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María Fernanda Centeno: la letra no engaña

La grafología o estudio de la personalidad a través de la letra, ha estado presente desde siempre en la vida de María Fernanda Centeno. Ella no sabe si atribuirlo al destino o a los genes pero recuerda en entrevista para Contenido que su madre, María del Carmen Muñoz –una prestigiada experta y fundadora del Colegio Mexicano de Grafología– empezó a estudiar esta materia cuando estaba embarazada, de ahí que, casi de manera natural, la infatigable muchacha de 27 años de edad terminó abrazando la profesión materna.

Desde su niñez, Mary Fer, como la llaman cariñosamente sus más allegados, aprendió a leer y a escribir con facilidad, ya que en su hogar estaba acostumbrada a “ver letras”. La primera vez que se dio cuenta de su talento natural fue cuando en el kínder le preguntó a su maestra Esperancita si estaba triste, no porque lo reflejara en su aspecto, sino por la forma en que escribía las letras en el pizarrón y que daban cuenta de su estado de ánimo.

Centeno quería estudiar alguna carrera relaciona con las letras como Filosofía o Letras Hispanoamericanas, convertirse en escritora pero se tituló como abogada en la Escuela Libre de Derecho. Sin embargo, la también perito en Grafología y Grafoscopía se define como una grafóloga de nacimiento. “Estoy convencida de que así como hay gente que canta, yo nací con esta facilidad –dice convencida–, soy una curiosa de la mente humana, me gusta saber qué está pensando el otro y por ello, me encanta ponerme en sus zapatos”.

¿Cuáles son las características necesarias de un buen grafólogo? Centeno no duda y cita: “Honestidad, tenacidad, capacidad de observación, objetividad, mucha práctica y, acaso lo más importante, hablar con la verdad”.

Ni adivinos ni esotéricos

Cuando el público escucha hablar de esta disciplina de inmediato le vienen a la mente otros asuntos y no propiamente aquellos que estudia la grafoscopía, término acuñado en Francia en el siglo XIX por el abate Jean Hippolyte Michon. Para esclarecer el tema María Fernanda Centeno establece: “el grafólogo estudia la personalidad… la grafología no te limita: te describe, no te juzga”.

La experta está consciente de que existen varios mitos en torno a esta profesión. “No somos adivinos, esotéricos ni predecimos el futuro”, aunque sí, recalca, se tiene una alta precisión, lo cual se debe a que el modelo caligráfico de una persona no varía. Se proclama en contra de algunas creencias generales, como la llamada “letra de doctor”, así llamada por sus trazos ilegibles, pero Centeno dice que es un error generalizar dado que también existen otras profesiones donde se debe escribir mucho y cuyos usuarios también varían su letra, como en el caso de los ex gobernantes cuyas firmas van cambiando con el tiempo pero más debido a las prisas y a la cantidad de trabajo.

La perito declara: “Todos tenemos diferentes tipos de letra” y se pueden hacer tantos como expresiones faciales (alegría, enojo, sorpresa). Con base en ella, el experto es capaz de reconocer la esencia de cada individuo y ver los diferentes tipos de carácter, “no se escribe igual bajo un estímulo que te haga sentir contento, estresado o tenso” así como tampoco existe letra bonita o fea, “aunque a lo mejor desde el punto de vista estético hay alguna que se pudiera considerar más bonita que otra”, remata María Fernanda.

Esta incansable mujer se ha diversificado: da clases en el Colegio Mexicano de Grafología, atiende su negocio (Gafocafé) donde las personas acuden para que les descubra los rasgos de su personalidad, participa en programas de televisión y radio, colabora en diversos medios impresos y electrónicos y si esto no bastara está muy al pendiente de su familia. Ah, también prepara un libro que se publicará a mediados de año (Grafología para el amor, el sexo y el dinero) que se sumará a dos que ya tenía Los secretos en tu letra y Grafomaniatics. María Fernanda se siente muy agradecida con la grafología porque cada día descubre que cada persona es única: “lo confirmo cada vez que veo su letra y su escritura”.

 

Para entender:

Grafología:

Estudio de la personalidad por medio de la escritura, es objetiva porque no se deja llevar por la apariencia y nos retrata como un espejo.

Grafoscopía:

Se trata de la aplicación judicial de la grafología, sirve para estudiar falsificaciones, fraudes, simulaciones, firmas bajo presión.

Grafoterapia:

Es un método para ayudar a resolver conflictos de personalidad mediante ejercicios caligráficos. Cuando se trata de modificar la letra, el cerebro recibe la orden de intentar cambiar de actitud.

 

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