de China y de Corea del Sur que realizó el trasplante de cabeza de un mono. Con esto se declaró listo para lo que el llama el futuro: el trasplante de cabeza en casos como cáncer, tetraplejia o distrofia muscular. La fecha establecida es diciembre, el escenario China, pero podría haber algunos cambios.

¿Cuáles son los próximos pasos? Y lo más importante: ¿hasta dónde se encuentran los límites?

El tema en sí mismo genera un encendido debate en la comunidad científica ya no respecto de la viabilidad ni de los procedimientos quirúrgicos, sino por las consideraciones éticas, médicas y científicas. Entre otras cosas, se cuestiona la forma en que Canavero ha dado a conocer su procedimiento, primero en medios antes de publicarlo en revistas científicas especializadas.

De entrada, el término mismo “trasplante de cabeza” despierta oposición y según los cirujanos que saben, ha sido popularizado de manera indebida. En opinión de Antonio Fuente del Campo, uno de los expertos mexicanos en cirugía craneofacial, se trata también de una tema ético. “Habrá que pensar qué es lo que va a pasar. ¿El cuerpo va a recibir una cabeza o la cabeza va a recibir un cuerpo?”, cuestiona.

Para Arturo Dib Kuri, exdirector del Cenatra y director general de la asociación Pro Renal, si algún día se realiza, lo más correcto sería llamarlo trasplante de cuerpo. Lo complicado, señala el trasplantólogo, será resolver los asuntos médicos científicos y ontológicos.

El también cirujano Fuente del Campo, del Hospital Manuel Gea González, atisba otra cuestión: “No nada más se estará cambiando el aspecto de la cara sino poniéndole un cerebro diferente, con otros conocimientos, otros problemas psicológicos y emocionales, se le pasará a otra gente todas sus capacidades pero también todos sus traumas”. Y ejemplifica con dos problemas que enfrentan los pacientes sometidos a un trasplante de cara: “Que se haga a la idea de que va a ser la misma persona aunque se vea completamente diferente. Ese choque de conciencia, conocimiento y autoimagen no es nada sencillo. El segundo, como todo trasplante requiere de un meticuloso manejo de medicamentos para evitar el rechazo, sumado al factor económico porque no es fácil para una persona estar pagando un medicamento de por vida”.

El tema ético es algo extremadamente importante que se debe analizar, especialmente si el procedimiento traerá un beneficio real al paciente o si solamente es algo que anhela el cirujano para anotarse en la historia de la medicina por “haber sido el primero” en realizar un trasplante de este tipo.

La doctora Esther López Bayghen, del Laboratorio de Biología y Diagnóstico Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav) considera que las cuestiones éticas y legales han retrasado el procedimiento, aunque “técnicamente sí se puede realizar, el único problema es ver cómo reacciona el cerebro a la falta de oxígeno en los minutos en que se coloca en el cuerpo receptor. No obstante, la plasticidad del sistema nervioso central técnicamente permite la recuperación”.

Otras dificultades aparejadas tienen que ver con la cantidad de vasos y nervios que se deben unir a la columna vertebral, la inducción al coma del paciente durante un largo tiempo y la estricta vigilancia a la que será sometido una vez dado de alta, todo lo cual podría interferir con su calidad de vida.

 

Un nuevo viejo problema

En realidad la historia no es nueva, pues en el fondo el problema es el mismo de siempre: la escasez de órganos y donantes. Si bien en nuestro país la situación en esta materia ha cambiado favorablemente, según los entrevistados por Contenido todavía no es suficiente si se toma en cuenta la lista de solicitantes de trasplante que recibe el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) y ya no digamos si nos comparamos con los países de avanzada.

Al cierre de esta edición, en la lista del Registro Nacional de Trasplantes había 21,414 personas en espera de un órgano para ser trasplantados, de los cuales 13,454 necesitan un riñón y 7,743 una córnea. (Ver Situación de los trasplantes en México.)

El director del Cenatra, José Salvador Aburto Morales, considera que en materia de trasplantes en México se ha mejorado de forma importante y derivado de las primeras intervenciones históricas en 1963, el procedimiento pasó “de ser un acto extraordinario y novedoso a una práctica quirúrgica de rutina (porque se hace muy frecuente), pero todavía se requiere de alta tecnología, infraestructura y capacitación para conseguir los resultados que hemos tenido el día de hoy: excelentes”.

