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Espionaje en México: ¿cómo, cuándo, víctimas, responsables?

El gobierno mexicano está envuelto en un escándalo luego de que en junio se revelaron hallazgos del Citizen Lab de la Universidad de Toronto y otras organizaciones sobre el espionaje del que fueron blanco periodistas, activistas, académicos y políticos.

Esto llevó a las víctimas a acusar legalmente al gobierno de México de intervenir sus teléfonos móviles.

 ¿Qué es Pegasus?

Es un avanzado sistema de espionaje fabricado por la empresa israelí NSO Group, que afirma venderlo exclusivamente a los gobiernos para combatir el terrorismo y el narcotráfico.

Existe evidencia de que al menos la Secretaría de la Defensa, la Fiscalía General y la agencia de inteligencia federal de México lo adquirieron, de acuerdo con el informe “Gobierno Espía”, elaborado por las organizaciones Artículo 19, Red de Defensa de los Derechos Digitales y Socialtic, con información del Citizen Lab de la Universidad de Toronto.

El software se infiltra en teléfonos inteligentes para revelar llamadas, correos electrónicos, mensajes de texto y contactos, e incluso puede activar el micrófono y la cámara para escuchar y ver al usuario sin que éste se dé cuenta.

Pegasus no deja rastros sobre quién lo utilizó, ni siquiera el fabricante puede descubrirlo.

“Es como tener un espía en el bolsillo”, resume John Scott-Railton, investigador en jefe del Citizen Lab.

 ¿Quiénes fueron blanco del espionaje?

Citizen Lab fue la entidad que descubrió que teléfonos de periodistas, activistas, académicos y políticos críticos del gobierno mexicano fueron víctimas de intentos de infiltración de Pegasus toda vez que no se ha determinado cuántos aparatos fueron infectados.

Abogados independientes convocados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que investigaron la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa también fueron espiados.

En la mira también estuvieron el líder del conservador Partido Acción Nacional (PAN) Ricardo Anaya, la periodista y crítica del actual gobierno Carmen Aristegui e incluso su hijo adolescente.

En total, al menos 19 personas fueron blanco de espionaje, según Citizen Lab.

 ¿Cómo fueron infectados sus teléfonos?

Cuando una persona es atacada con Pegasus, recibe un mensaje SMS, el cual contiene un texto que busca persuadirlo de hacer clic en un enlace infeccioso, haciéndose pasar por una noticia, un aviso o el mensaje de un familiar o amigo.

Si la persona hace clic en el enlace, su teléfono recibe inadvertidamente un software malicioso que permite al atacante, entre otras cosas, acceder a todos los archivos del dispositivo, así como controlar cámara y micrófono.

Las víctimas recibieron mensajes con enlaces maliciosos difíciles de ignorar.

“No tienes los huevos de ver cómo me fajo (acaricio) a tu pareja. Mira nada más cómo cojemos bn (bien) rico y en tu cama”, decía uno de los mensajes que recibió el periodista Rafael Cabrera.

“Oiga afuera de su casa anda una camioneta con dos vatos (hombres) armados, les tome fotos véalos y cuídese”, advertía otro que llegó al teléfono del activista Juan Pardinas.

 ¿Fue el gobierno?

“Creo que ya no está en duda el espionaje mismo, la única duda es quién fue y hasta dónde han llegado”, comentó a la AFP Lorenzo Meyer, historiador y politólogo de El Colegio de México.

A su vez, Samuel González, exfiscal antidrogas, consideró que “el gobierno tiene capacidad de espionaje, pero no se ha demostrado que sea el gobierno el que lo hizo. El concepto de que el espionaje solamente lo hace el Estado no es verdad”.

¿Qué sigue?

La fiscalía inició una investigación y anunció que pedirá ayuda al FBI dada su experiencia internacional.

“Espero que el gobierno designe un fiscal especial”, añadió González al recordar que ya ha habido sentencias por espionaje perpetrado por autoridades.

Pero Lorenzo Meyer considera que “la experiencia muestra que en este tipo de eventos, en donde el gobierno está cuestionado, el último que quiere hacer avanzar la investigación es el propio gobierno, en ese caso por ser juez y parte es imposible que haga una investigación”.

Otra interrogante que plantea el escándalo es qué impacto podrá tener en las elecciones presidenciales de 2018.

Pero González advierte que “los mexicanos tenemos un problema de una memoria muy corta, y el proceso de investigación puede durar mucho tiempo”.

AFP