Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Balón parado, peligro de gol en #Rusia2018

El colombiano Carlos Sánchez, primera tarjeta roja del Mundial-2018

Nemo, James Bond y Semen entre los nombres raros en Ecuador

Inicio / Acontecer / ¿Quiénes son los presidentes eternos de África?

¿Quiénes son los presidentes eternos de África?

El movimiento político que recién acabó con el régimen de Robert Mugabe en Zimbabue, luego de 37 años de ostentar el poder, ha puesto en evidencia la falta de democracia en África, el más pobre de los continentes, llevando la atención hacia un puñado de gobernantes que se han aferrado a su sillón presidencial.

Sus adversarios los describen como monarcas absolutos, sus partidarios los consideran simplemente “presidentes eternos”.

Teodoro Obiang Nguema (Guinea Ecuatorial)

En el poder desde 1979, reelecto en 2016 con 93.7% de los votos. Con 75 años de edad ya prepara su “sucesión democrática”, según sus propias palabras.

El elegido para continuar su obra es su hijo, Teodorín Nguema Obiang Mangue, actual vicepresente de un país pequeño pero rico en maderas preciosas y otros valiosos recursos naturales, de los que su familia se ha apropiado.

Paul Biya (Camerún)

En el poder desde 1984 cuando su antecesor y jefe Ahmadou Ahidjo renunció por problemas de salud, se ha mantenido en su sillón durante 33 años.

Para legitimar su régimen, a partir de 1997 ha convocado a elecciones generales cada siete años, la más reciente tuvo lugar en 2011 y la ganó en medio de acusaciones de fraude y delitos de lesa humanidad.

A punto de cumplir los 85 años, ya se prepara para postularse para un nuevo septenio.

Omar al Bashir (Sudán)

Desde 1989 gobierna con puño de hierro al que alguna vez fue el país más grande de África.

En 2011 sufrió su peor derrota cuando una parte del país, rica en yacimientos petroleros, se separó del resto para fundar la república de Sudán del Sur, con reconocimiento de la Comunidad Internacional.

Acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes de guerra y contra la humanidad, en 2015 convocó a “elecciones libres” que ganó con 94.1% de los votos.

Idriss Déby (Chad)

Este fogueado piloto de combate del ejército chadiano está en el poder desde 1990 cuando derrocó al entonces presidente Hissène Habré.

Fue reelecto en 2016 con 61.6% de los votos. El resultado fue cuestionado por los observadores internacionales.

Joseph Kabila (República Democrática del Congo)

En el poder desde 2001, tras el asesinato de su padre Laurent-Desiré Kabila. Su mayor logro ha sido pacificar a un país de 2,345, 409 km2, uno de los más grandes del Continente Negro.

Kabila fue reelecto en 2011 con 49% de los votos. Han pasado seis años, pero no hay fecha para nuevas elecciones.

Isaias Afwerki (Eritrea)

Condujo a su país hacia la independencia de Etiopía y se proclamó su primer presidente en mayo de 1993. Desde entonces ha retenido el poder.

Su régimen de partido único ha sido acusado de haber encarcelado por causas políticas a unos 10,000 eritreos, además de haber orquestado infinidad de asesinatos.

No hay fechas para próximos comicios y al presidente se atribuye la mejor explicación más acertada: “Aquellos que piensan que habrá democracia en este país, mejor que lo piensen en otro mundo”.

Ali Bongo (Gabón)

En el poder desde 2009 cuando relevó a su padre, Omar Bongo, fallecido en aquel año tras 42 años en la presidencia.

Ali Bongo se jacta de haber sido relecto en 2016 en comicios validados por la Unión Europea, y con 49.8% de los votos.

 

La excepción que confirma la regla.

Mswati III (Suazilandia)

En el sur del Continente Negro subsiste una monarquía absoluta, la de Suazilandia, en la que está cancelada toda expresión de disenso.

Además, este país de 17,364 km2 conserva usos y costumbres propios de tiempos feudales, como organizar un ritual anual para que el soberano escoja nueva esposa. Actualmente tiene 14.

Mswati III reina desde hace 31 años, periodo en el que restauró el parlamento, disuelto por su antecesor, pero solo para que funciones como órgano deliberativo.

 

 

(Por Pedro C. Baca)