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Rosario Murillo: “La señora” de Nicaragua

 

 

 

Como Primera Dama del país centroamericano Rosario Murillo se labró fama de todopoderosa. Su ascenso a la vicepresidencia parece confirmarlo.

“En Nicaragua la presidencia es 50% ‘La Chayo’ y 50% yo”, lleva tiempo proclamando en público el presidente de aquella república, Daniel Ortega, cada que alude a Rosario Murillo, su principal asesora, vocera de gobierno y, desde enero, vicepresidenta del país, cargo que no le impedirá ejercer sus funciones de Primera Dama, ya que la mujer es la compañera de vida del mandatario. Muy atrás quedaron los años en que ambos vivieron en la clandestinidad cuando, como militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, participaban en la revolución contra la sangrienta tiranía de la familia Somoza.

Murillo y Ortega se conocieron en San José de Costa Rica, a mediados de los setenta; entonces los dos estaban autoexiliados pero apoyaban los preparativos para el asalto final a Managua, la capital nicaragüense.

Consiguieron su objetivo en julio de 1979. Acto seguido, Ortega dirigió la recién formada Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y desde ahí ascendió a la presidencia de Nicaragua que ejerció entre 1985 y 1990. Su gobierno fue constantemente hostigado por Estados Unidos. Su necesidad de apoyo económico y diplomático lo llevó a innumerables giras por el exterior. En todas, su mujer fungió como traductora personal. En la tarea le sirvió su perfecto dominio del inglés y el francés.

VOCACIÓN DEFINIDA

Nacida en Managua hace 65 años y descendiente del prócer nacional Augusto César Sandino, Rosario Murillo Zambrana desde muy joven descolló como poeta y buscó convertirse en una de las principales representantes de la literatura nicaragüense. Cuando su pareja se convirtió en presidente por primera vez, ella rechazó el título de Primera Dama, pero utilizó su influencia para que la cultura tuviera un espacio trascendental en el plan de gobierno. Entonces Ortega la nombró directora del recién creado Instituto de Cultura. “Fue una etapa de intensa promoción de artistas y escritores”, según el cronista e historiador Jorge Eduardo Arellano. Lo único que ensombreció el esfuerzo fue el autoritarismo de la directora. El comandante Ortega y el FSLN perdieron el poder luego de unos reñidos comicios celebrados en 1990. “La Chayo”, como ya se le conocía entonces a Murillo, no pudo reelegirse como diputada. Prosiguieron más de tres lustros desde la oposición. Durante ese tiempo, Murillo salió del escrutinio público y mientras su compañero preparaba su retorno al poder, ella se dedicó a criar la familia que ambos habían formado, con nueve hijos, seis en común más tres de relaciones previas de la poeta.

Una de las hijas de Rosario, Zoilamérica Narváez, rompió la armonía familiar en 1998. Entonces acusó a su padrastro de haberla violado en repetidas ocasiones. ¿Qué hizo la madre de la denunciante? Salió al rescate del acusado: “Les digo con toda franqueza, me avergüenza terriblemente que a una persona con un currículo intachable se le pretenda destruir. Mi hija miente porque está desequilibrada”, aseguró Rosario.

El caso llegó a tribunales pero la jueza a cargo lo desestimó porque el delito había prescrito. “El expediente quedó archivado pero Ortega cargó con una factura carísima por pagar a Rosario y ella siempre se lo ha recordado”, asegura Dora María Téllez, ex compañera de armas del comandante y ahora una de sus más férreas opositoras.

Guía espiritual

Rosario Murillo se describe como “profundamente católica”, sin embargo, quienes la conocen dicen que es fiel seguidora de la filosofía humanista mezcla de New Age y las enseñanzas del gurú Sai Baba.

El apego a sus nuevas creencias se nota en su vestuario, casi siempre con telas de estampados florales y en tono fucsia para atraer el amor y alejar la mala suerte. Y media docena de collares, pulseras y anillos que tienen incrustadas piedras de turquesa para atraer la prosperidad.

SEÑORA COPRESIDENTA

Daniel Ortega recuperó la presidencia nicaragüense en enero de 2007. De entonces a la fecha ha construido un régimen autocrático en el que Rosario Murillo ha tenido un papel protagónico al frente del Consejo de Comunicación y Poder Ciudadano de la República de Nicaragua.

Sus intervenciones cotidianas son bastante eclécticas y van desde presentar informes sobre el clima hasta reprender a funcionarios públicos y designar a las autoridades de todos los poderes, como al presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, uno de sus más cercanos aliados.

Quienes conocen por dentro el funcionamiento del gobierno nicaragüense, aseguran que ninguna decisión se toma sin el visto bueno de “la señora”. Por ese motivo no causó sorpresa su nominación como compañera de fórmula de Ortega para el periodo presidencial 2017-2022.

Silenciados o corrompidos los adversarios que podrían hacerle frente, el matrimonio ganó con más de 70% de los votos. El proceso no contó con observadores internacionales por decisión de las autoridades nicaragüenses, pero hasta los críticos acérrimos aceptan que Ortega y Murillo tienen suficiente popularidad para ganar holgadamente.

Después de su toma de posesión como vicepresidenta, Murillo ha proseguido con su impresionante ritmo de trabajo (duerme tres o cuatro horas por día). Supervisa la buena marcha de las políticas asistencialistas para combatir la pobreza, y se da tiempo para velar por la prosperidad de sus hijos, cada uno colocado en posiciones estratégicas tanto del gobierno, como de la iniciativa privada de Nicaragua “un país que cada vez se parece más a un señorío feudal”, apunta un reciente editorial del diario local La Prensa.

Base política

A diferencia de otras primeras damas inmiscuidas en las tareas de su marido, Murillo lleva casi 40 años construyendo su propio perfil. Su principal clientela política la constituyen mujeres jefas de familia que encabezan los Gabinetes de la Familia, la Comunidad y la Vida. En teoría, estos espacios promueven valores espirituales, en la realidad, según la oposición, son aparatos de control social localizados en barrios y municipios.

Empresa familiar

La pareja presidencial nicaragüense ha consolidado su poder colocando a sus hijos en cargos claves del Estado, o al frente de medios de comunicación en los que no hay espacios para voces disidentes.

  1. Laureano Ortega Murillo

Asesor presidencial en materia económica y director de ProNicaragua, institución gubernamental que atrae inversión extranjera. Su mayor logro fue haber concretado la idea de construir un canal interoceánico con una multimillonaria inversión china.

  1. Rafael Ortega Murillo

Director de Radio Ya, la de mayor audiencia en el país, está involucrado en la distribución de combustibles comprados a Venezuela a precios subsidiados. Su esposa, Yarida Leets, es la directora de la Distribuidora Nicaragüense de Petróleos (DNP), que cuenta con gasolineras en todo el país.

  1. Juan Carlos Ortega Murillo

Director del canal 8 de televisión abierta, con cobertura nacional y proclive a la nota roja y chismes de farándula. Fue adquirido por el Estado en 2009 por un monto superior a los 10 millones de dólares en créditos del gobierno de Venezuela.

  1. Maurice, Daniel Edmundo y Enrique Ortega Murillo

Dirigen los canales de televisión abierta 4, 9 y 13, respectivamente.

 

(Por Pedro C. Baca)

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