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Estado de México: la gran batalla electoral

 

La renovación de su gubernatura genera interés nacional. El Estado de México es la entidad federativa más poblada, cuyo presupuesto supera al de varias naciones y da oportunidad a los partidos políticos para medir sus fuerzas rumbo a la elección presidencial de 2018.

Este domingo  habrá elecciones para gobernador en tres estados del país: Coahuila, Nayarit y Estado de México Sin embargo, mientras las dos primeras contiendas se dirimen en su respectivo ámbito, la mexiquense acapara la atención nacional y no ha faltado quien las presente como el preludio de lo que sucederá en los comicios federales de 2018.

“En el Estado de México no se librará la madre de todas las batallas electorales, pero se trata de un proceso electoral muy competido, cuyo resultado apuntalará o debilitará la percepción de los partidos políticos ante la opinión pública y ante sí mismos”, opina Germán Pérez Fernández del Castillo, académico del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Para Fernández el elector mexiquense promedio sabe diferenciar lo que está en juego en un proceso local y uno federal, lo cual salta a la vista al revisar los resultados de las jornadas electores de 1993 a 2012 (ver Comportamiento electoral). “En ese periodo se realizaron cuatro elecciones de gobernador que ganó el PRI y cuatro para presidente de la República, con dos triunfos para otras ofertas políticas”, explica.

La experiencia histórica indica que ninguna fuerza que resulte victoriosa en territorio mexiquense puede dar por sentado que alcanzará la presidencia de la República. Por lo tanto no hay motivo para presentarlo como “laboratorio político”.

Esto no quiere decir que la derrota no pese, especialmente en el caso del PRI, por la serie de descalabros que sufrió en los comicios locales de 2016. Si pierde el Estado de México, en particular frente a Morena, cuya campaña electoral está encabezada por el aspirante presidencial Andrés Manuel López Obrador, difícilmente podrá mantenerse en Los Pinos.

MOTIVOS PARA RESALTAR

Los comicios mexiquenses adquieren relevancia por el tamaño de su padrón electoral, el más grande de las 32 entidades federativas, con 11, 404,704 votantes. De ellos 4, 170,519 (37%) tienen entre 18 y 29 años. Otro motivo a destacar es la ubicación del estado, en pleno corazón del país y su presupuesto anual es de 260,000 millones de pesos (solamente superado por el de la Ciudad de México). En este territorio se genera 9.5% del PIB nacional.

También cuenta que es la entidad de la que proviene el actual presidente de la República, el priista Enrique Peña Nieto y una parte importante de su círculo de colaboradores. Serán inevitables las interpretaciones de los resultados como un espaldarazo o una reprimenda al jefe del Ejecutivo federal.

En cuanto a la gubernatura en disputa, se trata de una de las cinco que no han tenido alternancia en ocho décadas, aun cuando este proceso democrático se ha presentado, por lo menos en una ocasión, en 120 de sus 125 municipios.

Los medios de comunicación han resaltado la participación de Andrés Manuel López Obrador, sin estar en la boleta electoral, pero la fuerza de su liderazgo se concentra en los municipios que su partido u otras fuerzas de izquierda han gobernado, todos situados al oriente del estado y caracterizados por su alto grado de marginación. No ha ocurrido así en los municipios con clases medias más influyentes.

Por otra parte, la izquierda mexiquense se ha caracterizado por su pragmatismo, de ahí que no sorprendan sus contactos con el gobierno estatal priista, a cambio de recibir concesiones presupuestales y extensiones de programas sociales que les permiten ganar clientela. Así que su lealtad con López Obrador no es inquebrantable.

PROBABLES ESCENARIOS

Con siete candidatos en plena campaña (ver 7 Aspirantes a un codiciado puesto), Pérez Fernández del Castillo considera que la contienda se dirimirá entre dos: el priista Alfredo del Mazo y la morenista Delfina Gómez Álvarez. El académico da por perdidas las oportunidades de la panista Josefina Vázquez Mota debido a la serie de escándalos de corrupción en los que se le ha involucrado. Ciertos o “armados” estos expedientes han reducido notablemente sus intenciones de voto y la candidata no ha encontrado la manera de revertir la tendencia (al menos al cierre de esta edición).

Habrá que ver cómo se comporta el electorado panista que no es dado a ejercer el voto útil. Esa circunstancia beneficia más al PRI que a Morena, sobre todo al prever un escenario en el cual el voto muy probablemente se dispersará.

El analista Leo Zuckerman prevé un final muy parecido al de las recientes elecciones para gobernador en Oaxaca, con un candidato ganador cuyo rango de votación está entre 30 y 32%, seguido de dos en rango entre 20 y 25%, y uno más que absorberá entre 10 y 15%; el resto (5-7%) se repartirá entre tres pequeñas minorías.

