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Netiqueta: buenos modales en internet

La cortesía y el buen comportamiento, al igual que en la vida real, también debe observarse cuando estamos en línea. ¿Sabes si tienes buenos modales en internet?

Reglas de etiqueta net, es decir en la red. Buenos modales en internet. En la vida digital hay buenas costumbres que debemos seguir y que es preciso recordar. Sin embargo, hay algunas que se olvidan frecuentemente. Por ejemplo, una mala y común práctica es poner más atención a la pantalla de nuestros dispositivos que a la persona que tenemos al lado. Este comportamiento ha sido denominado como phubbing (término formado a partir de las palabras phone y snubbing –desaire–).

Esta falta de cortesía se ha hecho tan cotidiana que los promotores de iniciativas antiphubbing aseguran que en un restaurante se experimentan 36 casos de phubbing en cada cena. Y no es poca cosa para los restauranteros, debido a que lo anterior repercute, por ejemplo, en que el 97% de las personas que están siendo ignoradas sientan que su comida tiene un mal sabor.

Este mal comportamiento es tan criticado que incluso existe un portal (stopphubbing.com) que invita a votar y unirse en contra de este acto pues, de acuerdo con la página, si esta tendencia sigue creciendo llegará el día en que las personas se sienten a la mesa en silencio y la comunicación cara a cara se pierda.

Y es que, además de lo frustrante que puede ser no tener la atención del otro, algunos expertos coinciden en que esta práctica está provocando que la gente prefiera la comunicación digital sobre la personal. Una investigación de Kaspersky Lab afirma que un tercio de las personas en el mundo se comunica cada vez menos cara a cara con sus seres queridos.

De los encuestados el 31% aceptó que debido a las herramientas tecnológicas habla menos con sus padres, 33% disminuyó la comunicación con sus hijos, 23% con su pareja y 35% con sus amigos. Poder verlos y comunicarse con ellos a través de las redes sociales los lleva a olvidar la importancia de compartir momentos personalmente.

La sustitución de la vida real por la virtual implica otros cambios de comportamiento; por ejemplo, el que la mayoría de las personas se sienta triste o molesta cuando no se da la interacción que esperaba luego de publicar algo en sus redes. Al respecto, 42% de las personas consultadas por una encuesta dijo sentirse celosa cuando sus amigos obtienen más “me gusta” que ellas.

Ser o no ser

Otro buen hábito a seguir en el mundo digital es simple y complicado a la vez: decir la verdad. No es que no se pueda usar un filtro para que una fotografía luzca mejor y con más estilo, sin embargo, sí es recomendable no crear una vida y personalidad falsas en redes, lo que muchas personas hacen en busca de validación social.

Una investigación de Kaspersky arroja que uno de cada 10 usuarios modificaría la verdad en las redes sociales para hacer que a más personas les guste lo que publican. El reporte también muestra que en la búsqueda de los “me gusta”, los hombres son más propensos que las mujeres a divulgar su intimidad: uno de cada 10 hombres publicaría una foto desnudo en comparación con sólo 5% de las mujeres, y 13% de los hombres publicaría fotos de sus amigos usando alguna prenda reveladora.

Pero más allá de la inhibición o el desparpajo, he aquí otro punto de etiqueta en internet: “No publiques imágenes o videos sin el consentimiento del otro”. Puede que sea muy divertido, pero hay que recordar que esa persona tiene como contactos a su familia y compañeros de escuela o trabajo, y una mala publicación puede desde sólo ponerlos en vergüenza, hasta ocasionarles un problema más grave. La etiqueta en internet también dicta que se debe evitar la publicación de fotografías de amigos bajo la influencia del alcohol.

En ese sentido, los hombres son los más proclives a ser indiscretos sobre lo que publican de los demás. Un 14% de los encuestados por Kaspersky Lab dijo que podría revelar algo confidencial sobre un compañero de trabajo, en comparación con 7% de las mujeres; 13% estaría dispuesto a publicar algo confidencial sobre su empleador; y 12% revelaría algo vergonzoso acerca de un amigo, en comparación con 6% de las mujeres.

