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Tecnoestrés ¿sabes qué es y puedes identificar sus síntomas?

La cercanía de los smartphones y las redes sociales puede llevar a la dependencia y, con ello, a severos estados de ansiedad. ¿sabes si sufre de tecnoestrés?

Lo que más le costó a Rosario Domínguez –una capitalina de 65 años, madre de tres hijos y abuela de cinco nietos– fue aprender a utilizar el celular que sus hijos le regalaron para mantenerse en comunicación. A regañadientes aprendió a contestar el teléfono pero nunca pudo realizar llamadas, pues se declaraba enemiga de las nuevas tecnologías, más por desconocimiento y temor. Pero cada vez que podía aprovechaba para criticar a sus nietos e hijos porque se la pasaban todo el tiempo “conectados” a sus aparatos. No fue sino hasta después de un año de ruegos que aceptó que una de sus nietas le explicara el funcionamiento básico de las redes sociales, le instaló Whatsapp y desde entonces doña Rosario fue “desconectándose” de su familia.

En su móvil incluyó a sus familiares de provincia con los que chatea diariamente, además de que agregó diversos grupos de amigos con los que intercambia frases motivacionales y fotografías. Hoy en día es frecuente verla consultar a todas horas su celular e impacientarse cuando no tiene una buena señal o, peor aún, ponerse de mal humor porque sus mensajes no salen de su smartphone. En broma sus hijos recuerdan aquellos tiempos cuando su madre les platicaba o cocinaba algún platillo. Ahora esos días quedaron atrás.

Las nuevas tecnologías han traído a la vida moderna muchas ventajas, inmediatez en la comunicación y acortamiento de distancias virtuales pero su uso desmedido e inadecuado ha sumado problemas que los expertos identifican como enfermedades de las nuevas tecnologías. Uno de los padecimientos que incrementa en la medida en que crece la adopción de internet y los dispositivos electrónicos, y que ya se le conoce como “tecnoestrés”.

Desde 2008 el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportaba que, en el país, alrededor del 25% de la población de entre 25 y 55 años de edad padecía tecnoestrés. Cifras del Inegi muestran que 25%, de los más de 42 millones de mexicanos que usan internet tiene tecnoestrés.

Este padecimiento –technostress, en inglés, concepto acuñado a mediados de los años ochenta-, se caracteriza por provocar desde inquietud, ansiedad y cambios repentinos de humor, hasta malestares físicos y psicológicos crónicos que requieren la atención de especialistas.

La manera de saber si alguien tiene este padecimiento es sencilla. Basta con observar los patrones de uso de tecnología: si siempre estamos conectados a internet, revisamos de manera compulsiva nuestro teléfono inteligente o dispositivo móvil y todo el tiempo estamos ansiosos por revisar si hay nuevos mails en la bandeja de correo, ya sea personal o laboral, es casi seguro que tengamos tecnoestrés.

“Se le denominó tecnoestrés porque parte de la dependencia [a la tecnología] deriva del estrés que ocurre a nivel global. Se divide en tres tipos: tecnofobia, tecnofatiga y tecnoadicción”, explica Erika Villavicencio Ayub, investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Villavicencio Ayub agrega que el tecnoestrés es uno de los padecimientos que abonan para que México sea considerado el país más estresado del planeta, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tal como divulgó en un comunicado de finales de 2016 la propia UNAM.

Conductas que causan tecnoestrés

Home Office. En apariencia la posibilidad de trabajar desde la casa o desde cualquier lugar suena seductor para las personas pero, mal enfocada, esta tendencia laboral puede provocar que los empleados estén las 24 horas conectados a los asuntos de la oficina.

Síndrome de la llamada imaginaria. Es la compulsión de estar revisando todo el tiempo el celular pensando que está entrando una llamada o mensaje al dispositivo. También se caracteriza por sentir “vibraciones fantasma” mientras el smartphone está en el bolsillo.

