facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Amor a los robots (y otros placeres por venir)

Juan Torres y el pueblo de las Catrinas

Día de Muertos o Halloween, ¿qué prefieres?

Inicio / Reportajes / Entender y razonar: pros y contras del nuevo modelo educativo

Entender y razonar: pros y contras del nuevo modelo educativo

 

Este paradigma pretende desterrar el aprendizaje memorístico que durante años se convirtió en la columna de la educación básica. ¿Tendrá viabilidad el muevo modelo educativo?

  

Apenas en el segundo semestre de 2016 se le dio luz verde al nuevo modelo educativo. En marzo pasado a través de una campaña en radio, televisión y redes sociales se reveló el eje fundamental de esta nueva forma de enseñar: “aprender a aprender”.

Para las autoridades el actual esquema de enseñanza tenía un rezago histórico, en declaraciones del presidente Enrique Peña habría sido un error no haber impulsado una transformación “conociendo los problemas que persisten y la urgencia de resolverlos, hubiese sido irresponsable, vergonzoso e inmoral” y advirtió: “no podíamos condenar a los niños, las niñas y los jóvenes del siglo XXI a una educación del siglo pasado y, quizá, hasta del siglo XIX”.

Pese a las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de pequeñas discordancias con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la mayoría de los especialistas y las autoridades educativas están seguros de que la aplicación del nuevo modelo educativo debe recaer en los maestros.

El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño Mayer, manifestó que se requiere del compromiso magisterial para dejar de lado la educación centrada en la memorización para que los niños aprendan a “aprender, a razonar, a discernir”, y así preparar jóvenes competentes. De igual manera el funcionario advirtió de la necesidad de tener escuelas que tengan vida propia, que cuenten con recursos propios para que puedan funcionar mejor y para que tengan mayor autonomía. El reto es preparar a las nuevas generaciones “para profesiones y empleos que hoy todavía no existen. Y para lograr eso tenemos que hacer un gran cambio en la educación”.

Para mediar con las voces contrarias que ven en la reforma algo más que el simple interés educativo, el secretario Nuño aseveró que en el cambio pedagógico “se apoyará a los docentes para que hagan su carrera, a través de su talento y mérito, y para que quienes ingresen al servicio tengan la satisfacción de haber logrado su plaza por su conocimiento y esfuerzo”.

 

El nuevo paradigma

“La educación ha cambiado porque la sociedad ha cambiado”, explicó en entrevista para Contenido Cristina Chávez –directora de Adblim, una consultoría académica que imparte capacitación a escuelas de diferentes niveles–. “Hay que recordar que los alumnos de ahora responden a necesidades y estímulos que no tenían hace 10 años. Los alumnos del siglo pasado respondían de manera unidireccional a los estímulos que se les presentaba donde incluso la tecnología era unidireccional”, evoca.

En este tipo de enseñanza antigua el maestro y el conocimiento estaban al centro, los docentes poseían el poder (conocimiento) y eran el eje del proceso educativo. Con el cambio de paradigma, “el maestro del siglo XXI ha dejado de tener el papel de saberlo todo y ahora se ha convertido en un aprendiz del proceso educativo”, señala el profesor Pedro Otero, de la escuela telesecundaria 833 en Guanajuato.

¿Qué debe hacer ahora el maestro? Trasladar el aprendizaje al alumno, hacerlo el centro de la enseñanza, opinan los expertos consultados.

“Este profesor que no tiene ya el control ni el poder, ahora debe mediar entre toda la información que recibe el alumno. Su labor es organizar, estructurar, fomentar, interpelar, para que el alumno pueda tener un criterio para filtrar y depurar la información que recibe”, especifica Cristina Chávez.

“En el aprendizaje transmedia, por ejemplo, se busca que el alumno aprenda a través de su propia experiencia, una suerte de aprendizaje vivencial y menos memorístico, a diferencia de como sucedía en el pasado. De suerte que la memoria pueda atravesar las emociones personales para que los alumnos tengan un recuerdo permanente. Así el conocimiento será menos memorístico y más vivencial”, agrega la entrevistada.

