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¿Quién es Leopoldo López, el reo que el régimen venezolano no quiere en la cárcel?

Menos de una semana le bastó a Leopoldo López Mendoza (Caracas, 1971) para convertirse en el rostro de la oposición de Venezuela, por lo menos en el más reconocido internacionalmente.

Fueron seis agitados días de febrero de 2014 en los que alentó las protestas callejeras contra el presidente Nicolás Maduro y la corriente política que representa, de la que López ha sido férreo opositor.

Maestro en Políticas Públicas por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, incursionó en política a fines de la década de los 90 cuando participó en la creación de la asociación civil Primero Justicia. Para ello contó con dinero proveniente de Petróleos de Venezuela gracias a las gestiones de su madre, quien entonces desempeñaba un puesto directivo en aquella empresa.

Con su mujer, Lilian Tintori

Casado con la deportista Lilian Tintori y padre de dos niños, en 2008 fue inhabilitado por la Contraloría General de la República para ejercer cargos de elección popular debido a ese aporte. La medida representó la venganza del chavismo, que nunca le perdonó su actuación durante el golpe de estado de abril de 2002, cuando encabezó allanamientos policiales en búsqueda de los ministros del brevemente derrocado Hugo Chávez.

En el momento de conocerse la sentencia López era alcalde del municipio caraqueño de Chacao y había tenido una gestión destacada por lo que apuntaba a la alcaldía metropolitana de Caracas (el segundo cargo de elección en importancia). Aunque logró una decisión favorable de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que se restituyeran sus derechos políticos, el Estado venezolano mantuvo su decisión.

Al no poder participar en elecciones se dedicó a establecer vínculos con distintos sectores a través de su trabajo en el partido Un Nuevo Tiempo, al que había llegado en 2006 tras separarse de Primero Justicia. Y como en 2009 lo expulsaron de esa organización por desobedecer la línea política, decidió fundar el partido de centro derecha Voluntad Popular.

LÍDER CONFLICTIVO

Para sus críticos, los constantes cambios de partido evidencian la poca disposición López a respaldar las estrategias que no genere él. Lo cierto es que su protagonismo le ha ocasionado serias diferencias con los dirigentes de la socialdemocracia venezolana y con el ala moderada que controla la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza de organizaciones políticas opuestas al Gobierno.

En 2012 fue precandidato presidencial en las primarias de la Mesa, pero se retiró al comprobar sus escasas oportunidades de derrotar a Henrique Capriles, su ex correligionario de Primero Justicia, quien finalmente representó a la oposición tanto en las elecciones de ese año, como en las extraordinarias del siguiente, en las que estuvo a poco de derrotar a la maquinaria chavista.

Con el ex candidato presidencial Henrique Capriles. Ambos disienten en cuanto a la estrategia para enfrentar al régimen.

Mientras Capriles optó por aceptar los resultados y seguir trabajando dentro del marco institucional para transformar al régimen, López tomó las calles para exigir la remoción de las autoridades. La coyuntura se presentaba ideal debido a las multitudinarias protestas estudiantiles por la inseguridad pública y la creciente carestía.

Las autoridades ordenaron su detención y le adjudicaron la “responsabilidad moral” de los 43 muertos y más de 600 heridos que dejaron los disturbios. López tuvo la oportunidad de huir del país, pero decidió entregarse. Fue confinado a la prisión militar de Ramo Verde, en la que ha permanecido desde entonces.

Su juicio tuvo lugar entre julio de 2014 y septiembre pasado, periodo en el que los fiscales no pudieron probar la participación directa del acusado en los disturbios.

En el momento de su detención

Sin embargo, el reo fue condenado a 13 años de prisión. De nada sirvieron los llamados tanto de la ONU como de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para liberarlo sin condiciones, ni las gestiones del ex presidente del gobierno español Felipe González.

PRESENCIA INCÓMODA

Como era de esperarse, el líder repudió el veredicto, pero conservó la calma y, a través de su esposa, alentó la participación de la MUD en las elecciones legislativas de diciembre de 2015.

Los analistas reconocen que ese gesto influyó para que la alianza obtuviera 56% del voto popular y 112 de los 167 escaños en disputa, lo que representa mayoría de dos tercios, suficiente para modificar la política económica del ejecutivo, llamar a cuentas a los ministros del gabinete y organizar un referéndum revocatorio del mandato presidencial.

La opositora MUD tiene mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.

De poco sirvió a la oposición controlar la Asamblea Nacional. Sus gravísimos errores de estrategia para enfrentar al régimen de Maduro, sumados a la decisión del ejecutivo de no ceder espacios de poder, terminó por dejarla arrinconada. (ver Venezuela: ¿Qué mantiene en el poder a Nicolás Maduro?, Contenido, Feb.2017).

Mientras López fue confinado en las peores condiciones, el presidente Maduro convocó a la elección de una Asamblea Constituyente, cuyo objetivo en teoría en adaptar el marco institucional a “la nueva etapa” del proceso revolucionario para instaurar un régimen socialista.

Sin embargo, para nadie es un secreto que el objetivo es eliminar a la Asamblea Nacional y cerrar espacios a los opositores, pues las nuevas instituciones, como el nuevo parlamento, quedarán en manos de organizaciones sociales afines al régimen.

A pesar del repudio internacional a la iniciativa, el proceso para elegir a los constituyentes prosigue. Por ese motivo no ha dejado de sorprender el excarcelamiento de López, quien seguirá cumpliendo su condena bajo arresto domiciliario.

Por lo pronto algunos analistas lo buen como un gesto de buena voluntad del régimen, pero otros lo atribuyen a su temor de recibir mayores sanciones internacionales en momentos en que la economía del país venezolano se encuentra en la quiebra.

¿Qué sigue? Maduro espera, según sus propias palabras, que el reo corresponda al gesto de clemencia con un pronunciamiento público que conduzca a la distensión. Habrá que ver la reacción de López.

(Por Pedro C. Baca)