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Amor a los robots (y otros placeres por venir)

Tener relaciones con robots humanoides dotados de inteligencia artificial será una realidad dentro de poco… Damos un atisbo de las experiencias virtuales que ya están al alcance de todos los internautas.

Olvidémonos de la conquista y el romance. La robótica y la inteligencia artificial están avanzando rápidamente para que tener un encuentro sexual con un hermoso modelo de tamaño y apariencia natural de una mujer o un hombre sea tan simple como dar un par clics y solicitarlo desde una página de internet.

Aunque aún están en fase de prueba y se considera un tabú, el sexo con robots o la llamada robofilia es un campo en vías de popularización; de hecho se calcula que la venta total de robots sexuales ya supera los 15,000 millones de dólares.

Por un precio que varía entre los 4,000 y los 15,000 dólares, las muñecas sexuales disponibles en el mercado cuentan con características físicas muy realistas. Por ejemplo, están cubiertas de silicón que simula la piel humana, tienen pestañas y cabello natural y, en algunos casos, sus “órganos sexuales” pueden alcanzar la temperatura de un humano real.

De acuerdo a los gustos y deseos del dueño, estos robots pueden, desde parecerse a una celebridad, hasta realizar la mayoría de posturas del Kamasutra. Aunque, en algunos casos, el tema se vuelve más escabroso, pues existen modelos programados para mostrar resistencia, lo que de cierta manera implica una especie de “violación” por parte del humano.

Los muñecos sexy

En ese sentido, algunos ejemplares son más avanzados que otros. Un ejemplo es Samantha, una muñeca presentada en marzo de este año por Sergi Santos, un catalán experto en nanotecnología, que incorporó al robot diferentes modos de interacción: románticos, familiares y también sexuales, en esta última área la programación es tan detallada que las partes de su cuerpo artificial responden al contacto y hasta son capaces de simular un orgasmo, si los estímulos son adecuados.

De acuerdo con su creador, Samantha está programada para buscar un acercamiento romántico y sólo después de sentirse cómoda, pasar a lo sexual, Santos incluso afirma que espera que los usuarios se enamoren de la muñeca.

Como en este caso, otros modelos incorporan sistemas de inteligencia artificial, que aunque todavía son básicos, la meta de los fabricantes es crear robots con la capacidad de mantener una conversación y aprender de los patrones de su dueño para responder de acuerdo a sus deseos. Otros esfuerzos, como los de la empresa ubicada en Silicon Valley, RealDoll, esperan lanzar a finales de este año una versión capaz de moldear su personalidad de acuerdo a las necesidades de cada usuario. Por ahora en su página (https://secure.realdoll.com) cuentan con modelos de hombre y mujer que puede ser configurados y adquiridos por un precio que empieza en los 4,000 dólares.

Si los desarrolladores logran su cometido y las muñecas son capaces de aprender y actuar de acuerdo al perfil de su dueño, no es poco probable que habrá quien se enamore de estas máquinas.

David Levy, experto en inteligencia artificial y autor del libro Amor y sexo con robots, considera que las relaciones sexuales con máquinas serán algo habitual en 2050. En su texto el especialista detalla que desde Pigmalión, pasando por Frankenstein, los seres humanos han sido cautivados por la posibilidad de mantener relaciones emocionales con sus creaciones tecnológicas.

Al respecto, un estudio realizado por la Universidad de Sheffield, en el que se encuestó a personas de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Holanda, reveló que 86% considera que los robots sí podrían satisfacer los deseos sexuales. Además demostró que los hombres son el doble de propensos a aceptar esta posibilidad, e incluso muestran signos de nerviosismo si llegan a tocar las partes íntimas de muñecas sexuales.

Lo que es más, según un estudio realizado por la firma Mindshare, uno de cada cuatro usuarios de iOS ha tenido fantasías sexuales con Siri. El 37% afirmó amar la voz de su asistente, al grado de desear que fuera una persona real. La encuesta fue respondida por hombres de altos recursos económicos, con un rango de edad entre los 18 y 34 años.

Al parecer la posibilidad de relacionarse con una máquina no es una idea que quede en la ciencia ficción, incluso en algunos lugares ni siquiera es necesaria la compra, sino que se pueden conseguir como “un servicio”. En Barcelona la empresa LumiDolls tiene un prostíbulo en donde únicamente se encuentran muñecas (eso sí, de momento, con tecnología muy básica). De acuerdo con su portal de internet (www.lumidolls.com) el cliente sólo tiene que hacer una cita y especificar qué modelo quiere encontrar en su habitación y el tipo de prendas que quiere que vista. También ofrecen servicio a domicilio.