En este esquema el maestro también debe cambiar su forma de trabajo. El secreto es que aprenda a desarrollar las competencias del siglo XXI. ¿Cuáles? Flexibilidad y creatividad, pero sobre todo la planeación, según creen nuestros entrevistados. Advierten que si la escuela no empieza a organizar la información, sistematizarla y ponerla en juego para bien de los alumnos, éstos seguirán creyendo que es un requisito, un trámite y seguirán considerando que los aprendizajes se dan fuera del aula.

El gran reto en la educación actual, considera el docente Otero, es llevar al alumno a situaciones prácticas, reales, donde viva lo que se le está enseñando. Actualmente lo que vive el alumno en la sociedad está por delante de lo que se enseña en las aulas y esto se debe cambiar: hacer que la escuela marque el rumbo y el derrotero de la nueva sociedad. ¿Cómo hacerlo? Si se pone al alumno en conflictos cognitivos, en desafíos intelectuales de calidad donde ponga en práctica sus habilidades mentales y manuales, donde se deje la teoría y viva el aprendizaje, se logrará la “más importante revolucion educativa de nuestro tiempo”, según Otero. (Ver Recetas de maestros para crear superalumnos, Contenido, Mayo 2016).

 

La escuela: el centro de la transformación

Otro punto fundamental se destaca en el documento Ruta de implementación del Modelo Educativo disponible en la página de Presidencia –www.gob.mx– donde se detalla: “Las escuelas tendrán mayores atribuciones para su propia gestión y para determinar aspectos de su currículo”.

Lo anterior implica que haya reglas claras que determinen las atribuciones de quienes intervienen en la vida de las escuelas y que éstas reciban apoyos y recursos necesarios para fortalecerse.

Es importante no perder de vista que para funcionar bien las escuelas requieren plantillas de maestros completas, infraestructura digna, acceso a las tecnologías de la información y la conectividad, un presupuesto propio, asistencia pedagógica de calidad y mayor participación de los padres y madres de familia, entre otros aspectos.

El reto principal durante este sexenio es –según expone María Mercedes Ruiz Muñoz, investigadora del Cinvestav, en entrevista a Vanguardia– mediar la discusión entre maestros, padres de familia, académicos, empresarios, legisladores y organizaciones civiles, así como por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y el SNTE, y así afinar los detalles que puedan hacer falta para que en 10 años esta reforma comience a dar los resultados esperados.

 

Los estudiantes en números

+El sistema educativo de México se conforma de 35 millones de niños y jóvenes.

+Sólo 13% de los estudiantes mexicanos en desventaja socioeconómica es capaz de superar la educación básica.

+En 2015 la prueba PISA, arrojó que los educandos en México están por debajo del promedio de la OCDE.

+En México: cuatro de cada 100 hombres y seis de cada 100 mujeres de 15 años no saben leer ni escribir.

+El 22% de jóvenes no estudia ni trabaja.

+El 25% de las escuelas de educación básica del país se ubica en instalaciones adaptadas para dar clases, no en sitios construidos para ello.

+El 45% de los alumnos de preescolar, primaria y secundaria no tiene acceso a computadora en su escuela, en tanto el 61% no puede acceder a la red.

 

 

 

¿Y los sindicatos?

El SNTE, que ha participado en las discusiones concernientes a la reforma educativa y la aplicación del nuevo modelo, se ha mostrado a favor de implementar cambios sustanciales en la forma de educar a los niños y jóvenes. Así quedó de manifiesto durante una exposición en agosto de 2016: “El que se dé [el debate para el cambio del modelo educativo] por sí mismo es productivo, es necesario, me parece saludable, inclusive para el país, para nuestro sistema educativo”, señalaba entonces Juan Díaz de la Torre, dirigente del sindicato. Y resaltó el papel que deben tener los maestros y la escuela en el modelo que se prevé implementar en 2018.

