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Día de Muertos o Halloween, ¿qué prefieres?

A pesar de los puristas, que quisieran preservar la  tradición del Día de Muertos sin ninguna mescolanza, lo cierto es que año con año esta celebración incorpora más elementos de la cultura estadounidense, especialmente con el Halloween.

La milenaria tradición mexicana de festejar el Día de Muertos se ha convertido en “la celebración familiar por excelencia porque junta a la familia que vive y a la familia que ya trascendió”, detalla para Contenido el dramaturgo Ricardo Zárraga, quien dirige la puesta en escena Los cuentos de la Catrina, una obra que versa sobre esta emblemática festividad mexicana y otra que también se festeja en nuestro país: el Halloween.

El escenario se transforma en una mezcla de culturas vistas a través de una historia familiar que busca divertir y revalorizar nuestra historia sin descalificar lo extranjero. Esta convivencia anual despierta la interrogante: ¿estamos “perdiendo” nuestra tradición o vivimos en un proceso de sincretismo cultural? La respuesta no es tan fácil y necesitamos hacer un poco de memoria histórica.

Los orígenes

Halloween tuvo su origen hace 2,000 años en tradiciones celtas y paganas celebradas en Irlanda y Escocia: a finales de octubre se creía que los muertos regresaban del más allá para aterrorizar a las personas, dañar sus hogares y apoderarse del cuerpo de los animales; por ello, se juntaba todo el ganado y las personas se disfrazaban con el objetivo de pasar desapercibidas frente a los muertos, explica en entrevista para Contenido el antropólogo Alejandro Fujigaki, autor de Los caminos de la muerte: Un modelo de estudio regional para el noroeste de México.

La palabra que da nombre a esta festividad comenzó a utilizarse en el siglo XVI y su forma actual de escritura es el resultado de los vocablos All Hallow’s Eve, los cuales significan Todos los Santos. Posteriormente llegó a Estados Unidos por medio de los migrantes irlandeses y el primer desfile en ese país se realizó en 1921.

En México la conmemoración de los muertos se remonta a la época prehispánica con las celebraciones de Miccailhuitontli o Fiesta de los Muertecitos, festejada en agosto, y la Fiesta Grande de los Muertos, celebrada en septiembre.

Con la llegada de los evangelizadores del siglo XVI, se impusieron las fiestas del calendario católico correspondientes el día 1 de noviembre, dedicado a Todos Santos y el día 2, reservado para los Fieles Difuntos. Sin embargo, durante la Conquista se “permitieron algunas costumbres mesoamericanas y entonces se da una convergencia, un mestizaje que da origen a la fiesta del Día de Muertos”, expone Héctor Zagal, académico de la Facultad de Filosofía de la Universidad Panamericana.

 

 

Qué prefieren los mexicanos

2009

 

Años 2014
71.5%

 

Día de Muertos 59.1%
17.3%

 

Halloween 22.7%
10.7%

 

Ambos 16.2%

Fuente: Consulta Mitofsky.

 

Si bien el Día de Muertos es la celebración preferida por lo mexicanos, el Halloween ha ganado más adeptos con el paso del tiempo, pero ¿cuáles podrían ser las razones? El académico de la Universidad Panamericana esgrime: “Es un fenómeno social, siempre imitamos al poderoso… nosotros seguimos emulando sus costumbres, su modo de hablar, su modo de vestir, su modo de comer, entonces de alguna manera también queremos celebrar el Halloween”.

A esto se suma “definitivamente la expansión de la cultura estadounidense a través de los medios de comunicación, de las películas, la literatura, las caricaturas, la música, el cine”, y todo ello genera una industria e imaginario estadounidenses, añade el investigador Alejandro Fujigaki. ¿Esta tendencia seguirá creciendo? Ambos estudiosos coinciden en que así será, aunque eso no significa que se registre una desaparición del la festividad mexicana.

 

¿Miedo o amor a la muerte?

