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Los presidentes africanos que planean morir en el poder

Sus países son formalmente repúblicas pero en los hechos estos presidentes africanos han permanecido en su cargo por varias décadas.

Unos llegaron al poder por vías antidemocráticas, todos convocan periódicamente a elecciones que, con todo y cuestionamientos, refrendan su mandato.

Son acusados de gobernar como señores feudales y planear mantenerse en el poder hasta el final de sus días, motivo por el que algunos internacionalistas los llaman con ironía “los mandatarios eternos”.

Robert Mugabe – Zimbabue

En el último tercio del siglo pasado, dirigió el movimiento que independizó a su país del Reino Unido. Cumplió su objetivo en 1980 cuando Rodesia del Sur se convirtió en Zimbabue. En aquel momento, Mugabe se convirtió en primer ministro y, siete años después, asumió la presidencia.

Han pasado tres décadas y el héroe independentista -con 93 años de edad y salud muy quebrantada- sigue en su cargo.

Su gobierno ha incurrido en violaciones a derechos humanos que le han valido sanciones económicas y diplomáticas por parte de la Unión Europea y Estados Unidos, sin embargo, Mugabe planea postularse para el nuevo periodo presidencial que arrancará en 2018.

José Eduardo dos Santos – Angola

Integrante de la generación de líderes angoleños que terminaron con el régimen colonial portugués para fundar un Estado socialista, Dos Santos asumió la presidencia de su país en septiembre de 1979.

Su régimen invirtió 13 años en combatir a la guerrilla financiada por Sudáfrica, no la venció, pero logró negociar un acuerdo de paz en el que se comprometió a dirigir la transición paulatina hacia una economía de mercado acompañada de una democracia pluripartidista.

Dos Santos aprovechó la transformación económica para crear una fortuna de más de 1,000 millones de dólares que administra su hija Isabel. En cuanto a la apertura política, ha autorizado la participación de opositores en elecciones legislativas, pero el oficialismo sigue imponiéndose con más de 70% de los votos.

Teodoro Obiang Nguema – Guinea Ecuatorial

Este militar es el gobernante africano con más tiempo en el poder. Lo alcanzó en agosto de 1979, luego de encabezar el golpe de Estado contra el presidente Francisco Macías Nguema. Desde entonces ha gobernado con mano de hierro.

Su país, una antigua colonia española, rebasa apenas los 28,000 kilómetros de extensión, pero destaca por su riqueza petrolera que Obiang y su círculo cercano han aprovechado para enriquecerse.

Protegido por China, el principal destino de exportaciones de energéticos, ha esquivado las sanciones con que lo ha amenazado la comunidad internacional.

El mandatario está por cumplir 75 años y ya tiene previsto quien lo sucederá, su primer vicepresidente, Teodoro Nguema Obiang, su primogénito.

Paul Biya – Camerún

Accedió al poder en 1982 por decisión de su antecesor, Ahmadou Ahidjo, de quien fue primer ministro. A partir de entonces consolidó un régimen autoritario que ha dado estabilidad a su país, al tiempo que ha institucionalizado la corrupción y las violaciones a los derechos humanos.

La presión de la comunidad internacional lo obligó a abrir espacios. A partir de 1997 su país organiza elecciones presidenciales multipartidistas para periodos de siete años, todas las ha ganado Biya con más del 75% de los votos.

Las quejas por irregularidades no han sido suficientes para revertir sus triunfos y la Unión Europea ha preferido no aislarlo debido al papel de mediador que ha desempeñado en los conflictos políticos que aquejan a los países vecinos al suyo.

Con 84 años a cuestas, el mandatario se prepara para postularse nuevamente en 2018. la Constitución de su país lo permite.

Idriss Déby – Chad

Este militar de carrera, accedió al poder en diciembre de 1990, luego de encabezar la insurrección de un sector del ejército contra el entonces presidente Hissène Habré. Seis años después convocó a elecciones abiertas que fueron avaladas por Francia, de la que Chad fue colonia hasta 1960 y con la que mantiene fuertes vínculos económicos.

Revalidó su triunfo en 2001 y poco después modificó la constitución de su país para derogar la restricción al número de reelecciones. En 2016 obtuvo una nueva victoria electoral con más de 60% de los votos.

Actualmente, Chad es uno de los países más pobres y con mayor índice de corrupción en el mundo. Exporta petróleo pero la mayoría de su población vive en la pobreza, dedicada a la agricultura y ganadería de subsistencia.

Omar al Bashir – Sudán

Llegó al poder en 1989. Entonces encabezó un golpe de Estado contra el primer ministro Sadiq al-Mahdi. Poco después, su régimen encaró una guerra civil promovida por provincias rebeldes del sur del país (ricas en yacimientos de petróleo y uranio).

El conflicto causó miles de muertos y provocó el desplazamiento de más de 2.5 millones de personas hacia campamentos de refugiados.

En 2008 la Corte Penal Internacional acusó a Bashir de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, pero los procesos no prosperaron debido a la oposición de Rusia y China.

Un reporte de wikileaks indica que el gobernante se ha apropiado de unos 9,000 millones de dólares para depositarlos en paraísos fiscales, pero él lo niega.

Para mejorar su imagen, en 2015 convocó a elecciones generales. Las ganó con 94% de los votos.

(Por Pedro C. Baca)