Si bien este tipo de prácticas se están volviendo más comunes, Noel Sharkey, profesor emérito de robótica e inteligencia artificial de la Universidad de Sheffield, estima que pasarán más de 10 años antes de que los robots aporten “una compañía real” ya sea sentimental o sexual para los humanos.

 

Terapia y riesgos

Más allá del simple placer, algunos especialistas ven en este tipo de desarrollo la posibilidad de ayudar a quienes tienen algún trauma relacionado con el sexo a superar sus miedos, y también para que adultos mayores y personas con alguna discapacidad accedan de manera sencilla a este tipo de situaciones.

En ese panorama el uso de máquinas para obtener placer sexual se convertiría sólo en una práctica más que algunas personas buscarán, una especie de fetiche. Pero, para otros, hay un riesgo importante en esta posibilidad, como la objetivación de las personas.

La Fundación para una Robótica Responsable publicó un informe en el que expresa los riesgos éticos que los muñecos sexuales plantean y el temor a que se alteren las reglas del consentimiento sexual, pues en la intimidad, una persona podrá realizar toda clase de actos con su robot, pero cuando tenga que interactuar con otro humano podría cruzar los límites y no respetar su integridad humana.

Incluso ya hay un debate en Canadá por el caso de un hombre que solicitó una muñeca con apariencia de niña y fue detenido acusado de poseer pornografía infantil, aunque después fue declarado inocente.

La discusión y el desarrollo de este tipo de tecnologías aún tienen un largo camino por recorrer, pero cuando se trata de sexualidad y herramientas digitales, los robots no son la única opción…

Nuevas experiencias

Incorporar tecnología al ámbito sexual no tiene que implicar el gasto de miles de dólares en un robot, existen otros productos para utilizar a solas o en pareja.

Hace un par de años, en el Consumer Electronics Show (CES), considerada la feria de tecnología más importante del mundo, se presentó B.Sensory (en México, se puede comprar online en: https://en.b-sensory.com), el primer vibrador inteligente del mundo impulsado por libros electrónicos eróticos. Este producto tiene su propia plataforma de creación de contenidos para autores quienes unen su historia con una aplicación móvil gratuita de lectura, de manera que los movimientos del vibrador respondan a lo que el usuario está leyendo para llevar la experiencia de un libro a la vida real.

Otros modelos de consoladores por ejemplo, tienen la capacidad de percibir las contracciones de la vagina cuando se aproxima un orgasmo y repiten ciertos movimientos para potenciarlo.

Para divertirse en pareja, hay juguetes sexuales con la opción de ser controlados de manera remota desde cualquier parte del mundo a través de aplicaciones móviles para, entre otros, simular los movimientos de una lengua en las partes íntimas del usuario.

Si ambos están en el mismo lugar y quieren conocer qué tan buenos son en la cama, la compañía británica British Condoms desarrolló un preservativo inteligente, i.Con, que tiene la capacidad de mostrar al usuario información completa sobre su desempeño sexual, incluyendo la duración, velocidad, fuerza del movimiento, calorías quemadas y temperatura corporal, entre otros. Además, los fabricantes indican que el dispositivo también será capaz de detectar la presencia de enfermedades de transmisión sexual.

Cabe señalar que, a pesar de su nombre, no se trata de un condón como tal, sino de un anillo que se coloca sobre la base del preservativo y puede transferir datos a través de Bluetooth.

Los desarrolladores aseguran que toda la información se almacena de forma anónima, pero si el propietario quiere que sea pública, puede compartirla en sus redes sociales, incluso podrá compararse con el resto de los usuarios desde un sitio web que recopila todas las estadísticas.

Y para los que tienen el deseo (o no) de convertirse en padres, existe un dispositivo para los teléfonos inteligentes que analiza la calidad del esperma y puede concluir en unos minutos si se sufre (o no) de infertilidad. La tecnología, presentada en la revista Science Translational Medicine, tiene como objetivo que sea más fácil y más barato para los hombres saber el estado de su esperma.

