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Alberto Fujimori, el hombre que polariza a Perú

Basta con pronunciar el nombre de Alberto Fujimori en cualquier lugar donde se encuentren más de dos peruanos para darse cuenta de los sentimientos encontrados que genera quien gobernó a Perú entre 1990 y 2000.

Para sus simpatizantes, el 50% de sus compatriotas, es el hombre que salvó a su país de un mal doble: la guerrilla y el colapso económico. En cambio, para sus detractores, la otra mitad de los peruanos, es un autócrata  que destruyó las instituciones democráticas del país para conservar el poder.

Preso desde 2009 cuando fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción, el hombre ha vuelto a encender el debate entre quienes lo adoran y aquellos que lo detestan. La reciente Noche Buena fue indultado por el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien adujo “razones humanitarias”.

“EL CHINO”

Alberto Fujimori nació el 28 de julio de 1938 en Lima, donde sus padres se establecieron procedentes de la aldea japonesa de Kamachi. Cursó su educación básica en escuelas públicas limeñas y en 1960 se licenció en ingeniería agrónoma, obteniendo el mejor promedio de su generación.

También se graduó de una maestría en matemáticas y se dedicó a la docencia universitaria antes de saltar a la política, aprovechando la crisis de los partidos tradicionales para surgir del anonimato político apenas semanas antes de las elecciones presidenciales de 1990. Las ganó por amplio margen en segunda vuelta teniendo como adversario al escritor Mario Vargas Llosa.

Fujimori, apodado “el chino” por sus rasgos orientales, heredó un país quebrado económica y socialmente, azotado por un 7,000% de inflación anual y la creciente actividad de los grupos rebeldes Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), cuya estrategia de lucha incluía ataques terroristas.

Tras asumir su primera presidencia en julio de 1990, adoptó un estricto plan antiinflacionario que provocó el descontento de los sectores sindicales y del poder legislativo. La medida radical funcionó y sentó las bases del desarrollo económico peruano.

Luego del retiro del apoyo parlamentario, comenzó a gobernar por decreto y el 5 de abril de 1992 propició un autogolpe de Estado con el apoyo del Ejército, clausuró el Congreso y disolvió el Poder Judicial.

En septiembre de ese año fue arrestado el líder del grupo maoísta Sendero Luminoso, Abimael Guzmán.

Abimael Guzmán, líder del grupo subversivo Sendero Luminoso.

La lucha contra la violencia de Sendero y el MRTA se transformó en el lema principal de Fujimori, quien supo capitalizar su éxito para volver a arrasar en las elecciones de 1995.

POLÍTICAS DE EXTERMINIO
Ante el aplauso de la mayoría de los peruanos, en especial de las clases populares, y la indiferencia de la comunidad internacional, la alianza de Fujimori y las Fuerzas Armadas se estrechó, al tiempo que crecieron las denuncias de varios sectores sociales ante la consolidación de un régimen cívico-militar.

Muchos observadores independientes comenzaron a destacar la existencia de un poder detrás del poder, con un especial protagonismo de los servicios de inteligencia, y de su controvertido jefe, Vladimiro Montesinos.

El 17 de diciembre de 1996 se desató uno de los episodios más recordados de la era Fujimori: la toma de la residencia del embajador japonés en Lima, por parte del MRTA.

Integrantes del MRTA durante su asalto a la embajada japonesa en Lima.

72 personas fueron mantenidas como rehenes por 126 días, durante los cuales Fujimori rehusó a ceder a las peticiones de los guerrilleros. El secuestro terminó el 22 de abril de 1997 con una operación militar ordenada por Fujimori que logró liberar a los cautivos, aunque uno murió, y en la que fallecieron también 14 rebeldes y dos miembros del comando de rescate.

El 14 de julio de 1999 fue capturado el último de los fundadores de Sendero Luminoso, conocido como “camarada Feliciano”. El golpe a la sanguinaria organización fue definitivo.

LA DESCOMPOSICIÓN
A pesar de que la constitución peruana limitaba entonces a dos los periodos presidenciales consecutivos de un mismo mandatario, Fujimori se postuló a las elecciones de 2000 alegando que esta disposición había entrado en vigor durante su primer mandato, y por tanto esta nueva candidatura era su primera reelección.

La Organización de Estados Americanos (OEA) expresó su preocupación tras la primera vuelta de los comicios y reiteró sus dudas en la segunda ronda.

El opositor Alejandro Toledo, quien había salido segundo en la primera vuelta con 40% de los votos, decidió no concurrir a la segunda vuelta por considerarla fraudulenta.

