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Celebridades filantrópicas

Hay razones por las cuales algunos famosos ayudan a sus semejantes y al medio ambiente, pero también existen motivos para que haya pocos mexicanos comprometidos.

¿Qué es lo que opera para que alguien quiera hacer algo positivo por los demás? Las causas son múltiples. Apoyar a personas con cáncer, rescatar especies en peligro, recuperar selvas, bosques o mares, capacitar a través de la enseñanza de oficios, reconstruir comunidades afectadas por desastres, salvar a niños abandonados, becar a estudiantes prometedores, dotar de alimentos a necesitados o fungir de voceros para campañas de salud.

Todas esas son banderas que portan algunos de los famosos en México, un país que requiere de todo tipo de esfuerzos por la enorme cantidad de necesidades que tiene. No obstante, la lista de personajes generosos que gozan de popularidad o reconocimiento no es tan grande como uno supondría. La demostración de amor o solidaridad hacia otros humanos (o sea, la filantropía) no parece ser la norma a seguir en la mayoría de los sectores de nuestra sociedad, y los miembros de la farándula, el deporte y las artes que sí se aplican en ello son, por desgracia, la excepción.

Por eso enlistar a los mexicanos famosos que se han comprometido con causas sociales no resulta exhaustivo. Al contrario: la modelo Rebecca de Alba, los actores José Eduardo Verástegui, Ana de la Reguera, Salma Hayek o Ana Claudia Talancón; los cantantes Emmanuel, Gloria Trevi, Patricia Manterola o el grupo Maná, los luchadores Blue Demon Jr., El Hijo del Santo o Fray Tormenta; el astronauta José Hernández, los deportistas Rafael Márquez, Lorena Ochoa, Eduardo Nájera, más algunos otros que han donado algo de su tiempo para fungir como voceros de algunas iniciativas de salud o de educación, son los nombres que podríamos citar…. en apenas un párrafo.

Más y mejor conocidos en este sentido son empresarios como Carlos Slim Helú, Roberto Hernández, Alfredo Harp Helú, la familia Servitje o Manuel Arango, quienes con su dinero personal y fundaciones corporativas figuran como benefactores de muy amplio rango.

 

Entre el Estado y la Iglesia

La relativa escasez de la asistencia social en México podría deberse a que no hemos conformado un fuerte sistema filantrópico ciudadano. Desde la instauración de la Nueva España, después de la Conquista española, la Iglesia católica monopolizó ese campo durante siglos, hasta las reformas liberales y la separación del Estado con la Iglesia en el siglo XIX con la consecuente expropiación de los bienes eclesiásticos. Así se dio paso a un accidentado desarrollo de instituciones civiles, seculares, que ayudaran a paliar las desigualdades sociales que persisten hasta hoy.

La Revolución mexicana de 1910 abrió la puerta a gobiernos que pretendieron tomar el papel que había jugado la Iglesia en el pasado, pero como consecuencia de la fuerte presencia de estas dos instituciones dominantes, el Estado paternalista y la caridad cristiana de la Iglesia, se forjó una sociedad civil con instituciones adormiladas, débiles. No fue sino hasta los años sesenta del siglo XX que algunos grupos empresariales y ciudadanos empezaron a articularse y a participar en actividades del bien social.

Según estimaciones, hoy en nuestro país –con más de 120 millones de habitantes– hay alrededor de 8,500 asociaciones sin fines de lucro autorizadas para emitir recibos deducibles de impuestos. Por su parte nuestro vecino Estados Unidos, con 319 millones de habitantes, tiene 85,000 donantes vinculados con dos millones de organizaciones benéficas, según datos de Jorge Villalobos Grzybowicz, presidente ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi).

Una robusta estructura asociacionista se dio lugar en países como Estados Unidos, donde la sociedad civil se compromete en rubros como la educación, la religión, el deporte, la cultura, la asistencia social, la ecología. Esas asociaciones ciudadanas han dado lugar a que en Estados Unidos haya, por ejemplo, un directorio conocido como el Giving Back Fund o uno aún más especializado: The Celebrity Foundation Directory, que “incluye descripciones detalladas de miles de fundaciones establecidas por personalidades en el campo de los negocios, el entretenimiento, la política y los deportes”, según su página de internet.

En México no contamos con algo así. Acaso, en el Portal de Transparencia de la página web del Sistema de Administración Tributaria, SAT, están los organismos autorizados para emitir recibos deducibles, pero no suelen aparecer quienes encabezan las asociaciones, sino sus representantes legales.

Es claro que hace falta más exposición de los personajes que ayudan, de los filántropos, y de quienes reciben esa ayuda.

Poca participación

El que no seamos una sociedad muy comprometida socialmente tiene orígenes que algunos expertos identifican en nuestra propia historia nacional, como ya se señaló. En algunos círculos de México la filantropía aún no es vista con buenos ojos porque tiene connotaciones negativas relacionadas con paternalismo o, peor aún, oportunismo.

