facebook@ twitter@ instagram@ youtube@
Inicio / Reportajes / Qué leemos los mexicanos y por qué

Qué leemos los mexicanos y por qué

 

Ya no sólo domina el papel, las pantallas llegaron para quedarse, pero la palabra impresa aún ejerce su magia entre los lectores.

Por: José Ramón Huerta

Fotos Universia México e Internet

Durante muchos años la duda sobre qué leemos los mexicanos, cuánto leemos y por qué lo hacemos ha estado vigente. Pero una cosa es preguntarlo y otra es encontrar respuestas totalmente confiables. Si bien antes de la era internet era complejo saber el tamaño del gusto del mexicano por las letras, hoy, con el uso masificado de los múltiples contenidos web y la inmensa ola de conversaciones en las redes sociales, armar estadísticas puntuales y medibles a lo largo del tiempo es una labor pendiente.

Lo es porque una buena parte de la población ya no sólo lee en papel sino que utiliza parte de su tiempo en revisar y leer información entretenida, noticiosa, educativa o chismosa por medios digitales, y todavía no existe un consenso en sostener que lo que se ve en redes sociales o blogs pueda ser considerado seriamente para medir el índice de lectura.

Así, debemos sujetarnos a pistas más tradicionales para saber qué y cuánto leemos los mexicanos. El monto de libros fabricados y vendidos en el país es una de esas claves, pero tampoco ofrece garantía plena, pues como bien insisten los consultados por Contenido para este reportaje, una cosa son los libros “vendidos” y otra los “leídos”. En el caso de México, además, hay un dato muy importante a considerar: el libro de texto gratuito.

Carlos Anaya, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial (Caniem), revela que son unos 308 millones de ejemplares los que se fabrican en México cada año. Una cantidad muy respetable, incluso mayor a la de España, el país con la lectoría per cápita y la infraestructura editorial más grande de Iberoamérica, donde se hacen 226.6 millones de libros al año. Sin embargo, si restamos los 163 millones de ejemplares destinados al libro de texto para primaria, y los 47 millones de ejemplares para secundaria y cursos de inglés que encarga el Estado mexicano, la industria privada local imprime sólo 99 millones de ejemplares a través de casi 27,000 títulos de las diferentes editoriales en el país. Un mercado que especialistas calculan en 700 millones de dólares, donde 40% de ellos son ventas al gobierno.

Así, mientras que la industria privada en España imprime diariamente 621,000 libros, la de México fabrica unos 268,400 ejemplares. Pero aquel país tiene una población de 46.7 millones de personas, mientras que aquí sumamos casi 120 millones de almas. En otras palabras nuestra nación, con una población de mucho más del doble que la española, imprime casi 2.5 veces menos. ¿Eso es un reflejo de la escasa demanda de libros? No necesariamente, porque incluso en España se suelen quejar. Fernando Valverde, secretario del Gremio de Libreros de Madrid, se lamenta de que allá tienen “una clara carencia de lectores”. Cada quien su tema. México, por cierto, es el gran mercado latinoamericano para las editoriales españolas.

Diversificados

Las cifras oficiales marcan que sólo 2.8% de los nacidos en México es analfabeta. Es decir, una inmensa mayoría de la población mexicana puede leer y escribir. Pero eso no significa que quienes saben leer realmente lo hagan. Según el Módulo de Lectura (conocido como Molec) del Inegi, nuestro promedio es de 3.8 libros al año, menor que el de Uruguay, Chile, Argentina, Brasil o Colombia, según el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina.

También sabemos por las encuestas del Inegi que 80% de los mexicanos alfabetizados lee al menos un libro, revista, periódico, historieta, blog o página de internet al año. Consulta libros y revistas básicamente por entretenimiento y los que leen periódicos lo hacen “para estar al día”. Destinan 38 minutos diarios por sesión continua (pero quienes tienen educación superior promedian hasta 49 minutos). Una cuarta parte de los encuestados dijo acudir a las secciones de libros y revistas en tiendas y almacenes comerciales pero sólo 8.4% visita librerías. Un 16% acude a puestos de revistas y sólo 10 de cada 100 asisten a bibliotecas.

A esta feria de cifras hay que sumar otras, igual de relevantes: según la Asociación Mexicana de Internet, los mexicanos navegamos más de seis horas al día, y pasamos conectados 85% de ese tiempo a las redes sociales, sobre todo a Facebook –que tiene unos 62 millones de usuarios, o sea lo equivalente a la mitad del país–, seguido de WhatsApp y YouTube. Asimismo, según reportes de la Caniem y de Alberto Achar, gerente de mercadotecnia de Librerías Gandhi, la adquisición de libros electrónicos o e-books no supera el 2% de las ventas totales de la industria.

