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La importancia de masticar bien la comida

Ante todo, masticar bien mejora el sistema inmune. Un estudio reciente de la Universidad de Manchester descubrió que cuando se mastica, se estimula un tipo específico de célula inmunitaria, llamada Th17.

En la actualidad, con el ritmo acelerado de la vida moderna, es común comer apurado sin detenerse demasiado a masticar la comida lo suficiente. Esto se debe también, en parte, a la ansiedad y el estrés que se vuelvan en los hábitos alimenticios. Pero el masticar correctamente es más importante de lo que se pensó hasta ahora, ya que puede ser muy beneficioso para nuestra salud.

Ante todo, masticar bien mejora el sistema inmune. Un estudio reciente de la Universidad de Manchester descubrió que cuando se mastica, se estimula un tipo específico de célula inmunitaria, llamada Th17. A diferencia de otras barreras, la boca tiene una forma diferente de estimular las células Th17: no por bacterias, sino por masticación, por lo que puede inducir una respuesta inmune protectora en nuestras encías.

Por otro lado, el masticar está asociado a una correcta digestión, ya que cuando trituramos los alimentos en la boca, aumenta la secreción de saliva que contiene por un lado una enzima llamada amilasa, que descompone los carbohidratos complejos en azúcares simples; y por otro la lipasa, que ayuda en la digestión de los lípidos o grasas. En este sentido, la digestión se inicia en la boca. Si nosotros masticamos bien y despacio los alimentos, los ensalivamos y entonces estaremos haciendo correctamente el primer paso de la digestión. Por el contrario, si los trozos de comida son muy grandes, porque tragamos sin masticar, la digestión debe empezar en el estómago sin que éste esté preparado.

Asimismo, masticar ayuda a absorber más nutrientes. Cuanto más triturada esté la comida, es más fácil para el intestino absorber los nutrientes. La masticación también evita que los alimentos digeridos inadecuadamente entren en la sangre. Además, hacerlo nos ayuda a sentirnos más saciados. Si comemos muy rápido, no da tiempo a que nuestro estómago avise al cerebro de que “estamos llenos”, comemos mucho más y sin disfrutar de los alimentos. Por ello, comer bien y despacio, da lugar a que nos saciemos antes, ingiramos menos cantidad de alimentos y por lo tanto, controlemos nuestro peso.

Por último, masticar ayuda a proteger los dientes. Al salivar mejor prevenimos la acumulación de placa y evitamos caries. “Los huesos que sostienen los dientes obtienen un entrenamiento cuando mastican” -asegura Mercola-, lo que ayuda a mantenerlos fuertes.

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