Nomofobia. El concepto proviene del inglés: no-mobile-phone-phobia. Se trata del miedo y la ansiedad que provoca la posibilidad de no estar todo el tiempo en posesión del teléfono inteligente, aunado a la probabilidad de que alguien más observe los contenidos de éste.

Cibercondría: Es el uso indiscriminado de internet para realizar búsquedas de supuestas enfermedades que las personas creen tener. Es la hipocondría llevada al mundo digital.

Fomo: Acrónimo de la frase inglesa Fear of Missing Out (miedo a perderse algo). Se caracteriza por la angustia que sienten las personas de que, al estar offline, se pierdan de alguna noticia o información valiosa que suceda en el mundo digital y las redes sociales.

 

Tecnoansiedad y tecnocompulsión

Para determinar el grado de compulsión de hombres y mujeres por revisar constantemente sus dispositivos así como el miedo de perderse información publicada en sitios digitales, en agosto del año pasado la empresa de ciberseguridad Kaspersky Lab, en conjunto con las universidades de Würzburg y Nottingham-Trent, realizaron un estudio cuyos resultados son preocupantes.

Se lee en la citada investigación: “este experimento mostró que la gente está más atada a estos dispositivos de lo que creen, sobre todo cuando están a solas. La inmediatez de la información y las interacciones realizadas a través de nuestros dispositivos móviles hacen que estos sean más que una pieza de tecnología, convirtiéndose en un compañero digital, así como en una conexión con el mundo exterior”, declaró Jens Binder, de la Universidad de Nottingham-Trent.

Según sus realizadores, la investigación demostró que la compulsión por revisar constantemente los teléfonos inteligentes podría estar correlacionada con el miedo de perderse algo por no estar en línea (Fear of missing out o FOMO, por sus siglas en inglés). Además, en una encuesta paralela, confirmó Kaspersky, los participantes que utilizaban sus teléfonos con mayor intensidad admitieron tener mayor miedo a perderse información.

“Cuanto más usan sus teléfonos, más se preocupan de perder información si no están utilizándolos. Es difícil determinar cuál alimenta a cuál, si la preocupación de estar desinformada ocasiona que la gente lo use más o es el exceso de uso el que ocasiona la preocupación de perder información”, afirmó para el estudio, Astrid Carolus, de la Universidad de Würzburg.

Sin embargo, los especialistas consideraron que el mayor hallazgo de este estudio es que demuestra que cuanto más se usan los teléfonos inteligentes más se estresan las personas, el famoso tecnoestrés.

“Los smartphones son una parte fundamental en nuestras vidas, pero es importante tener en cuenta que es únicamente un dispositivo. Tenerlo en todo momento nos hace olvidar cómo son de valiosos los recuerdos personales u otros datos que almacenamos en estos dispositivos”, aseguró David Emm, analista senior de Ciberseguridad en Kaspersky Lab.

Test

¿Estás tecnoestresado?

-¿Pasas mucho tiempo haciendo trabajo sedentario, a menudo sentado frente a la computadora?

-¿Eres multitareas? ¿Haces malabares con múltiples herramientas digitales a la vez?

-¿Sientes que la frontera entre lo personal y lo laboral se ha desdibujado?

-¿Te sientes ansioso si no has revisado tu correo electrónico en las últimas 12 horas?

-¿Sientes que vives “sobrecargado de información”?

Si respondiste que sí a cualquiera de las preguntas anteriores debes hacer el intento de corregir tus hábitos por ti mismo. De no poder hacerlo, según la American Bar Association, el “technostress puede conducirte a la pérdida de memoria, concentración disminuida, impaciencia, irritabilidad, dificultad para relajarte o dormir, así como dolores de cabeza, incluso molestias estomacales, dolores de espalda y problemas de salud más graves”.

