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Paco Ignacio Taibo II: escritor de mucha historia

Este versátil hombre de letras va y viene de la ficción a la revisión del pasado de México. Hoy vuelve como explorador de un crucial episodio nacional.

Foto: Alberto Torres

A una robusta franja de lectores mexicanos le gusta explorar la Historia. O más estrictamente, ciertos pasajes de la historia de su país. Es una realidad que comparten libreros y editores junto con un cada vez mayor grupo de autores que se ha sumergido en archivos y hemerotecas buscando detalles para seguir arrancándole secretos a epopeyas nacionales que den lugar a relatos unos más exitosos que otros, estén estos basados en una realidad concreta o no.

Hay alguien que pertenece a esa moda a la que él llama “contramoda”. Su nombre: Francisco Ignacio Taibo Mahojo, mejor conocido como Paco Ignacio Taibo II. Él puede memorizar minucias de eventos acaecidos hace decenios y cientos de años, pero durante una llamada telefónica con una amiga –luego de abrir las puertas a Contenido en su abigarrado departamento de la colonia Condesa, en la Ciudad de México– admite no recordar bien su edad.

“A ver, si nací en 1949, entonces tengo…”, empieza a calcular este prolífico autor nacido en Asturias, España, afincado en México y quien tiene en su haber unos 70 libros. Ahora mismo trabaja simultáneamente en más de 10 proyectos que podrían convertirse en novelas, cuentos, ensayos. “Puede ser que alguno de ellos avance un poco, otros un poco más y de repente digo: ‘este, escojo este’”. Así es como sintetiza su método de trabajo.

Taibo es, ciertamente, multidimensional. Además de reconocido y premiado escritor de novela negra y policiaca metido a cronista, académico y exitoso autor de temas históricos, es un activo promotor de la cultura mexicana a través de la organización Para Leer en Libertad, A.C., y alguien con una fuerte vocación cívica que ventila políticamente como miembro del Consejo Nacional del partido Morena.

Y desde luego es un feroz lector

“Leo unas dos o tres horas en el baño o en la cama, y leo un chingo en los aviones, en los camiones, en el Metro. Soy de a pie, no tengo auto, porque aunque tengo garaje un librero ocupa buena parte de él”.

Hay que creerle porque entre libros que se desbordan de sus anaqueles y de su escritorio se desarrolla esta entrevista. También en medio de una pequeña nube que lo acompaña adonde vaya por su marcada afición al cigarrillo, aunque es verdad que prende más pitillos de los que se fuma. Se ve sano, no obstante esa adicción.

“Lo estoy –confirma–, me hice unas radiografías por un problema de espalda y el doctor se asombró al ver mis pulmones: estaban limpios”, revela ufano este hombre que ha escrito más libros que los años de vida que acumula.

Batallas en primer plano

Patria I está repleta de acción real, las descripciones de las batallas suelen ser pormenorizadas. “Los historiadores parecen que son analfabetas en historia militar –se queja Taibo II–, escriben como si fuera un ballet cuando la guerra es sangre, sudor y lágrimas. Describo cómo en la batalla del 5 de mayo, cuando los cañones no pueden disparar para abajo, ¿qué hace un artillero veracruzano?, bombardea a mano. ¡Aventaba con las manos balas de cañón!”.

 

Patria

Taibo II charla para dar a conocer su más reciente proyecto, uno que le hizo invertir varios años de investigación y decenas de entrevistas con fuentes de fiar. Es evidente su intención de entregar un texto serio, con robusta bibliografía y enorme rigor documental. Se percibe un esfuerzo de hacer historia pormenorizada más que desplegar un estilo literario (aunque no carece de ello, alguien con tanto oficio no se lo permitiría), y Paco Ignacio sabe lo que es ofrecer libros sobre temas históricos. Fue, según él mismo, uno de los iniciadores del actual boom de esa corriente. Con sus biografías sobre Ernesto “el Ché” Guevara en 1996 y de Pancho Villa en 2006 vendió unos 200,000 ejemplares, además de explorar la figura del cura Hidalgo o los hechos que rodearon a la batalla de Puebla.