Una historia aparte es la Coordinadora, la CNTE, que han encontrado en el nuevo modelo educativo una reforma, más que educativa, “empresarial y no pensada en el beneficio común”, afirmaron representantes de esta rama de la sección 22 (de Oaxaca).

El comunicado, emitido en marzo pasado, detalla que la CNTE advirtió que mientras el gobierno federal no considere las “verdaderas circunstancias” en que están las escuelas del país, principalmente de los estados del sur, en cuanto a infraestructura, planes, programas, condiciones sociales, políticas, económicas, orografía, respeto pleno a su vida comunitaria, lenguas originarias, así como usos y costumbres, “cualquier modelo educativo disfrazado de un discurso emotivo, será rechazado”.

Pese a las invitaciones de las autoridades, los miembros o representantes de la CNTE no participaron en los foros.

 

Un reto a 10 años

El nuevo modelo se echará a andar desde agosto de 2018, y buscará reorganizar el sistema educativo, conformado por 35 millones de niños y jóvenes en un lapso de 10 años, con base en cinco ejes para obtener una educación integral de calidad. Sus ejes son:

  1. Las escuelas

El nuevo modelo reconoce a los planteles como el espacio donde deben concentrarse los esfuerzos de todos los componentes que integran el sistema educativo.

  1. Contenidos educativos

Con la finalidad de crear un nuevo perfil de estudiantes intuitivos, que analicen y resuelvan problemas sin importar situación socioeconómica de manera laica y gratuita.

  1. Sistema de desarrollo profesional basado en el mérito

Estará vinculado en una formación inicial fortalecida tanto en las escuelas normales como en las universidades, y con procesos de evaluación que permitan ofrecer formación continua para los docentes, basada en sus necesidades.

  1. inclusión y equidad

Cada uno de los componentes debe apegarse a estos principios, desde la infraestructura y el equipamiento, hasta el currículo y los materiales educativos.

  1. La gobernanza del sistema educativo

Las autoridades, padres de familia, sindicatos, sociedad civil y el Poder Legislativo deben coordinarse para lograr una gestión y resultados eficientes y eficaces, que es lo que requieren y demandan alumnos y maestros de México.

Aciertos y fallas según Mexicanos Primero

La organización Mexicanos Primero encuentra en nuestro nuevo modelo educativo “la oportunidad de enfocar a los alumnos en el tipo de ciudadanos que se desea formar” y lo considera como “no sólo necesario, sino indispensable”.

Esta asociación civil ha encontrado aciertos y fallas. Y los señala: entre sus virtudes está que fija como propósito último de la educación obligatoria el formar ciudadanos, es decir, sujetos activos, libres, responsables y diversos, en contraposición al viejo modelo que data de la época de Vasconcelos.

En cuanto a las fallas, MP ve algunas áreas de oportunidad para definir “el cómo”; es decir, desde el punto de vista de esta organización empresarial, el nuevo modelo educativo falla en la definición de la forma en que habrán de desarrollarse las habilidades socioemocionales de los alumnos, en particular en la educación básica, que no es del todo clara. Segundo, insuficiente precisión en los criterios y forma concreta en la que habrán de reducirse contenidos a fin de concentrar la atención en lo fundamental.

 

El talón de Aquiles: las contradicciones

En el papel esta reforma educativa se plantea objetivos muy claros: mejorar la educación del país, actualizarla para que se adapte a los modelos que se pueden encontrar a lo largo del globo y hacerla inclusiva para que los niños y jóvenes mexicanos tengan –en una década– las herramientas necesarias para desenvolverse en la sociedad con un buen nivel de conocimientos que puedan poner en práctica en la resolución de problemas y mejorar sus condiciones de vida.

Sin embargo, existen “varios aspectos que se tienen que resolver antes de que esto ocurra”, opinan y coinciden los especialistas. Por ejemplo, se calcula que en promedio la educación de nuestro país tiene un atraso de 45 años. Para terminar con tal rezago hay que considerar la calidad educativa a nivel local sin perder de vista la diversidad de los estudiantes y sus respectivas situaciones socioeconómicas (alimentación, salud e higiene), es decir que una prueba estandarizada para medir los niveles de avance educativo no arrojaría resultados imparciales si no se toman en cuenta estos aspectos.