El equipo funciona utilizando un accesorio óptico que se conecta a un smartphone y un dispositivo desechable para cargar la muestra de semen. En las pruebas el sistema fue capaz de detectar muestras de semen anormales con una precisión del 98%, tomando como referencia los datos de la Organización Mundial de la Salud sobre la concentración de espermatozoides y la movilidad de los mismos, sin embargo la tecnología continúa en la etapa de prototipo.

Porno virtual

Los sitios de pornografía también están innovando al incorporar videos 360 que pueden disfrutarse utilizando unos lentes de realidad virtual. YouPorn lanzó esta categoría en febrero de este año y continúa desarrollando más videos con esta tecnología que, de acuerdo con especialistas, podría ayudar a personas con padecimientos como eyaculación precoz, ya que al interactuar de manera más directa con las escenas podrían “practicar” hasta lograr un mejor control.

La realidad virtual todavía tiene mucho que ofrecer en el área sexual. Un ejemplo es el Full Body Virtual Interface, desarrollado en Japón, un traje que, unido a las gafas VR, permite practicar sexo con cualquier avatar, sin salir de casa, sin necesidad de un robot o una persona.

Pero este tipo de desarrollos no son tan prometedores para algunos, de hecho el gobierno de Japón dijo estar preocupado porque los jóvenes están perdiendo el interés por el sexo. Una encuesta dada conocer en 2016 reveló que el 42% de los hombres y el 44% de las mujeres que aún no se han casado en el país asiático dijeron ser vírgenes.

La explicación es que los jóvenes están priorizando su independencia, tanto que el 70% de los hombres y el 60% de las mujeres no tienen pareja y no planean conseguir una, pues consideran que una relación amorosa genera molestias innecesarias y están muy ocupados como para lidiar con ellas, además de que tendrían que modificar su estilo de vida.

Los japoneses tienen en la tecnología, en la que sin duda se destacan, un aliado para satisfacer sus deseos íntimos sin la necesidad de una relación con otra persona, pero si esta tendencia continúa, el 16 de agosto del año 3766 sólo quedará un japonés vivo, según las estimaciones de la Universidad de Tohoku, un problema que podría presentarse en otros países industrializados.

Habrá que esperar para comprobar los pros y contras de la innovación aplicada al sexo.

No olvide los riesgos

En la actualidad todo está conectado, pero también todo es susceptible de ser hackeado, y en un área tan sensible como el ámbito sexual es importante considerar las amenazas y los riesgos de incorporar tecnología.

Un grupo de investigadores de seguridad de la firma Pen Test Partners encontró una vulnerabilidad en una serie de vibradores con cámaras que permitiría a un hacker ingresar en el software del equipo, acceder a su sistema y ver en streaming lo que esté grabando el gadget.

Este juguete incluye una cámara para que el usuario comparta el video en vivo con quien desee. Siendo algo tan íntimo se esperaría que contara con un nivel de seguridad alto, sin embargo los expertos en seguridad descubrieron que la contraseña que incluyen los equipos por defecto es relativamente fácil, “88888888”, es así que si una persona se encuentra en la misma red Wi-Fi del vibrador y conoce o adivina la contraseña, podrá ver las secuencias de video emitidas por el vibrador. De igual forma, con un poco más de conocimientos en hackeo, es posible controlar el gadget de forma remota.

Todavía no se han dado a conocer casos de denuncia por la falta de seguridad de este modelo, pero sí hay un antecedente del tema. En 2016, en Estados Unidos, se entabló una demanda contra Standard Innovation Corp, empresa cuyos vibradores recogían datos de sus usuarios, entre ellos, cuándo usaban el producto, información que se enviaba, junto con el correo electrónico de la persona, mediante una aplicación móvil. Además el protocolo de seguridad era tan débil que cualquiera con una conexión Bluetooth podía controlar el vibrador con su celular si estaba dentro del rango. La empresa fue condenada a pagar cuatro millones de dólares a los afectados.

Pero no hay por qué temer todo el tiempo. Este año, los portales de entretenimiento para adultos Pornhub y Youporn anunciaron que incluirán el cifrado HTTPS dentro de sus sitios para encriptar la información de sus usuarios y protegerla.

Hoy los sitios integran el código de forma predeterminada en su totalidad. Aunque la encriptación no evita que los proveedores de servicios de internet (ISP, por sus sigla en inglés) rastreen las webs que visitan los usuarios, sí hace mucho más difícil saber qué es exactamente lo que están viendo mientras se encuentran navegando por dichos portales.

 

(Sergio Lezama)