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Las luciérnagas que iluminan los bosques de Tlaxcala

 

Los bosques del municipio de Nanacamilpa, Tlaxcala atestiguan en los meses lluviosos de julio y agosto un fenómeno casi mágico: la aparición  de miles de pequeñas luces, naranjas, amarillas, verdes y azules producidas por luciérnagas en época de reproducción.

Este fenómeno ocurre debido a las condiciones del lugar: bosques húmedos y templados de oyameles y encinos, ideales para la incubación de sus huevecillos, que se convertirán en larvas, pupas y luciérnagas adultas con bioluminiscencia.

La luz es producida por la combinación de la encima luciferasa y la proteína luciferina que guardan en su vientre y que al volar entra en contacto con el oxígeno del aire. “Hembras y machos producen luz, pero la de éstos últimos es más intensa”,  explica Luis Ángel Flores, guía y miembro de la familia Flores Nava dueños del predio y Centro ecoturístico Villas del Bosque Santa Clara, que cuenta con un certificado como Santuario.

Especialmente los bosques de Nanacamilpa han dado lugar a una especie endémica denominada  Macrolampis Palaciosi  que tiene como particularidad la sincronización de sus luces.

“Viven máximo dos años: en estado larvario se alimentan de lombrices, babosas y caracolas que matan inyectándoles toxinas (pueden consumir hasta 70 caracolas) y en edad adulta sólo ingieren agua y polen”, explica Juan José  Morales Pérez presidente de la Sociedad de Solidaridad Social Piedra Canteada, comunidad y Centro ecoturístico, que actualmente posee un certificado de Manejo Sustentable.

Estos insectos no tienen depredadores naturales pues son tóxicos, sin embargo su existencia estuvo en peligro por la tala inmoderada.  De ahí que habitantes, ejidatarios y propietarios, con apoyo de la Conafor, se dieran a la tarea de establecer protocolos para la conservación y aprovechamiento sustentable del bosque.

Idearon la creación de diversas zonas de avistamiento y tres centros ecoturísticos (Laguna Azul, Piedra Canteada y Villas del Bosque Santa Clara) que además de los recorridos nocturnos cuentan con restaurante, cabañitas ecológicas con todos los servicios y zona de acampado. Laguna Azul, además ofrece pesca y paseos en lancha.  “La idea es que los visitantes puedan venir todo el año a disfrutar el bosque que también alberga decenas de especies de reptiles, anfibios, aves y mamíferos, algunos de ellos en peligro de extinción como el venado cola blanca y el teporingo, en cuya reproducción también ya se trabaja”, explica Miguel Iglesias Gutiérrez, responsable técnico de Piedra Canteada.

Las luciérnagas también han dado brío a la economía de los habitantes del municipio que antes tenían que migrar en búsqueda de trabajo (aproximadamente el 50% de la población), y que hoy han regresado para atender a los miles de turistas y deleitarlos con deliciosos platillos y productos del lugar como el pulque curado ofertado por Grupo Pulmex; las galletas, tamales, atole y pan de pulque elaborados por Productos Gastronómicos, o los mezcales dulces de maguey, producidos por Corazón de Maguey y Xoletongo.

Los ejidatarios de Laguna Azul también han comenzado la fabricación del Carbón San Felipe. Con madera de los aclareos y a través de un proceso llamado (Pirólisis), generan un producto que emite mínimas emisiones de humo y contaminantes, y con calidad de exportación a países con normas muy estrictas como Alemania y Japón.

“Las luciérnagas han significado el retorno de nuestros hijos y nietos que hoy viven y disfrutan de los bosques que nuestros antepasados nos enseñaron amar y respetar”, concluye  Juan José  Morales Pérez.

 

(Crédito: Mariana Chávez)

La luciérnaga Macrolampis Palaciosi lleva el nombre del investigador que la descubrió: el biólogo José Guadalupe Palacios del Departamento de ecología y recursos naturales de la UNAM.

Para el cuidado de las luciérnagas se requiere la conservación de parte de la hojarasca y hiervas de donde incuban y viven en estado larvario.

(Crédito: Ricardo Vargas)

El diseño de senderos con brecha contra fuego es básico para evitar la invasión del bosque por parte de los visitantes y la propagación de incendios.

(Crédito: Ricardo Vargas)

Los recorridos nocturnos inician a las 7:00 y duran aproximadamente hora y media. Los visitantes deben ir en silencio y en obscuridad, pues el ruido y las luces de lámparas y celulares pueden ahuyentarlas.

“La reforestación ha sido tan exitosa que ha logrado un 85% de supervivencia”: Efraín Flores Hernández, Coordinador General de Ecología del gobierno del estado de Tlaxcala.

“Un bosque que no se aprovecha es más endeble a incendios, pues la hojarasca y ramas secas son altamente flamables”, indica la maestra Verónica del Pilar Reyero Hernández, investigadora de la facultad de ciencias de la UNAM.

Foto: Juan Manuel Gómez

Por Mariana Chávez