El escenario de Zuckerman afirma que el voto mexiquense antipriista supera al que favorece al oficialismo, pero hace hincapié en que la fragmentación pone a la cabeza al candidato Del Mazo Maza, cuyo partido tiene como antecedente histórico márgenes de votación que rondan el 30%.

Por su parte, Pérez Fernández del Castillo recuerda que el electorado mexiquense ha dado virajes, pero más hacia la izquierda que a la derecha. El problema es que se encontrará ante dos opciones, PRD y Morena. De la capacidad que tenga este último de absorber al primero dependerán muchas de sus posibilidades de triunfo.

Las negociaciones entre ambas ofertas electorales no se ven fáciles y no por desacuerdos ideológicos, sino porque, en su empeño de que su membrete vaya solo, Andrés Manuel López Obrador ha desdeñado a quienes podrían ser sus aliados, no sólo en el Estado de México, sino en todo el país.

“La soberbia de López Obrador puede resultar decisiva en el triunfo o derrota de su candidata porque si los liderazgos de izquierda no morenista con presencia en la entidad no reciben nada, seguramente se irán con el PRI que seguramente ya les estará haciendo tentadoras ofertas”, opina el académico.

¿VINCULOS PERJUDICIALES?

El candidato del PRI entró a la contienda marcado por su pertenencia al llamado Grupo Atlacomulco y su parentesco con el presidente Peña Nieto, y así se lo harán ver sus adversarios hasta el último día de campaña, el 31 de este mes. Habrá que ver qué tan efectiva resulta esa estrategia. De entrada Pérez Fernández del Castillo cree que se ha sobredimensionado el posible efecto negativo del parentesco con el jefe del Ejecutivo federal quien nunca se ha desligado de su terruño.

Sobre Del Mazo también pesará la evaluación que hagan los mexiquenses del gobernador saliente, el también priista, Eruviel Ávila, cuya gestión es calificada de aprobatoria por el académico de la UNAM.

Pérez señala que a favor del gobernador Ávila pesa su habilidad para mantenerse alejado de escándalos, no ha dado de qué hablar ni por motivos personales, ni por su manera de ejercer el poder. Hasta ahora han naufragado las acusaciones en su contra por desvíos de recursos públicos o contratación de deuda pública, y no se le ha vinculado con grupos del crimen organizado.

El puntaje de su evaluación disminuye al revisar el panorama de la seguridad pública. Durante su gobierno fue notorio el incremento de delitos de alto impacto como robo o asalto en la calle o en el transporte público, secuestros y extorsión, el llamado cobro de “derecho de piso” que se ha vuelto muy frecuente en los municipios del área conurbada.

CALLES PELIGROSAS

“La percepción de la seguridad pública en el Estado de México es una de las peores que hay en todo el país”, apunta Jonathan Furszyfer, coordinador del Programa de Seguridad Pública de México Evalúa. En 2015, 45,795 de cada 100,000 habitantes se declararon víctimas de un delito. “Esto significa que uno de cada dos mexiquenses ha sido víctima de un delito”, señala.

El investigador se basa en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Pública (Envipe) del Inegi, la cual indica que el delito que más se comete en el Estado de México es el robo o asalto en la calle o en el transporte público.

El combate a este flagelo se complica por la expansión desordenada que han tenido distintas zonas urbanas en las que abundan terrenos baldíos abandonados, vialidades en pésimas condiciones y mal iluminadas.

Furszyfer reconoce que los problemas de seguridad pública no son exclusivos del Estado de México, pero le sorprende por la cantidad de transferencias federales que la entidad ha recibido en estos últimos seis años (unos 537,000 millones de pesos). “No me queda claro que el ejercicio de esos recursos haya sido efectivo. Se habrán comprado patrullas, metralletas y helicópteros, pero el impacto de esa inversión no se ha visto, a tal grado que el gobernador ha pedido la presencia del Ejército”.

Relacionado con la inseguridad está el tema de los feminicidios, cuya incidencia registró leves altibajos durante el sexenio de Ávila. En 2015 se emitió, por primera vez en el país, la Alerta de Violencia de Género, y fue para 11 municipios mexiquenses.

De acuerdo con el informe a partir del cual organizaciones civiles solicitaron la Alerta, los homicidios dolosos de mujeres registrados entre 2005 y 2010 sumaron 992 casos, en lo que va de la administración de Eruviel Ávila rebasan los 1,300.

El tema no ha pasado inadvertido para los candidatos en campaña que han ofrecido nuevas políticas públicas para que las mujeres se sientan seguras, habrá que ver cuál de las ofertas atrae más a casi seis millones de electoras (52.38% del padrón).

 

(Pedro C. Baca)