Pero la filantropía hace falta. La búsqueda del bienestar social existe porque deseamos eliminar déficits y cubrir necesidades de la comunidad, factores clave para la sobrevivencia misma. Hoy las personas tienden a eliminar esos déficits a través de organizaciones o grupos, y desarrollan medios que pueden ser recursos materiales, ideas, relaciones, comunicación pública, acuerdos con otras instituciones, acciones, códigos y reglas a fin de enfrentarlos.

Esos grupos, individuos o instituciones, como lo explica Underestanding Mexican Philantropy, documento facilitado a Contenido por parte del Cemefi, independientemente de sus particulares motivaciones –religiosas, ideológicas, ecológicas, políticas, mercadotécnicas–, “contribuyen a la transferencia, sin ganancias para éstos, de todo tipo de recursos materiales e inmateriales como tiempo, dinero, capacidad organizacional, técnica o profesional (…) para grupos necesitados o para enfrentar problemas y necesidades sociales”.

Hechos, no palabras

Villalobos Grzybowicz, del Cemefi, distingue posibles motivaciones para ayudar a los demás y a la comunidad: “Una es por indignación de ver a alguien desvalido, ver que se le martiriza, que la pobreza no se soluciona. La otra es cuando nos ponemos en los zapatos de los demás, es decir la solidaridad, cuando sentimos lo que el otro padece. Al sentirte mal porque otro sufre, quieres ayudarlo. A eso lo llamamos el ‘impulso generoso’ que existe en los humanos en todos los tiempos y culturas; el impulso de ayudar es innato”.

Sin embargo, él mismo reconoce que no todos desarrollamos ese impulso. Por eso vemos que algunos famosos donan recursos y tiempo, pero no son todos; algunos ricos lo hacen, pero no todos; y personas a quienes no les sobra dinero solemos verlas como activos promotores para solucionar algunas cosas que nos afectan como sociedad. El mexicano es capaz de ser solidario, lo ha demostrado en momentos críticos, pero hace falta desarrollar los canales para que la ayuda útil se manifieste de mejor manera.

Desde luego, hay otras motivaciones que hacen que la gente prefiera sentir empatía y no egoísmo: desde mejorar la reputación social hasta justificaciones relacionadas con la conciencia personal. “Puedes querer cambiar el mundo porque estás harto de cómo está, o dedicar una parte de tu talento no sólo a enriquecerte sino para ayudar a los demás, o crear soluciones innovadoras para problemas que estás viendo. Pero una cosa es clara, más allá de tus motivaciones: ‘por sus obras los conoceréis’”, dice Villalobos citando una frase bíblica. En otras palabras, no importa qué te mueva, con tal de que ayudes.

Generosidad y hormonas

Por su lado Luis Iván de la Fuente, pedagogo fundador de EVO-OPK, una agencia dedicada a la enseñanza con base en neurociencias, dice que “los mexicanos no hemos desarrollado, desde las familias y en la educación primaria, el deseo de ayudar a los demás, no hemos creado como individuos esos circuitos neuronales de satisfacción que proporciona ayudar a alguien”.

De la Fuente sostiene ante Contenido que, según investigaciones y dependiendo del contexto, la compasión se puede apagar o estimular. “La gente famosa puede dar a los demás por culpa, porque sienten que ganan mucho dinero y no donan nada (sobre todo cuando sus carreras se la deben a los demás). Sienten que si hacen algo de contenido social, tendrán un reconocimiento y, eventualmente, tendrán más fans. Habría que ver cuántos famosos lo hacen por compasión pura y no como algo de marketing, como estrategia de medios. Si les hiciéramos estudios y viéramos cuáles regiones cerebrales se les activan, eso nos daría una pista de sus auténticas motivaciones”.

Según De la Fuente, las zonas de nuestro cerebro que se activan cuando desarrollamos la empatía y la compasión son la ínsula y la corteza prefrontal, que es en donde se generan la endorfina, dopamina y serotonina, las hormonas de la felicidad, el placer y el alivio.

Un reconocido experto español en neuromarketing, Roberto Álvarez del Blanco, coincide y sostiene: “Cuando realizamos una donación o ayudamos al prójimo nos sentimos bien (…), cuando ejercemos la filantropía se moviliza un potente motivador que produce cambios medibles en el cerebro. Explica por qué las personas desean repetir la experiencia (…) Sentimos la felicidad que disfruta la persona necesitada, al mismo tiempo que su gratitud. Es un círculo virtuoso.”.

Sería deseable que no sólo las celebridades sino muchos mexicanos halláramos los canales para ser más útiles a nuestros semejantes. En ello va no sólo nuestra satisfacción, sino la mejora del país que habitamos.

 

Dónde participamos más

En México hay 1.2 millones de voluntarios en instituciones no lucrativas. Estas son las principales áreas de acción, con datos de 2013.

 

Objeto social                                             %

Enseñanza e investigación                     35.5

Religión                                                       28.9

Asoc. empresariales, profesionales     12.8

Salud                                                           6.68

Cultura y recreación                                  5.30

Servicios sociales                                     5.51

Desarrollo y vivienda                                2.93

Derechos, política                                     2.75

 

Fuente: ‘Compendio Estadístico del Sector no Lucrativo 2015’ del Cemefi.