Los mexicanos siguen leyendo libros –incluso revistas y periódicos–, pero estos formatos impresos tienden cada vez más a rivalizar con las redes sociales y el streaming de películas, videos y música.

El lector típico

Según Librerías Gandhi, este es el perfil de sus lectores.

– Tiene entre 18 y 55 años de edad.

– 54.8% son hombres y 45.2% mujeres.

– Su nivel socioeconómico es ABC+ (medio, medio alto, alto).

-53.3% es gente que quiere entretenerse, ver y regalar libros y discos, que gusta del arte. Son lectores medios que consumen hasta cuatro libros en un semestre.

-29.6% son estudiantes y profesionales que buscan libros por necesidad escolar o laboral. Son lectores bajos, leen un libro cada seis meses.

– 17% son intelectuales, analistas, escritores, pensadores. Leen más de cinco libros en seis meses.

En busca del dato

En este contexto, ¿los mexicanos estamos leyendo más o menos que antes?

“¡Mucho más!”, exclama en entrevista Achar, directivo de la cadena con 36 tiendas en el país y 270 puntos de venta en las tiendas Walmart. “Leen, pero no necesariamente libros. Nosotros vendemos cultura, información y entretenimiento y ahí hay competidores directos como Sanborns y las demás librerías, e indirectos, que es todo aquel que venda cultura, información y entretenimiento. Así, quien toma un libro le ha ‘robado tiempo’ a internet, al cine, a las revistas. Y sí, se están vendiendo un poquito más de libros, pero es un crecimiento marginal”.

En esta industria los datos suelen ser intuitivos. Myriam Vidriales, directora de comunicación en México, Estados Unidos y Centroamérica de Grupo Planeta, una de las más grandes editoriales en lengua española, dice a Contenido que “México es el país de las no cifras, los no indicadores. No hay manera de tener una certeza de qué está leyendo la gente ni cuánto. No se han podido tener encuestas que al menos durante 10 años traten de medir lo mismo”.

Anaya, de la Caniem, admite que tener datos confiables “es algo que tratamos de construir, con cifras compartidas para tener respuestas de cuánto es la venta de libros o cuántos lectores hay, a fin de tener estadísticas mucho más amplias que involucren a todas las industria culturales”.

Es verdad que hace falta un criterio común: la Unesco, organismo de la ONU, dijo en 2013 que México era el penúltimo en una lista de 108 naciones sobre índice de lectura, con 2.8 libros leídos al año en promedio. En 2015, la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura de Conaculta dijo que los mexicanos mayores de 12 años leían 5.3 libros al año. El ya mencionado Molec del Inegi otorga el dato de 3.8 libros en promedio por año, pero considerando sólo a los mayores de 18 años de edad. El internacional Informe Bookwire dice que México es uno de los países “de mayores contrastes en todo el continente. Muy poco lector, es el segundo en producción de títulos en América Latina, sólo detrás de Brasil (…) muestra un índice de no lectores de 73%, con un consumo de 2.9 libros por habitante al año. Pero es importante señalar que el 7% de los lectores mexicanos ya lee libros digitales”.

La realidad apunta, no importa la fuente a la que acudamos, a que estamos lejos de descollar como potencia lectora.

Por qué no leo

La falta de dinero no es la principal causa para los que se declaran “no lectores”.

Por falta de tiempo              48.5%

Falta de interés y gusto       22.4%

Problemas de salud             12.7%

Prefiero hacer otra cosa      11.7%

Falta de dinero                     4.1%

Fuente: Modulo de Lectura (Molec), del Inegi.

 

El dinero y las herramientas

Para Iván Farías, autor y también librero de la cadena El Péndulo, el asunto de la frecuencia de lectura en México se reduce a ciertos factores básicos: “Primero, la gente que tiene dinero lee mucho, aquella que puede pagar un libro de 300 pesos. Y vaya que tengo clientes que leen 120 o 160 libros al año, ¡en serio! Pero esos precios son muy altos para alguien que gana tres salarios mínimos. Segundo, los autores mexicanos no buscamos congraciarnos con la masa lectora, no hacemos libros que ésta disfrute y pueda leer. Y tercero: la distribución. Hay gente del norte y sur del país que viene acá a la Ciudad de México para comprarlos porque no llegan a sus localidades”.