Mitos generacionales

Hace unos cuantos meses, el prestigioso servicio de almacenamiento digital basado en cómputo en la nube, Dropbox, inició una investigación para determinar qué tan felices y creativos son los usuarios de su plataforma; sin proponérselo, al final de la indagación notaron que varios de los resultados más importantes eran los relacionados al tecnoestrés.

Dropbox reportó que los trabajadores más jóvenes tienen la percepción de que sus compañeros de trabajo de mayor edad tardan más en adoptar las nuevas tecnologías. Sin embargo, según la firma estadounidense, los trabajadores mayores están en las mismas condiciones y tienen similares probabilidades de adoptar la tecnología que sus compañeros más jóvenes.

Con todo, en la investigación se descubrió que los trabajadores más jóvenes están más estresados, ansiosos y frustrados que sus compañeros de más edad. Por ejemplo, en el Reino Unido más de un tercio (36% de los millennials de entre 18 y 34 años) considera que usar la tecnología en el trabajo es estresante en comparación con sólo una cuarta parte de los mayores de 55 años (25%).

“Esto parece contrario a la intuición en un primer momento, pero se puede pensar en una explicación razonable: (…) Tecnologías como los teléfonos inteligentes, Dropbox, las redes sociales, etcétera se han convertido en algo completamente omnipresente en la vida personal de los trabajadores más jóvenes pero, seamos sinceros, el software utilizado para realizar su trabajo en la oficina no ha cumplido históricamente ese mismo nivel de simplicidad”, explicó Dropbox.

Así que, tal vez, cuando están en la oficina o el trabajo, las personas se sienten frustradas y estresadas porque las herramientas tecnológicas en los entornos laborales están desordenadas, son lentas y en definitiva no funcionan a la perfección. Es por eso que los niveles de estrés aumentan. A esto se suma que, cuando están en entornos de entretenimiento y recreación, esa misma gente también se estresa y se siente ansiosa por saber qué pasa en internet y las redes sociales. En suma, el ser humano de la actualidad está inmerso en un ecosistema de tecnoestrés en constante crecimiento.

 

Consejos para paliar el tecnoestrés

-Siéntate bien. Conservar una postura adecuada al estar frente a la computadora ayuda a reducir afecciones físicas y a que la sangre circule con normalidad.

-Pide capacitación. Si te tardas demasiado al realizar actividades que requieren el uso de tecnología y aparatos electrónicos, pide que te enseñen a usarlos correctamente.

Programa tus tareas. Adelantar el trabajo hará que disminuya el estrés ante posibles fallas repentinas. Por ejemplo, la conexión de internet cuando realizas labores en el último momento.

-Actualiza tus equipos. Periódicamente asegúrate de que tu computadora y dispositivos electrónicos tengan el software actualizado y haz respaldos frecuentes de tus archivos y documentos.

-No te distraigas. Poner música o películas y pensar que con eso vas a estar más relajado en el trabajo es un error. En vez de ayudarte, estas distracciones sólo hacen que no te puedas concentrar.

-Toma descansos. Es importante que cada cierto tiempo te levantes y camines un poco por los alrededores de tu oficina.

-Desconéctate. En vacaciones trata de no estar al pendiente de tus actividades laborales. Quizá puedas desactivar las notificaciones del correo electrónico, para no tener la tentación de consultarlo.

-Practica un deporte. En tu tiempo libre programa alguna sesión de ejercicios y de actividades recreativas. Es preferible no llevar el smartphone sino sólo tu reproductor de música.

-Haz meditación. Puedes acudir a lugares especializados en meditación o de clases de yoga.

-Ve con un experto. Si después de poner en práctica las sugerencias anteriores no obtienes una mejoría, visita a un psiquiatra, un terapeuta u otro especialista. Quizá hasta requieras medicación especial.

Consulta lecturas especializadas en el tema, como por ejemplo, Technostress: The Humln Cost of the Computer Revolution, disponible en Amazon.

 

(Sergio Lezama)

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