Buenos modales o sentido común

Aunque no tengamos a la persona delante de nosotros, cuando se trata de comunicación digital, la regla de oro de la netiqueta es nunca olvidar que del otro lado de la pantalla hay un ser humano. Valores como la cortesía, el respeto y la tolerancia, deben ser parte del comportamiento de todo internauta. Los otros tienen todo el derecho de compartir sus ideas y sentimientos siempre y cuando no ofendan a los demás, pero si lo hacen, el toparse con un mensaje incorrecto o descortés no debería ser el inicio de una “guerra”.

Antes de enviar o publicar algo recuerda: nunca escribas nada que no dirías frente a frente y evita contestar mensajes cuando estés enojado.

Esto es básico porque, de hecho, existen usuarios que tienen como fin molestar a los demás con sus comentarios. Son los llamados trolls, que encuentran esta práctica divertida y provocan a los otros para iniciar debates o discusiones virtuales. La mejor manera de actuar ante ellos es simplemente ignorarlos.

Cuando se es parte de un grupo virtual hay que tener cuidado respecto a lo que se envía. Para muchos es “necesario” compartir con otros las cadenas y videos populares con mensajes divertidos o reflexivos, pero hay que considerar a quién y cuándo se envía. Si por la madrugada suena el celular, los miembros del grupo pueden alarmarse y molestarse al descubrir que sólo se trata del video de un gatito bailando, por mencionar un ejemplo.

Tampoco está bien enviar esta clase de contenidos en grupos que no son personales. Si se creó un chat de trabajo para discutir algún proyecto no es buena idea comenzar mandando cadenas y chistes, a menos que se tenga la autorización de los miembros. La clave está en enviar sólo aquello que es de interés para todos. También respeta el tiempo y el ancho de banda de los demás. Esto significa que hay que evitar el uso de una red laboral o académica para fines personales, ya que si no se tiene la infraestructura adecuada, las tareas importantes se verán interrumpidas.

Los nativos digitales, ¿posibles infractores?

Quizá seguir los lineamientos de la etiqueta digital sea más complicado para los usuarios jóvenes quienes, acostumbrados a la tecnología consideran que cuentan con los conocimientos y las herramientas necesarias para mantenerse a salvo de los problemas de un mal manejo del mundo digital.

Así, los adolescentes no siempre son conscientes de las consecuencias de sus acciones, y lo que parece un juego, o un mal uso del internet, tiene el potencial de convertirse en un error grave.

Una encuesta de Kaspersky Labs dio a conocer que casi la mitad de los jóvenes ha faltado a las reglas de etiqueta digital accediendo a contenidos violentos o pornográficos en internet. Si lo anterior no llama mucho la atención, quizá sí lo haga el reporte de que muchos de esos internautas también realizan otras prácticas, como intentar hackear redes sociales, cuentas de correo electrónico e incluso utilizar dispositivos móviles para copiar en exámenes de la escuela.

De ahí la importancia de orientar a los jóvenes desde temprana edad, acerca de los comportamientos e interacciones que son inapropiados; y, sobre todo, los riesgos que se derivan de todo ello.

El ciberbullying es otro tema al cual hay que poner mucha atención, dado que dicha práctica los puede meter en problemas legales graves. Además de que obviamente se debe evitar el acoso en línea, también es un deber practicar la ciudadanía digital y apoyar a las víctimas de esta situación de acoso. No denunciar esto convierte a los usuarios pasivos en cómplices.

¿Y en las redes sociales?

En redes sociales etiquetar a muchas personas con una imagen que no es una fotografía o enviarles solicitudes de aplicaciones y juegos, también es considerada una mala práctica.