Ahora de la mano de Editorial Planeta el autor lanza la primera de tres partes de Patria, con los cuales recorre las hazañas y los inimaginables conflictos por los que pasó el país en el siglo XIX en el periodo de cuatro años desde la Revolución de Ayutla y la Guerra de Reforma, es decir de 1854 a 1858. Su Patria II y Patria III serán puestos en las librerías dentro de unos meses y abarcarán un total de 14 años de nuestra historia, periodo en que Benito Juárez y otros personajes pasaron crisis y penurias por mantener al país como una República que tuvo que luchar contra imperialistas, clero, invasores extranjeros y traiciones internas.

Foto JRH

Historia real Vs. Historia oficial

¿Por qué debería interesarle a los mexicanos esta porción de la historia? “Obedece a una rebelión de los mexicanos por la historia oficial –responde Taibo sin meditarlo–. No les gusta. Y en la medida de que la sociedad se agita, se mueve y pelea se pregunta de dónde venimos, para poder responder a dónde vamos. La historia adquiere esa dimensión de punto de referencia. Hoy quisiéramos a un Juárez o un presidente como Santos Degollado, que jamás tuvo escolta siendo generalísimo de los ejércitos republicanos, o un secretario de Hacienda como Guillermo Prieto, que el día que murió le faltaban botones a su saco por su austeridad”.

¿Es necesario traer a personajes que acaso recordamos porque calles y avenidas fueron bautizadas con sus nombres? El autor tuvo sus razones para hacerlo, los bajó de sus estatuas y atisbó en sus gestos, sus maneras, hasta su apariencia física.

“Hay gente como González Ortega, que por cierto es opacado por el general Zaragoza en la historia oficial, que es protagónico en el gran momento de la batalla y quien dice, maldita sea: ‘¡Gloria!’, porque hay palabras hoy perdidas como honor, sacrificio, que nos urge traerlas a nuestra actualidad y realidad”.

Si bien es difícil encontrar condiciones tan convulsas en la historia reciente como las que describe Patria I, Paco Ignacio encuentra paralelismos entre aquéllas y la realidad contemporánea. “Vivimos una crisis de desconfianza hacia los nuevos Santa Anna que nos han gobernado en los últimos años –dice–. No tienen ni cariño, ni respeto ni afecto. No nos responden, no hay representatividad, no nos identificamos con el poder, con tipos que no hacen cosas y se llenan los bolsillos. No hay honestidad, ni honra, ni honor. Hay posibilismo y cálculo. Otro paralelismo es la corrupción, tan transparente. Pero por otro lado también surge la capacidad de resistencia, hay un proceso de sublevación que a lo mejor, si tenemos suerte, cobrará la forma electoral y cívica”.

Lo que viene

Quien se define como “asquerosamente juarista”, de haber sido personaje de Patria preferiría la personalidad de Francisco Zarco. “Como él, estaría fuera del gabinete. Contando la historia. Interviniendo a cada rato, defendiendo la libertad de prensa y el derecho de opinión”.

Luego de Patria Taibo II se alejará de la Reforma, pero no de los grandes personajes. Escribió unas notas para un texto de José María Morelos contemplando Acapulco en 1813; prepara algunas novelas –dos del género negro, la otra histórica, de aventuras–, trató de reactivar a su célebre detective Héctor Belascoarán Shayne pero las tramas nomás no crecieron. Lo intentará con otra de sus invenciones: el “Jefe Fierro”.

Para beneplácito de sus decenas de miles de seguidores, hay Paco Ignacio para seguir haciendo historia.

No sólo Juárez

Otra sorpresa es que el libro no gira alrededor de Juárez. El autor explica: “No quería una historia juarista, la Reforma ha sido identificada en exceso con su figura y la verdad es que si quieres crear caudillos hay 25. Juárez es el organizador de la orquesta pero no el centro inamovible. El que entra por delante es Melchor Ocampo. Luego la batalla contra Santa Anna. Y luego Juárez”.

 

(José Ramón Huerta)