La reelección de Fujimori el 28 de mayo de 2000, sin rival y sin observadores, fue considerada por muchos analistas como una victoria cuestionable, y además endeble porque el mandatario reelecto no contó con mayoría parlamentaria, con todas las implicaciones del caso.

Con su principal asesor Vladimiro Montesinos

Pero al final fue un escándalo de corrupción protagonizado por Vladimiro Montesinos, su “mano derecha”, sumado a los efectos de una dura recesión económica, los que llevaron a que Fujimori huyera de Perú en noviembre de  2000.

REFUGIO EN JAPÓN

Ante la posibilidad de que las pesquisas legislativas ocasionaran su destitución, Fujimori se valió de una gira por Asia para quedarse en Japón, la tierra de sus padres.

Desde allí anunció el 19 de noviembre de 2000 su dimisión como presidente de Perú. El Congreso la rechazó, pero lo destituyó por “incapacidad moral permanente”, tras lo cual fue reemplazado por el congresista Valentín Paniagua.

El 11 de diciembre el gobierno japonés le reconoció a Fujimori la nacionalidad nipona, lo que le dio derecho a permanecer en aquel país y, lo mejor para él, a no ser extraditado, ya que Japón protege a sus ciudadanos de este recurso judicial.

MALA DECISIÓN

A pesar de un pedido de detención ordenado por Interpol y de solicitudes de extradición por delitos de lesa humanidad y corrupción, ordenados por Perú, Fujimori anunció su intención de presentarse nuevamente a la presidencia de Perú.

En noviembre de 2005 sorprendió al mundo al aterrizar en Santiago de Chile y anunciar que permanecería allí de manera temporal para preparar su candidatura. Poco después fue detenido por la policía chilena a pedido del gobierno peruano. Se inició entonces el proceso de extradición y el 7 de abril de 2009 Fujimori recibió en Lima la pena de 25 años en prisión.

El exmandatario fue procesado por dos matanzas ocurridas en 1992 en las que 25 personas murieron a manos de un escuadrón militar encubierto, el grupo Colina,y por el secuestro de un periodista y un empresario ese mismo año.

Por ser delitos de lesa humanidad, Fujimori solo podía recibir una reducción de condena si el presidente en ejercicio le otorgaba el indulto humanitario, una gracia extraordinaria para reclusos con enfermedades graves y con riesgo de empeorar por las condiciones carcelarias.

POLÉMICO PERDÓN

Después de 8 años en prisión, con la salud notoriamente deteriorada y cerca de convertirse en octogenario, Fujimori cumplió el perfil para recibir la gracia.

“Una junta médica oficial ha evaluado al interno y ha determinado que el señor Fujimori padece de una enfermedad progresiva, degenerativa e incurable y que las condiciones carcelarias significan un grave riesgo a su vida, salud e integridad”, dice el comunicado de Presidencia de Perú publicado el pasado 24 de diciembre.

Y agrega: “El presidente de la República, en uso de las atribuciones que le confiere la Constitución Política del Perú para tales fines, ha decidido conceder el indulto humanitario al señor Alberto Fujimori Fujimori”.

En cuanto a su indulto, había sido solicitado en varias oportunidades por razones de salud por la familia, abogados y hasta el propio Fujimori, llegó apenas tres días después de que Kuczynski se salvara de ser destituido por el Congreso.

Lo que parecía ser una destitución inminente no consiguió los votos necesarios gracias a una decena de parlamentarios liderados por Kenji Fujimori, el hijo menor de Alberto.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski ha dicho que indultar a Fujimori ha sido la decisión más difícil de su vida.

Todo indica que fue un intercambio de favores, válido en política, pero que ha enfurecido a los seguidores de Kuczynski, la mayoría furibundos antifujimoristas que se sienten traicionados.

LO QUE SIGUE

Actualmente Fujimori se encuentra internado en la unidad de cuidados intensivos de una clínica limeña, a la que fue traslado hace unos días debido a una caída de glucosa y la presión arterial, según informó su médico personal.

El expresidente peruano fue notificado de su indulto por su hijo el congresista Kenji Fujimori.

Desde su cama de hospital fue informado por su hijo Kenji de la decisión presidencial. En un arranque de sinceridad o de astucia política, el ex gobernante correspondió el gesto publicando en sus redes sociales un video en el que pide perdón “de todo corazón” por sus errores mientras gobernó al país sudamericano.

En cuanto lo den de alta regresará libre a su casa.

(Por Pedro C. Baca)