En promedio el mexicano realiza 2.5 actividades voluntarias al año, pero sólo uno de cada 10 lo hace a través de una organización civil.

 

Famosos mexicanos con causa

 

Patricia Manterola

Con la Fundación Baja una Estrella y SomosTodos.mx, más de 50,000 personas han sido beneficiadas con programas enfocados a la movilidad social.

Rebecca de Alba

Con la Fundación Rebecca de Alba colecta recursos y promueve cultura de prevención contra diferentes tipos de cáncer: cervicouterino, mama, ovario y testicular.

Ana de la Reguera

Por medio de la Fundación VeracruzAna, apoya a la población más necesitada de Veracruz, reconstruye infraestructura, cuida el hábitat y fomenta la cultura del estado.

Ana Claudia Talancón

Apoya activamente a la Fundación Aquí Nadie se Rinde que beneficia al año a unos 1,000 niños con cáncer.

Maná

Desde 1995 tienen la Fundación Selva Negra, para conservar zonas en riesgo ecológico y desarrollo social en América Latina. Han rescatado especies, plantado árboles y otorgado recursos a comunidades.

Emmanuel

Con la conservacionista Hombre Naturaleza, A.C., fomenta el cuidado a la naturaleza, y ha plantado ya más de 2.7 millones de árboles.

Gloria Trevi

Creó la Fundación 2005 Ana Dalai, cuyo objetivo principal es ayudar a los niños que nacen en las cárceles y a sus madres.

 

JOSE CANDELARIO/CUARTOSCURO.COM

Eduardo Verástegui

Su fundación Manto de Guadalupe salva a niños abandonados, tiene clínica con ultrasonidos, ayuda psicológica, religiosa y orientación a jóvenes en problemas.

Rafael Márquez

La Fundación Rafa Márquez Fútbol y Corazón, A.C., beneficia a 900 niños que sufren marginación, a través de programas deportivos y nutricionales.

José Hernández

El astronauta opera en México con su fundación Alcanzando las Estrellas que creó en EUA. Beca a miles de niños y jóvenes que quieren ser científicos y astronautas.

Blue Demon Jr.

Con su Fundación Blue Demon Jr., A.C., el luchador apoyará con cirugías a niños con labio leporino, cáncer de linfoma, quemados y problemas de ortopedia.

El Hijo del Santo

Ha participado en la naturalista Fundación Wild Coast; en la que combate el cáncer de mama Se Vale Apoyar; en algunas iniciativas de Unicef y en la turística Vive México.

 

Celebridades internacionales comprometidas

 

Audrey Hepburn

Fue iniciadora en los años sesenta de las celebrities filántropas. Unicef creó en su honor el título de Embajador de Buena Voluntad.

 

Elizabeth Taylor

Luchadora contra el sida, recaudó a lo largo de su vida mediante su fundación Amfar unos 270 millones de dólares.

 

Ricky Martin

Ricky Martin Foundation da sostén a niños explotados sexualmente y apoya Hábitat para la Humanidad.

 

Oprah Winfrey

Oprah Winfrey Foundation y Angel Network, proveen educación a niños sudafricanos y gente de todo el mundo.

 

Barbra Streisand

The Streisand Foundation ayuda a múltiples propósitos educativos, científicos, de justicia, veteranos de guerra, etcétera.

 

Angelina Jolie y Brad Pitt

La Jolie-Pitt Foundation reconstruye zonas dañadas, asiste a refugiados y niños en países en crisis, y dona millones a Human Rights Watch.

 

George Clooney

Con su fundación Not On Our Watch, trata de detener el genocidio en Sudán, junto con sus colegas actores Matt Damon y Don Cheadle.

 

Eva Longoria

Eva Longoria Foundation ayuda a educar y capacitar a latinas para que puedan tener un mejor futuro.

 

Miguel Bosé

Su Fundación Indígena MX y Albergues Sustentables trabajan en el bienestar de niños indígenas del país, apoya a la ONG Oxfam y a la Fundación ALAS.

 

Shakira

Con la Fundación Pies Descalzos promueve la educación pública de calidad y nutrición en niños de Colombia.

 

Madonna

Presidenta de Sucess for Kids, ONG educativa; creó la fundación Raising Malawi.

 

Juanes

Fundación Mi Sangre mejora la vida de niños y atenúa el impacto de las minas y artefactos explosivos en Colombia.

 

Alejandro Sanz

Está involucrado en Save the Children, Médicos sin Fronteras, Greenpeace y ALAS.

 

Leonardo DiCaprio

Leonardo DiCaprio Foundation se ocupa de 70 proyectos ecológicos en 40 países.

 

Rafael Nadal

Fundación Rafa Nadal apoya a los niños excluidos por medio del deporte.

 

Bono

Se ha involucrado en múltiples iniciativas que combaten el hambre, la pobreza, el sida y la muerte de ecosistemas.

 

(José Ramón Huerta)