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Cómo fue fabricado el mito de Zapata

En el número de julio de 1985, se publicó este reportaje, más tarde se convirtió en un libro, que intentaba dilucidar el verdadero rostro de Zapata,  uno de los héroes más venerados en nuestro Partenón histórico.

Armando Ayala Anguiano, fundador de Contenido, advierte que si bien abundaban los materiales para escribir un libro antizapatista, la tarea resultaría muy aburrida e inútil; en cambio, se le hizo más interesante tratar de averiguar por qué un personaje tan controvertido en ese momento se convirtió en un rockstar, tema para una película de Marlon Brandon, haber dado su nombre a un antiguamente célebre conjunto de rock, de que su figura fuese desplegada en miles de posters que tuvieron gran demanda entre la juventud mundial y hasta el haber impuesto su estilo de bigote a multitudes de hombres en los años sesenta.

¿Cómo surgió, o fue fabricado, el mito zapatista, y por qué razón ha sobrevivido hasta hoy? Era el tema investigar y el abundante material del que se publicaron dos reportajes con fotografías y excelente material histórico.

Para aquellos historiadores partidarios de la postura de que Zapata fue un ardiente agrarista desde sus primeros años, Ayala rescata una anécdota cuando el niño Emiliano contaba con siete años de edad. Se dice, Zapata escuchó a su padre lamentarse de los despojos que les hacían los hacendados, a lo cual el niño reviró: “¿Y por qué no se juntan todos ustedes los del pueblo y agarran las tierras que les quitaron?” Ante la desesperanza del padre que veía imposible luchar contra los hacendados el niño “proclamó: ¿Qué no se puede? Pues cuando yo sea más grande, haré que les devuelvan esas tierras.” Ayala pone en duda esta anécdota así como otros detalles de la vida de Zapata como el hecho de que hablaba náhuatl. Igualmente analiza las versiones acerca de que Zapata era propietario de terreno y gozaba de gran fama como domador de caballos pero también corrían otras versiones sobre su fama de parrandero, jugador y mujeriego.

Ayala refiere que “el general Pablo González jamás dudó que el único responsable de que Morelos estuviera ‘volviendo a la edad de las cavernas’ era Zapata, un falso ‘Chucho el roto’ que había ilusionado a los morelenses”. Así como éste, el artículo contiene otros testimonios de personajes afines y sumamente críticos con la principal figura del zapatismo.

El artículo no evade los encuentros y desencuentros de Zapata con diversos personajes como Pascual Orozco, Francisco Vázquez Gómez, Jesús Guajardo, Manuel Palafox, Francisco I Madero, entre otros y confronta las versiones del historiador Womack y de otros libros publicados en Estados Unidos que contribuyeron a la propagación del mito zapatista.