Tanto el Día de Muertos como el Halloween son tradiciones que en sus orígenes populares mostraron elementos característicos para manifestar su relación con los muertos: indumentarias, bailes, comida y olores; sin embargo, en la primera fecha existe una celebración de los muertos en el sentido más literal de la palabra y en la segunda se percibe una relación más aterradora con los seres del más allá. “Algo muy hermoso del Día de los Muertos es que nosotros no nos asustamos con los muertos, sino que son nuestros seres queridos a quienes invitamos a comer y este es el sentido de las ofrendas”, analiza Zagal.

El dramaturgo Zárraga complementa: “Si bien hay muchas tradiciones, ésta ha llamado la atención por el colorido, por ver esto como una fiesta; en vez de ponernos tristes, hay música, se bebe alcohol, se decoran las escuelas y los centros comerciales, se adornan las casas”.

Puede mencionarse que en el mundo anglosajón prácticamente ha desaparecido todo elemento religioso, pero en el caso mexicano, es necesario entender el Día de Muertos desde una tradición católica, ya que nuestra relación con los muertos es el resultado de una convergencia de múltiples culturas, es decir, un producto de la heterogeneidad.

“Una ofrenda de Día de Muertos en realidad es un canto a la vida, es un canto a la alegría”: Héctor Zagal.

 

A la par de este horizonte tradicional, “es muy importante tomar en cuenta que no existe una sola tradición de Día de Muertos en México”, ya que la relación entre los habitantes de este mundo y los que ya han partido es mucho más compleja que sólo una fecha en el calendario, advierte el doctor en Antropología por la UNAM, Alejandro Fujigaki. Ejemplo de ello son los pueblos tarahumaras o rarámuris de Chihuahua, quienes realizan sus ceremonias mortuorias con el objetivo de alejar a los muertos, o los chontales de Tabasco, cuyas festividades se extienden a lo largo de todo el mes de noviembre.

Asimismo, Fujigaki observa la existencia de una correlación entre el culto a los muertos con poblaciones más jerarquizadas, y la tarea de alejarlos con poblaciones de una menor jerarquía de organización social.

 

Elementos característicos

Día de Muertos Halloween
·       Flores de cempasúchil ·       Fantasmas o seres terroríficos
·       Incienso y copal ·       Calabazas como símbolo de protección
·       Dulces de azúcar o alfeñiques ·       Dulce o truco
·       Altares y calaveritas literarias ·       Velas para colocar en las ventanas y evitar las pesadillas

 

¿Es mejor una que la otra?

Las festividades indígenas en torno a los muertos se realizan en 41 grupos étnicos de México, razón por la cual en 2008 la Unesco registró el Día de Muertos en su Lista del Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad con el objetivo de proteger esta celebración.

A partir de esta acción podría surgir la siguiente pregunta: ¿realmente está peligro una de las fiestas más emblemáticas de México debido a la adopción del Halloween? Para llegar a una respuesta, debemos alejarnos de esa postura descalificatoria contra lo proveniente del extranjero, y más bien reconocer la nuestra porque “la cultura es algo vivo, que va evolucionando, cambiando, no podemos meter a la cultura en un museo y congelarla… la cultura es vida”, afirma Fujigaki, quien de manera conciliadora afirma que se puede colocar un altar a nuestros muertos e irnos a una fiesta de disfraces, dado que una cosa no invalida a la otra.

“Adoptar formas culturales ajenas es lo más tradicional que tienen las diferentes culturas”: Alejandro Fujigaki.

 

El problema radicaría en poner sobre la mesa dos opciones únicamente y en concebir a las culturas como bloques que se pueden degradar si existe una apropiación de elementos diferentes. “Yo no creo que se trata de pensar en una tradición contra otra, a mí lo único que me parece que sería grave es que olvidáramos nuestra tradición”, agrega Héctor Zagal, autor del libro Gula y cultura.

