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Comparativo: niños de ayer y hoy

 

Echamos un vistazo a los cambios más evidentes que ha sufrido la infancia en México y comprobamos que el avance tecnológico modificó la conducta de nuestros infantes. ¿Quiere saber cuánto difiere de la suya?

 

Por Mario Ostos

 

Raúl e Ismael son dos hermanos chilangos que se llevan 15 años de diferencia. El primero nació a finales de la década de los ochenta y el segundo en el siglo XXI. Pese a la brecha generacional son muy unidos y cada uno por separado contó a Contenido las diferencias que observan en algunos aspectos que van desde los juegos y hasta los estudios. Cómo son los niños de ayer y hoy.

“Los niños de hoy están más despiertos”, comenta Raúl, actualmente de 28 años, quien rememora que llegó a la adolescencia hacia finales de los noventa, y todavía vivió una época en la que los juegos se llevaban a cabo en las calles y los videojuegos apenas incursionaban en la sociedad mexicana; por no mencionar la época de sus padres, donde también los infantes jugaban en la calle, había juguetes como el trompo, el yoyo y mucha interacción con los chicos de la cuadra.

“Esa es quizá la principal diferencia: nuestra generación prefería jugar afuera de la casa antes que sentarse frente a una videoconsola; los niños de hoy tienen todo un centro de entretenimiento en su bolsa”, dice Raúl haciendo referencia a los smarpthone.

Inseguridad, problema eterno

Ismael, de 15 años, cuenta que, a diferencia de su hermano, nunca tuvo la necesidad de salir a la calle, parte porque sus padres no se lo permitían debido a los peligros que se podría encontrar en la calle y también porque en casa contaba con los elementos necesarios para su diversión: consolas de videojuegos, computadora y desde los 10 años un celular inteligente.

Otra diferencia, su hermano “Rulo” vivía atemorizado porque entonces estaban de moda los famosos “robachicos”, que se dedicaban a robar a los pequeños, mientras que Ismael vivió en la época de los narcos, los asaltos y las extorsiones telefónicas.

Raúl por su parte, le da la razón a su hermano: “A mí sí me tocaron los ‘robachicos’, pero en realidad eran más rumores que lo que pasaba, la inseguridad de hoy no puede compararse con la de entonces, incluso yo dejé de salir un tiempo cuando se desataron las extorsiones telefónicas”, explica.

A Rulo le tocaron en 1994 varios acontecimientos impactantes para la vida de México: el levantamiento zapatista, los asesinatos de un candidato presidencial y del secretario general de un partido político y con ello una terrible crisis en todos los ámbitos. Pero a él y a Ismael les tocó atestiguar cómo emergía un presidente de México de un partido político ajeno al PRI.

Tecnología: una infancia digital

Los niños de hoy nacieron con un dispositivo electrónico bajo el brazo. Esta nueva generación, denominada “Z” engloba a los nacidos a partir de 1995. Algunos incluso hablan de la Generación Touch, para referirse a quienes nacieron en el año 2000 y manejan naturalmente dispositivos táctiles. Las diferencias entre las generaciones como las de Raúl e Ismael son muy marcadas, están definidas principalmente por la tecnología que hoy es más accesible para los niños. Las principales diferencias entre estas generaciones se enmarcan por estos cinco factores:

  1. La vida sin internet

Tal vez la herramienta más popular en nuestros días. Imaginar hoy una vida sin este instrumento es muy complicado, especialmente para los niños de hoy que están acostumbrados a utilizar internet para el ocio y los estudios.

En el pasado para hacer una tarea, por ejemplo, se consultaba una enciclopedia impresa (o la Encarta, si se tenía suerte), se iba a la papelería por monografías o se consultaban libros en la biblioteca de la escuela o la más cercana a nuestras casas. Por supuesto, ni soñar en ponerse de acuerdo para hacer una tarea o un trabajo por equipos mediante WhatsApp, Telegram o Skype. Los niños de la generación anterior se organizaban hablando por teléfono, o yendo directamente a los domicilios de los demás.

La realidad es que los niños de hoy no conciben un mundo sin internet.

  1. La televisión

Desde hace varios años se vaticinó el fin de la televisión y está ocurriendo, al menos como se le conocía. Los niños de antes programaban sus días en función de la pantalla chica: el horario de las caricaturas era limitado, pero la oferta y demanda era amplia.

Actualmente existe un sinfín de servicios streaming de series, películas y dibujos animados, lo que ocasiona que los pequeños puedan ver sus programas favoritos a la hora que deseen –y cuanto deseen. La oferta de programas de televisión no puede seguirle el ritmo a las producciones exclusivas para internet.

  1. Los celulares

Si damos un vistazo al pasado, nos daremos cuenta de que los celulares eran, en su mayoría, para gente que hacía negocios o viajaba mucho, pero eso terminó a mediados de la década de los noventa, cuando los teléfonos móviles comenzaron a ser más pequeños y tenían una que otra funcionalidad adicional, como reproductor de canciones, una mejor cámara y diseños innovadores.

Hoy, en cambio, encontramos a pequeños de menos de 10 años que ya tienen un teléfono inteligente, el cual manejan a la perfección y le sacan el máximo provecho.

  1. Redes sociales

Partamos de la siguiente premisa: las redes sociales no nacieron con el internet. Hace escasos lustros ya había clubes o sitios de reunión donde los más pequeños podían compartir con sus compañeros, o bien, si avanzamos unos años en la línea temporal, había chismógrafos digitales donde se podía conocer alguno que otro dato de los compañeros.

Ahora todo está en Facebook o Twitter. Y sí, se pueden manejar los niveles de privacidad, pero los tropezones en la red son comunes y seguro algo negativo se llega a colar. El mayor riesgo de ellas es el acaso social, hay quienes padecen bullying de manera antes insospechada. Los niños actuales no sólo deben lidiar con burlas por una caída accidental, sino que hay que soportar la tortura digital por múltiples canales.

  1. La manera de escuchar música

La actual forma de disfrutar música es muy conveniente y práctica. Cargar con reproductores musicales pequeños en los que es posible introducir no sólo cientos, sino miles de canciones es algo con lo que los niños del pasado no contaron.

Los niños de ayer usaban cintas de audio, discos compactos, y con suerte mini discs. Ahora basta con usar un servicio de música en línea, entrar a YouTube, comprar música en iTunes o hasta crear mezclas propias de manera digital.

Es cierto que las diferencias entre los niños de ayer y hoy son muchas y muy marcadas, pero ello no ha impedido que Ismael y Raúl tengan una excelente relación, cada uno ha disfrutado su infancia a su ritmo y aprovechando las oportunidades que cada uno tuvo. Quizá los chicos del pasado no tuvieron todo el acceso a la tecnología que los de hoy sí tienen. Pero finalmente, como los psicólogos infantiles apuntan, ningún tiempo pasado fue mejor, lo importante es vivir a plenitud el momento.

 

Por Mario Ostos