Actualmente y según cifras oficiales el porcentaje de éxito de los trasplantes que se realizan en nuestro país es superior al 95%.

Hay que recordar que un trasplante –según la definición del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán– “consiste en trasladar un órgano, tejido o un conjunto de células de una persona (donante) a otra (receptor), o bien una parte del cuerpo a otra en un mismo paciente”.

La misma encrucijada que los científicos encaran con respecto a la falta de órganos para trasplante se da en nuestro país y en todo el mundo. ¿Qué se debe hacer?

Más allá del show mediático de Canavero, como lo consideran algunos cirujanos, los científicos están en los laboratorios trabajando en diversas opciones: los trasplantólogos depurando las técnicas quirúrgicas, y todos al pendiente de los avances de la tecnología con la intención de cubrir el faltante.

En otros frentes se buscan métodos más prácticos como en el caso de la donación pareada, que se abre como una puerta de esperanza para aquellos mexicanos que se encuentran en la lista de espera.

Arturo Dib Kuri, director general de la asociación Pro Renal ilustra con el caso del riñón: uno de cada tres mexicanos que requieren un trasplante renal tienen un familiar o amigo cercano dispuesto a donarles el riñón, pero lamentablemente en muchos de los casos esto no es posible por la condición de incompatibilidad. Sin embargo, esto se resolvió con el “Algoritmo de Compatibilidad” desarrollado por el doctor Alvin Roth, economista de la Universidad de Stanford y que le valió el Premio Nobel de Economía 2012.

El método se inscribe dentro de la teoría de juegos, pero cambió las donaciones cruzadas en Estados Unidos. Esto ha permitido que las parejas (paciente y donador aun incompatible) encuentren otros pares en la misma situación con las que sí haya compatibilidad.

En nuestro país este sistema ya dio resultados en el caso de riñón y se tienen dos casos, uno de ellos el de Marisol, que se incorporó al programa después de cinco años de espera por un trasplante y sometida todo ese tiempo a diálisis. Diagnosticada con insuficiencia renal crónica en 2011, la chica tuvo un intento fallido de trasplante, después de que su hermano decidiera donarle un riñón pero no hubo compatibilidad. Sus posibilidades se reducían, ella veía su caso como encontrar una aguja en un pajar, pero después de que se inscribió en la asociación corrió con la suerte de encontrar un donante. El procedimiento cruzado se realizó en territorio norteamericano. Una paciente recibió el riñón de la prima de Marisol, mientras que el donante de la paciente estadounidense donó el órgano a la chica mexicana. Mayores informes en www.pro-renal.com

Otras opciones

En materia de trasplantes algunos expertos hacen la distinción entre aquellas cirugías que salvan vidas (corazón, riñón, hígado, pulmones) y las que mejoran la calidad de vida (córneas, huesos, piel, tendones, etcétera), aunque es cierto que los procedimientos de trasplante de órganosy tejidos están “dominados”, el paso siguiente será perfeccionar los procedimientos para casos de

extremidades (manos, piernas) y cara, que resultan impresionantes por sus técnicas quirúrgicas.

Uno de los grandes expertos mexicanos Antonio Fuente del Campo, dijo en entrevista para Contenido que “las cirugías de los trasplantes nacieron a partir del desarrollo de la microcirugía, una disciplina de la cirugía plástica en la que se adiestra a los cirujanos para suturar vasos, nervios, venas, arterias y linfáticos con la finalidad de darles drenaje o comunicación ya sea para nutrir en el caso de las arterias o para drenar en el caso de las arterias y linfáticos”.

La microcirugía requiere destreza, habilidad, disciplina y principalmente una fuente de amplificación como el microscopio electrónico, que ha facilitado y vuelto el procedimiento más sencillo.

¿Hacia dónde vamos en materia de microcirugía? El especialista señala que “cada vez se realizan procedimientos más ambiciosos, toda vez que durante muchos años lo ‘único’ que se hacia era unir arterias y venas gruesas; luego se fue pasando a vasos más delgados. Actualmente se van desarrollando técnicas más finas gracias a los microscopios más eficientes”.

Y como todos los días aparece algo nuevo, es posible -cree el cirujano- que dentro de algunos años ya no hará falta suturar sino simplemente acercar ambas piezas, pero por lo pronto “vamos escalón por escalón hasta hacer cosas que inicialmente eran inimaginables”, dice optimista Fuente del Campo.