Myriam Vidriales, de Planeta, coincide: “Lectores ávidos hay en todos lados, pero lo que determina la lectura es la posición socioeconómica. Si no tienes dinero te cuesta mucho trabajo, la gente al final se las apaña y lee, pero el dinero es un factor que limita. Si no tenemos bibliotecas públicas con préstamos a domicilio como en otros países, no crecerá la lectoría”.

Alberto Achar difiere de tal postura. “Es mentira”, profiere cuando se le pregunta si el libro es una especie de artículo de lujo. “No es un problema de acceso, decir eso es un pretexto. Hay más de 7,000 bibliotecas públicas en México, y quien realmente quiere acercarse a leer puede hacerlo (pero están vacías, nadie va). En Gandhi tenemos libros desde 20 pesos, hay otra serie de casa con libros impresionantes desde 49 pesos. Tenemos el proyecto Libro Abierto, que se dedica a promover la lectura desde la perspectiva lúdica y otro proyecto hermano llamado Un metro de libros [en el subterráneo de la CDMX], donde hay gran variedad a precios regalados. Pero como las novedades bibliográficas cuestan 250 pesos, se agarran de ahí para decir que es muy caro leer”.

Según Achar, los mexicanos no leemos más debido a otros factores. Uno es que en las escuelas hay programas y bibliografías no apropiadas: Homero, Borges, los grandes clásicos, que no motivan a los muy jóvenes a involucrarse. Asimismo, no ayudan los profesores que no gustan de la lectura y que no pueden transmitir la pasión por ese hábito. Otro factor es que en los hogares no se propicia la lectura; si los padres no leen, los niños tampoco lo harán. Y finalmente, a políticas públicas mal encaminadas. “Tenemos una gigantesca biblioteca pública, la José Vasconcelos con 800,000 ejemplares, y está vacía”, reclama.

La industria también tiene mucho de responsabilidad en la promoción de la lectura, admite Vidriales. “Las editoriales debemos crear nuestro mercado, las industrias culturales siempre han sido gestoras de sus propios públicos. Tenemos mucho qué hacer. Gran parte de la población de México es joven, y eso es una ventaja, pero no sólo debemos entablar con ellos una relación comercial sino que hay que ponerles a la mano cosas de su interés”.

Por otro lado, continúa la ejecutiva de Grupo Planeta (que cuenta con sellos como Joaquín Mortiz y Diana), las librerías por su parte deben guiar y recomendar para mejorar la experiencia del mexicano promedio. “Muchos no entran por temor, y suele ser frustrante si no encuentras lo que buscas, los libreros tienen que echarle más ganas en la atención al consumo”, sugiere. Ahí entrarían los grandes protagonistas en el sector como Sanborns, De Cristal, Porrúa, Fondo de Cultura Económica, Gandhi o El Péndulo.

 

¿Qué géneros leemos?

Para medir la temperatura del gusto de los mexicanos por los diferentes géneros de lectura, el consenso se remite a los libros. Ahí es donde se pueden tener marcadores un poco más claros. En revistas está mucho muy atomizada la lectoría, igual que como sucede con los periódicos que cada vez son más consultados a través de internet, para lo cual hay diversos patrones de medición.

Así pues, se presentan ciertas tendencias. “Al mexicano por alguna razón le gusta mucho leer novela histórica, enterarse de su pasado –dice Farías, del El Péndulo–. No es de extrañar que el más grande bestsellerista mexicano sea Francisco Martín Moreno, es quien más vende, libro tras libro. Las novelas que más se venden tienen que ver con la historia de nuestro país y del mundo”.

Myriam Vidriero, de Planeta, sostiene que los grandes consumidores de libros en México son mujeres. “Siete de cada 10 son compradoras. Ellas son las que regalan y las que casi siempre inducen a los hijos a leer”. Coincide además que “el 85% de los lectores voluntarios leen para entretenerse. Y aunque el mercado está cada vez más fragmentado y es difícil ubicar una tendencia, se distingue un gusto por la novela, la histórica particularmente. Tiene que ver con el divertimiento aspiracional, aprender algo. Por supuesto, gustamos también de la novela de entretenimiento literaria”.