Para algunos la causa justifica los medios y comparten, por ejemplo, hipervínculos que contienen historias de casos de familias que buscan ayuda ante determinada tragedia. La mala noticia es que detrás de la mayoría de este tipo de mensajes hay scammers, es decir usuarios malintencionados que engañan a sus víctimas con historias impactantes con el fin de robar información, en especial la financiera.

Por otra parte, es mejor no tratar temas religiosos o políticos a menos que estemos seguros que los demás tienen un punto de vista común, de lo contrario es sencillo que alguno se sienta ofendido o molesto; si tú eres la persona que no está de acuerdo, evita usar un medio público para expresarte, es mejor tener una comunicación directa para aclarar la situación.

No hagas a los demás perder su tiempo, lee todo antes de hacer una pregunta. Puede que ya antes se haya tratado el tema en la conversación, pero por no leer se desconoce la respuesta. El mismo comportamiento debe seguirse en los sitios electrónicos; antes de ponerte en contacto para resolver una duda, revisa su sección de preguntas frecuentes.

En este aspecto es necesario señalar que los mensajes personales, son eso: personales. Nadie tiene por qué enterarse a través de un mensaje que le llegue a toda una lista de contactos o sea público en tu perfil, que te encontrarás con tu amigo más tarde. Y cuando se trate de un mensaje directo y privado… ten la cortesía de contestar.

Unir a las personas a conversaciones con usuarios que no se conocen entre sí, tampoco es una buena idea pues, además de que no sabemos si tienen algo en común, se deja al descubierto información personal de los participantes, lo que es un riesgo.

Si lo que quieres es promocionar tu empresa o negocio no te valgas de tus perfiles personales y los de los demás; es mejor crear una comunidad para este fin específico con aquellas personas a quienes les interesan tus anuncios o quieren apoyarte.

Más allá de una saturación de información o molestia por parte de los demás, el envío masivo de información puede conllevar riesgos. Las personas que abren todos los archivos y el contenido recibido, son más propensas a descargar malware y compartirlo con sus conocidos aun sin saberlo, lo que afectaría a los demás de manera importante.

Es mejor utilizar todos los elementos que están disponibles para optimizar la comunicación. Algo tan simple como los “emoticones” puede lograr que el usuario comprenda no sólo las palabras sino los sentimientos implicados en el mensaje.

Más allá de saber comportarse en línea y apartar la cabeza de la pantalla para responder a lo que ocurre alrededor, es importante que todas las personas dominen la etiqueta online y que aprendan a ser pacientes con los demás, ya que no todos tienen el mismo nivel de capacitación tecnológica.

Como ocurre en el mundo físico, no todos compartimos los mismos valores o tenemos la misma educación, siempre nos toparemos con usuarios diferentes, y es ahí donde los modales en internet deben ser más evidentes. Tener buenos modales nos da derecho a exigir lo mismo a los demás.

 

 

Redacción y estilo en la web

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) propone algunos puntos a seguir para expresarnos correctamente en la web:

  • Revisa la ortografía y la coherencia de toda comunicación. Ello implica verificar que el destinatario es efectivamente la persona a la que queremos contactar.
  • Cuando se envían mensajes hay que ser breves e ir al punto. Una de las características de la vida digital es la inmediatez, las personas no suelen tener tiempo que dedicar a un mensaje largo o confuso.
  • En un email hay que colocar siempre un Asunto del mensaje y no utilizar puras mayúsculas en la redacción, ya que esto es considerado el equivalente a gritar cuando se escribe en internet.
  • Arma tus mensajes en un formato claro; no escribas un párrafo sin fin; inserta líneas en blanco para separar las ideas.
  • Si es posible, es mejor evitar los archivos adjuntos; de esta manera las personas se sienten más seguras y es más sencillo conocer toda la información de un solo vistazo.
  • Por último, respeta la privacidad de los demás; así como no revisarías las gavetas de tus compañeros, tampoco leas sus correos electrónicos; incluso si tienes poderes de administrador no tendrías por qué leer el correo sin causa justificada.

 

(por Sergio Lezama)

 

 

 

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