 

Lo último

Lo más novedoso en trasplantes (todavía en fase experimental) son los xenoinjertos: donadores animales modificados genéticamente para que tengan similitud celular con el receptor, acarreando menor riesgo de rechazo. El doctor Dib Kuri explica que la especie que más similitud tiene con el ser humano es el cerdo, por lo que se ha trabajado con esta raza hasta hacerla genéticamente pura, modificada en el laboratorio, libre de enfermedades para hacerla más parecida a los humanos. Sin embargo, reconoce el cirujano, en el año 2000 se detuvo la investigación en xenotrasplantes por el miedo a que se pudieran transferir algunos virus. Más tarde que temprano, se va a regresar a esta opción, consideran los especialistas consultados.

“Como no hay suficientes órganos para trasplantar, lo que se está haciendo es encontrar la manera de sustituir el órgano ‘fabricándolo’ en el laboratorio o tratando de sustituir tejidos de ese órgano, ‘cultivándolos’ de manera que con una cirugía se pueda implantar un neo-órgano o neo-tejido, el cual no tiene problemas de rechazo pues se creó a partir de las células del propio paciente”, detalla la científica Esther López Bayghen, quien cobró notoriedad en la materia luego de que la prestigiosa revista científica The Lancet publicara en 2011 noticias sobre la fabricación de vaginas y uretras con ingeniería de tejidos. La científica, junto a la cirujana Atlántida Raya Rivera, estuvieron al frente de un equipo del Hospital Infantil Federico Gómez.

Las cirujanas emplearon este procedimiento en niñas que nacieron sin vagina (cuyos casos son raros, apenas en uno de cada 4,000 nacimientos pero los tratamientos tradicionales acarreaban muchos problemas). ¿Cómo los resolvieron?

Primero cultivando dos tipos de células (epiteliales y musculares) para crear las nuevas vulvas a partir de las mismas pacientes, con lo que se eliminó el riesgo de rechazo, y se colocaron en una matriz sintética, una especie de tubito que estuvo listo al cabo de poco más de un mes. Después se realizó una cirugía para implantar el neo-órgano que tuvo las mismas características y funcionalidad de una vagina natural. Resultado: las niñas que nunca en su vida habían tenido las funciones completas de su vagina ahora llevan una vida normal, incluida la reproducción.

Con esa misma técnica de cultivo se trabajó también con células de la uretra, en el caso de niños, que debido a una malformación o accidente no tenían desarrolladas todas sus funciones, entre ellas orinar; lo hacían a través de una sonda. Después del procedimiento los infantes tuvieron una mejor vida.

Modestamente la doctora López Bayghen señala que hasta donde sabe es el primer equipo en el mundo que creó órganos completos en el laboratorio: “Son relativamente sencillos y la misma técnica se puede aplicar para aquellos órganos que tengan la apariencia de un tubo”, señala.

“Lo complejo será llegar a los órganos sólidos (corazón, riñón, hígado), que además tienen la complicación de la tridimensionalidad; debemos entender cómo es que las células se acomodan y se comunican tridimensionalmente entre ellas y además fabricar los andamios tridimensionales para fabricar un órgano”, reflexiona la experta.

 

Órganos por pedido

Si las salamandras pueden regenerar una extremidad perdida, ¿por qué los humanos no pueden hacerlo? Es algo que se preguntaba el doctor peruano Anthony Atala, pionero de la medicina regenerativa y que desde hace tiempo está dedicado a la elaboración de órganos sólidos para trasplante, quien también colaboró con el equipo de los investigadores López Bayghen y Raya Rivera.

La cuadrilla del doctor Atala –en el Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa en Carolina del Norte –, a diferencia del equipo mexicano, se encuentra un peldaño más arriba y trabaja ya en órganos huecos no tubulares, como la vejiga. De hecho, ellos son los primeros en el mundo en haber trasplantado por primera vez ese órgano creado en el laboratorio y el paciente lleva una vida normal.

López Bayghen informa que el grupo que comanda Atala ya creó en el laboratorio células cardiacas, hepáticas y renales con funciones de latir, hacer vivir y producir enzimas pero aún enfrenta el reto de la tridimensionalidad.