Para Achar, de Gandhi, “se han dado diferentes fenómenos, más allá de los títulos clásicos como Cien años de soledad, Ensayo sobre la ceguera o Aura, que siempre están ahí, las novedades representan el 20% de la venta, y hay diferentes fenómenos: la literatura fantástica –los magos de Harry Potter, El señor de los anillos–, los vampiros, la moda de los zombis, las sagas policiacas y thrillers como los de Stieg Larson, y claro, las novelas históricas de Julia Navarro o Francisco Martín Moreno, que forman parte de estos movimientos de moda”.

Carlos Anaya, de la Caniem, distingue que “hay un auge de la literatura infantil y juvenil. Se está desarrollando también el nicho del cómic y las historias gráficas. Vemos que se está moviendo la clientela y la atención hacia géneros nuevos”.

 

Somos el gran mercado

Ventas de las editoriales independientes españolas en el mundo. Destino de las ventas:

España                      45%

América Latina         37%

(México         19% / resto de AL 18%)

Estados Unidos         9%

Unión Europea         8%

Fuente: Bookwire, Evolución y Tendencias Digitales

Títulos exitosos

En un recorrido en la trinchera, en los anaqueles de las librerías, Contenido charló con dependientes y libreros de diversos establecimientos, quienes revelaron títulos muy demandados. Estos son algunos en los que las opiniones coincidieron:

Colorín colorado, de Odin Dupeyron; La chica del tren, de Paula Howkins; El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón; Cinco esquinas, de Mario Vargas Llosa; Los cuatro acuerdos, de Miguel Ángel Ruiz; La felicidad después del orden, de Marie Kondo; Los herederos de la tierra, de Ildefonso Falcón; Miss Peregrine para niños peculiares, de Ransom Riggs; It, de Stephen King; Ladrona de libros, de Markus Zusak; Érase una vez México I II y III de Sandra Molina y Alejandro Rosas; La legión perdida, de Santiago Posteguillo; Cazadores de sombras, de Cassandra Clare; la saga La selección, de Kiera Cass; El diario de Tita, de Laura Esquivel; El poder de la hora, de Eckhart Tolle.

Por supuesto hay cientos de libros tanto o más exitosos, cuyos autores y ventas se sostienen en el tiempo con diversos títulos. Ahí tenemos a Carlos Cuauhtémoc Sánchez; Jeffrey Archer; Gabriel García Márquez; Daniel Goleman; Julio Cortázar; Deepak Chopra; Isabel Allende; Paulo Coelho; José Emilio Pacheco; Elena Poniatowska; John Katzenbach; Jane Austen; Haruki Murakami; Carlos Fuentes, Cristina Morató, Miguel de Cervantes, William Shakespeare, y un largo etcétera. Todo lo relacionado con Adolf Hitler, con celebridades de nuestra historia –Díaz, Zapata, Villa, Hidalgo, Cuauhtémoc, Cárdenas– o los grandes dramas de la historia universal, tiene lectores asegurados.

Llegarán los días en que saber con precisión qué y cuánto estamos leyendo podrá ser una realidad. Por ahora, sólo hay aproximaciones. Las autoridades correspondientes deberán establecer políticas públicas y contar con datos para tomar decisiones; y la industria cooperar ofreciendo su información en materia de impresos y material digital. Y a los hogares, donde se empieza a generar este buen hábito, les convendría recordar la siguiente máxima: “si tu pantalla de televisión es más grande que tu librero, estás en problemas”. Un problema cultural del que todos somos responsables.

 

Quiénes dicen leer qué

De quienes se asumen como lectores, esto es lo que prefieren, según categoría y género.

 

Hombres (%)                      Mujeres (%)             Total (%)

Libros                                                   59.5                           69.2                           64.5

Por trabajo o estudio                          22.8                           17.7                           20.0

Por cultura general                             25.5                           22.8                           24.0

Por entretenimiento                          44.5                           42.2                           43.2

 

Revistas                                             45.5                           58.2                           52.1

Por trabajo o estudio                         12.6                           4.4                              7.8

Por cultura general                           30.3                           18.1                           23.2

Por entretenimiento                         63.2                           54.4                           69.6

 

Periódicos                                       56.6                           72.1                           56.6

Por trabajo o estudio                         1.9                              1.8                              2.0

Por cultura general                          69.5                           57.1                           33.0

Por entretenimiento                        28.5                           39.9                           33.0

 

Fuente: INEGI Módulo de Lectura (Molec) Agosto 2016, población lectora de 18 años o más, entre 32 zonas de 100,000 habitantes o más.

 

 

Te puede interesar

Netiqueta: buenos modales en internet

La cortesía y el buen comportamiento, al igual que en la vida real, también debe …