Por tanto, es importante comprender a la cultura como un ente dinámico que se va enriqueciendo, transformando y donde la diversidad también existe, ya que a la par de un sincretismo entre Halloween y Día de Muertos, existe una variedad interna donde la concepción de la muerte es múltiple y cuyas expresiones han trascendido en diferentes campos de expresión, como lo son el cine y el teatro.

Aunque las personas no se dirigen al panteón para adornar las tumbas de familiares con un motivo puramente artístico, la estética generada por la celebración ha permeado en el arte, afirma el dramaturgo Ricardo Zárraga, cuya obra se realiza a través de personajes y un escenario ambientado con elementos visuales de las fechas mencionadas. (Su obra finaliza en noviembre de este año en el Teatro Milán de la Ciudad de México.)

Con este panorama multicultural reflejado en las familias, hogares, escuelas y medios de comunicación, es importante apuntar que no debemos asustarnos “de incorporar cosas nuevas a lo que se supone que es tradicional”, explica el antropólogo Alejandro Fujigaki, ya que lo mexicano es el resultado de un mestizaje entre costumbres católicas, españolas y mesoamericanas a las que se han incorporado elementos provenientes de otras culturas.

 

 

La muerte en el arte mexicano

  • “La Catrina” de José Guadalupe Posada. Este personaje fue bautizado originalmente como “La Calavera Garbancera”; al principio sólo portaba un sombrero para criticar a las personas que querían mostrar un estilo de vida diferente al que tenían.

  • “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, mural de Diego Rivera. Se encuentra en el centro de la Ciudad de México y el pintor mexicano representa a “La Catrina” tal y como la conocemos actualmente.

 

 

Algunas celebraciones para conocer

Pátzcuaro en Michoacán

Este lugar se ha convertido en un referente obligado. Sus habitantes crean una de las celebraciones más tradicionales y emblemáticas del país. Inicia con la instalación del Tianguis Artesanal el 31 de octubre y en el transcurso de la noche del día 1 de noviembre al amanecer del 2 de noviembre, se colocan los altares en los hogares, se visitan los cementerios con flores, velas y se ofrecen alimentos y bebidas; todo ello para rezar y convivir con los familiares que partieron de este mundo.

Desfile de Día de Muertos en la Ciudad de México

Esta festividad nació como parte del filme extranjero Spectre, protagonizado por el famoso agente James Bond. En el 2015, la ciudad sirvió como escenario para el rodaje de la cinta y para ello se montó un desfile con elementos simbólicos del Día de Muertos; un año después, se retomó la idea y se llevó a cabo el primer Desfile de Día de Muertos compuesto de tres etapas: Viaje al Mictlán, Muerte Niña y Pa´l Panteón. Sin duda, es una muestra de que la cultura se transforma continuamente.

 

Ritual tarahumara

Los tarahumaras no festejan de manera conjunta el Día de Muertos, pero mantienen una celebración muy característica: cuando una persona muere, se realizan fiestas conmemorativas: tres para los hombres y cuatro para las mujeres, ya que esto se relaciona al número de almas correspondiente a cada género. Cada fiesta se realiza anualmente y cada una debe ser más grande que la anterior; en ellas se reúnen las personas más cercanas al difunto y participa un intermediario que ayuda al muerto a llegar con las divinidades Iyeruame y Onoruame.

 

La muerte en el cine

  • Coco. Este filme producido por Disney retoma la tradición del Día de Muertos; mostrará la historia de Miguel, un niño que busca ser un músico exitoso, pero en ese transcurso ingresará al mundo de los muertos.

  • El cine de Tim Burton. Al recibir el premio Cruz de Plata (2007) que le otorgó el Festival Expresión en Corto en Guanajuato, el director dijo: “Crecí en Los Ángeles, donde, ustedes saben, tenemos una gran influencia de la cultura mexicana que celebra el Día de Muertos, el cual ha sido una gran inspiración para hacer mis películas”.

  • Halloween de John Carpenter. Este filme de 1978 es quizá uno de los más emblemáticos del género de terror, además de ser un reflejo de una celebración donde la muerte es un símbolo de miedo y sangre.

(Ulises Miguel)