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El terremoto que viene

Terremoto 85

Por Alejandrina Aguirre

A 30 años del fuerte sismo que cimbró a la capital mexicana, hablamos con diversos especialistas sobre las posibilidades de que ocurra de nuevo este fenómeno telúrico y qué consecuencias tendría.

La ciudad de México ha estado vinculada a los eventos sísmicos casi desde siempre, como lo muestran los códices de las culturas anteriores a la Conquista, pero la información sobre terremotos ocurridos antes del siglo XX es casi nula.

El primer temblor de gran intensidad registrado data del 7 de junio de 1911, conocido como el “sismo de Madero”, porque se produjo cuando el caudillo hacía su entrada a la capital del país. Este movimiento telúrico también afectó a los estados de Jalisco y Colima. Se registraron más de 45 muertos.

Otro episodio documentado en el DF se remonta al 28 de julio de 1957, un temblor de magnitud 7.7 grados, cuyo epicentro se localizó frente a las costas de Guerrero. Se recuerda como el “sismo del Ángel”, porque dicha escultura que corona la Columna de la Independencia cayó estrepitosamente. El saldo: 52 muertos, 569 lesionados, más de 100 derrumbes y pérdidas materiales calculadas en 100 millones de pesos de aquella época.

El terremoto que viene…

Quizá porque la gente ha tomado mayor conciencia en cada aniversario del temblor de 1985, o porque de tanto en tanto se esparcen rumores acerca de un gran terremoto que se avecina en nuestro territorio, decidimos hablar con diversos expertos sobre la materia.

De acuerdo con ellos, anualmente en México ocurren alrededor de 1,000 sismos mayores a los 3.5º Richter, y en el último siglo se registraron 150 que superaron los 6.5º. Esto se debe a que el territorio del país se encuentra “montado” sobre cinco placas tectónicas: la de Norteamérica (que también comprende a Estados Unidos, Canadá y partes del Atlántico y Asia), la del Pacífico (sobre ella se encuentra la península de Baja California, casi toda California y parte del océano Pacífico), la del Caribe (sur de Chiapas, islas caribeñas y países de Centroamérica), la de Cocos y la Rivera (que comprende el litoral del Pacífico).

La mayor parte de los sismos en México se producen en la costa pacífica, donde el área de choque entre placas (llamada zona de subducción) es más amplia, pues abarca desde Puerto Vallarta hasta Tapachula. Ahí se originaron los dos terremotos más intensos que azotaron al país en el siglo XX: el primero, ocurrido en junio de 1932, tuvo su epicentro en Jalisco y alcanzó 8.2º Richter; el origen del segundo (el del 19 de septiembre de 1985) estuvo frente a las costas de Michoacán, su intensidad fue de 8.1º y devastó partes de la ciudad de México, a más de 200 kilómetros de distancia.

¿Cuándo y de qué intensidad será el próximo?

“Nosotros estudiamos pero no predecimos los temblores -dice categórica la doctora Xyoli Pérez Campos, jefa del departamento del Servicio Sismológico Nacional (SSN)-; lo cierto es que la ciencia no cuenta con un sistema confiable para predecir los terremotos con antelación. Sin embargo, algo se ha avanzado y para muestra se encuentra el Sistema de Alerta Sísmica (SAS) que cuenta con sensores en la costa de Guerrero y puede detectar sismos de más de 6.5º en la escala Richter y emitir un aviso hasta 50 segundos antes de que los efectos se sientan en la ciudad de México. Si bien es cierto que todavía son los primeros pasos, se espera que con el paso del tiempo se disponga de herramientas más potentes que permitan anunciar con anticipación los temblores”.

Lo que se sabe

Lo que el SSN sí sabe del terremoto que viene es que el epicentro probablemente se originará en la llamada Brecha de Guerrero o en algún lugar de la costa del Pacífico. Dicha brecha cubre una extensión de 230 km desde el sur de Acapulco hasta Papanoa, Gro., ubicada dentro de la zona de subducción entre la Placa de Cocos y la Placa de Norteamérica. Es importante porque desde el 16 de diciembre de 1911 esa zona no libera energía. Se estima que rebasará los 7.5 grados. Si el movimiento procede de esa zona tardará casi un minuto en llegar al DF, pues el epicentro está a 300 kilómetros de distancia entre Ixtapa y Acapulco, Gro. El fuerte impacto se sentiría en la “Diana” de Acapulco así como en la “Diana Cazadora” del DF. Precisamente en la ciudad de México porque quienes vivan en una zona blanda, como Iztapalapa o la colonia Roma, lo sentirán 40 veces más fuerte que quienes se encuentren en zona rocosa, como la Ciudad Universitaria o San Jerónimo.

“Aunque la brecha tiene una alta probabilidad de ser la causante de un sismo, no se descarta que el terremoto pudiera provenir de cualquier punto de la costa del Pacífico propenso a movimientos telúricos”, advierte la especialista.

Se ha descubierto que en esa brecha aproximadamente cada cuatro años ocurren “sismos silenciosos”, que son deformaciones de la corteza que no emite ondas, pero que sí son registrados por dispositivos GPS de muy alta precisión. Esos equipos lograron detectar lo que se conoce como “sismos de deslizamiento lento”, los cuales son temblores que liberan su energía de manera lenta, a lo largo de semanas o meses, y no son sentidos por las personas ni registrado por los sismógrafos.

Los estudios sugieren que los sismos silenciosos dan información valiosa para delinear el área de ruptura (es decir, la zona donde se genera propiamente el sismo), así como la magnitud de un futuro terremoto y hasta el potencial de un tsunami.

“Monitorear mejor estos eventos, especialmente los que están en el mar, podría permitir calcular el tamaño de los futuros terremotos y el potencial de maremotos. Pero el hecho de que los sismos lentos contribuyan a que se desate un terremoto es incierto, porque no es una teoría definitiva, es sólo una posibilidad”, dice la sismóloga.

La investigadora del SSN, doctora Pérez Campos, asevera que aunque es complicado estimar con exactitud la magnitud del evento que ocurrirá en dicha brecha, diversos estudios indican que podrían ocurrir uno o dos terremotos de magnitud 7.5º o bien entre dos y cuatro eventos de magnitud 7.8º, y hace hincapié en que “se trata solamente de una posibilidad y que sólo hasta que se presenten los movimientos sabremos si las teorías eran correctas o no”.

Por su parte, el ingeniero Gilberto Castelán Pescina, director de instrumentación y cómputo del Centro Nacional de Prevención de Desastres, de la Secretaría de Gobernación, reconoce que en México sí se espera un sismo debido a nuestra posición geográfica, porque estamos expuestos a los choques de las placas tectónicas.

Y coincide con Pérez Campos que este sismo podría llegar desde la Brecha de Jalisco o de cualquier punto de la costa entre Jalisco y Chiapas, por lo cual son monitoreados todo el año ante la ausencia de una gran actividad sísmica.

Sismológico