Empero, los avances tecnológicos juegan a favor de los investigadores. “La tecnología ya nos alcanzó para hacer todo tipo de cosas”, dice la investigadora del Cinvestav. De hecho, las impresoras láser o en 3D sirven para hacer prótesis y ya se pueden aplicar en el caso de órganos: en vez de utilizar tinta de impresión en los cartuchos se dispondría de células cultivadas en el laboratorio, que no causaran reacciones inmunológicas, pues fueron extraídas del propio paciente.

En tanto se llega a los órganos para trasplante los científicos están probando imprimir huesos, músculos y cartílagos. La ciencia de los trasplantes todavía está en la etapa de ensayo y error y desentrañando cómo obtener los órganos tridimensionales pero seguramente en un par de décadas será cosa de todos los días.

Hay que recordar que es un camino donde todavía no se tiene mucha experiencia. Apenas hace 25 años que se cultivan células en laboratorio con propósitos de reemplazo, y eso no es tanto tiempo para los avances que ya se consiguieron.

El optimismo ante los buenos resultados hacen elucubrar a los científicos de que acaso no esté tan lejano el día en que los solicitantes de órganos no deban esperar con el alma en vilo por la aparición de un donador ideal, ya que será trasplantado gracias a un órgano a la medida, producido en laboratorio. Por ahora, coinciden nuestros expertos, el adelanto más insólito sigue siendo la cultura de la donación que permite salvar vidas o mejorarlas.

 

 

Los trasplantes en México

Órgano Pacientes
Riñón 13,254
Córnea 7,743
Hígado 362
Corazón 49
Riñón-páncreas 6

Fuente: Cenatra

 

 

 

Historia de los trasplantes

1905

Córnea

Eduard Zirm en Olomuc, actual República Checa.

1954

Riñón

Joseph Murray, Boston, Estados Unidos.

1966

Páncreas

Richard Lillehei y William Kelly, Minnesota, Estados Unidos.

1967

Hígado

Thomas Starzl, Denver, Estados Unidos.

1967

Corazón

Christiaan Barnard, Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

1981

Corazón y pulmón

Bruce Reitz, Stanford, Estados Unidos.

1983

Lóbulo pulmonar

Joel Cooper, en Toronto, Canadá.

1986

Los dos pulmones

Joel Cooper, en Toronto, Canadá.

1998

Mano

Earl Owen y Jean-Michel Dubernard, en Lyon, Francia.

2005

Cara (parcial)

Bernard Devauchelle, en Amiens, Francia.

2006

Pene

Weilie Hu, en Guangzhou, China.

2010

Cara (totalidad)

Joan Père Barret, en Barcelona, España.

2011

Uretra y vaginas artificiales

Atlántida Raya Rivera y Esther López Bayghen, en Hospital Infantil Federico Gómez, México.

 

Banco de células troncales del IMSS

Está considerado entre los cinco mejores del mundo por su productividad en la recolección de células madre con fines de trasplante para pacientes con leucemia. Forma parte del World Marrow Donor Association (WMDA), consorcio europeo que agrupa a los 160 bancos públicos del mundo que reportan su productividad anual.

José Ángel Guerra Márquez, director del banco de células, ubicado en el Centro Médico Nacional La Raza, detalla que aquí se almacenan 1,400 unidades de las cuales se han usado 146. ¿Cómo se obtienen? El procedimiento consiste en obtener células hematopoyéticas de la médula ósea y sangre periférica de pacientes sanos, quienes son estimulados para la multiplicación de estas células que salen al torrente sanguíneo y se recolectan en máquinas de aféresis, proceso similar al que antes se hacía con sangre de cordón umbilical. Más del 80% de unidades celulares se utilizan en trasplantes de médula ósea.

 

 

Trasplante de brazos

El primer trasplante de este tipo que se realizó en el país y en América Latina fue en un hombre de 34 años de edad que perdió ambos brazos en un accidente. Después de una intervención quirúrgica que duró 20 horas el hombre pudo volver a tener movimiento y destreza en las manos tras un año de rehabilitación. La cirugía corrió a cargo de un equipo formado por 60 personas, coordinado por el médico Martín Iglesias Morales, jefe de Cirugía Plástica del INCMN Salvador Zubirán. Se calcula que el paciente pueda alcanzar hasta el 95% de movilidad y funcionalidad en sus nuevos miembros.

 

(A.C.)