Ruiz Muñoz explica que “no es solamente que se implemente un modelo, sino el proceso desde el diseño de la política hasta que llega a las aulas, la situación socioeconómica de los alumnos, la infraestructura y los materiales”.

Otros tópicos a tomar en cuenta son, por ejemplo, los planteados por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2015, que refirió que el desempeño de los alumnos en México “se encuentra por debajo del promedio” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) e hizo hincapié en que en las áreas de lectura, ciencias y matemáticas “menos del 1% de los estudiantes en México logra alcanzar niveles de excelencia”.

La OCDE, en el informe titulado Society at Glance expone que mientras peor sea la infraestructura del lugar de estudios, peor es el rendimiento del alumnado. En el país los directores de escuelas desaventajadas, rurales y planteles públicos en México, están más preocupados por los recursos materiales en sus escuelas que sus pares en escuelas aventajadas, urbanas y privadas.

“En México la relación entre el perfil socioeconómico de la escuela y la preocupación del director en torno a los materiales educacionales, es la segunda más fuerte de todos los países y economías que participaron en PISA 2015. Aún más, la relación entre la escasez de materiales educacionales y el rendimiento de los estudiantes también es fuerte”, destacó la OCDE.

Es por ello que, en opinión del presidente Peña Nieto, mantener la educación sin cambios “no era opción”, pues “los más afectados por la falta de actualización educativa han sido nuestras niñas, niños y jóvenes, quienes no recibieron la formación que necesitaban para competir con éxito en la sociedad del conocimiento”, dijo al presentar el modelo educativo.

Y aunque reconoció que los frutos de este esfuerzo trascenderán a su sexenio, son los niños que hoy están estudiando quienes tomen las riendas del país, por lo que la obligación es prepararlos para los cambios venideros.

 

 

Diferencias educativas entre México y los mejores modelos del mundo

  • México ocupa el lugar 51 entre 65 naciones en el examen internacional que mide el aprendizaje al finalizar la secundaria.
  • Ni siquiera el 1% (0.7%) de los alumnos mexicanos alcanza excelencia en matemáticas. En Hong Kong la cifra es de 30.7%.
  • Corea tiene 35 alumnos avanzados en matemáticas por cada mexicano en ese nivel.
  • De cada generación de jóvenes mexicanos sólo 10,000 sobresalen en matemáticas vs. 417,000 estadounidenses.
  • Al ritmo al que avanzamos, nos llevará 52 años para alcanzar al 1er. lugar en matemáticas.
  • … y 337 años para alcanzar al 1er. lugar en comprensión de lectura que actualmente tiene Finlandia.
  • La educación privada es marginalmente mejor que la pública; en Finlandia la educación privada no existe.
  • En promedio, según la OCDE, anualmente un profesor en Luxemburgo gana 66,085 dólares, casi cuatro veces más que uno mexicano (15,556 dólares) en educación primaria.

 

Aspectos que imperan en los mejores modelos educativos del mundo

  1. Finlandia. Un modelo exigente y flexible a la vez; los alumnos van cinco horas a la escuela y no llevan tarea a casa, tienen mucho tiempo para usar en actividades extracurriculares que los estimulen y seduzcan sus intereses individuales.

  2. Corea del Sur. Estricto y riguroso, trabajan bajo el lema: “si eres el primero en la clase serás el primero en la vida”.

  3. Japón. Competitivo y de muchas horas en las aulas; además sus alumnos realizan actividades de servicio social dentro y fuera de la escuela.

  4. Holanda. Una alta inversión en la educación pública y la privada. Todos los alumnos tienen acceso al mundo tecnológico y se les incentiva a desarrollar el pensamiento crítico.

  5. Canadá. Su educación básica comienza a los cinco o seis años y termina a los 18. La educación social y emocional tiene como horizonte prevenir las situaciones de agresión y acoso escolar.

 

(Mario Ostos)