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Impuestos a la obesidad ¿funcionará la fórmula mexicana?

 

Considerada como una emergencia sanitaria las autoridades se aprestan a enfrentar la obesidad y echan mano de algunas medidas inusuales como los impuestos para impedir su avance.

La obesidad es ya un problema de primera magnitud para nuestro país por el altísimo costo en términos económicos y sociales que conlleva.

Los índices de esta enfermedad nos han colocado a la par de Estados Unidos: somos el segundo país en obesidad en adultos y el primero en niños. Por tanto, las autoridades y los expertos coinciden en que es preciso fomentar la educación, una alimentación saludable y mucha actividad física.

Pero como nada de esto sería suficiente, el gobierno federal piensa dar otro apretón de tuercas con más impuestos. Algunos ya se aplican como el que se puso a las bebidas azucaradas y refrescos; además recientemente se anunció otra medida para combatir la obesidad: la devolución de impuestos.

Contenido entrevistó a varios expertos para que nos dieran un panorama realista de esta lucha frontal y nos explicaran en qué consiste esta nueva fórmula mexicana.

A finales de 2013 se presentó la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, elaborada por la Secretaría de Salud. El documento señalaba: “Por su magnitud, frecuencia, ritmo de crecimiento y las presiones que ejercen sobre el Sistema Nacional de Salud, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, representan una emergencia sanitaria. De no ser atendida en el corto y mediano plazos, puede comprometer nuestra viabilidad como nación”.

Dos años después, en julio de 2015, la entonces secretaria de Salud, Mercedes Juan López, declaró que la obesidad era un tema de seguridad nacional, debido al impacto económico y social que significan para el presupuesto público; de la misma opinión son Simón Barquera Cervera, director de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuales recomiendan replantear la estrategia.

En noviembre de 2016 la Secretaría de Salud emitió la declaratoria de emergencia epidemiológica para obesidad, sobrepeso y diabetes, siendo la primera ocasión en la historia del país que se realiza una declaratoria de emergencia sanitaria por una enfermedad no infecciosa. Bajo ese enfoque el gobierno federal estableció los siguientes principios: salud pública, atención médica oportuna, regulación sanitaria y una política fiscal.

México obeso

  • El 42.6% de los hombres mayores de 20 años de edad tiene sobrepeso y el 26.8% obesidad.
  • El 35.5% de las mujeres mayores de 20 años de edad tiene sobrepeso y el 37.5% obesidad.
  • Siete de cada 10 personas tiene exceso de peso.
  • Una de cada cinco muertes es causada por diabetes asociada a la obesidad.

Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012)

 

Enfermedad de peso mundial

Para dimensionar el problema que pretende combatir la obesidad –que no significa un simple sobrepeso–, que representa un peligro de acuerdo con la OMS, debido al incremento de las enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades de las articulaciones y algunos tipos de cáncer, hay que analizar los datos de las encuestas nacionales e internacionales.

Desde 1980, según la OMS, la obesidad se ha más que duplicado en todo el mundo. En 2015, un informe titulado Sistemas alimentarios para una mejor nutrición, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) señala que el costo de la desnutrición para la economía mundial en pérdida de productividad y gastos de atención sanitaria, fue “inaceptablemente alto” y podría alcanzar hasta 5% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial: unos 3.5 billones de dólares. Esa cifra representa casi el PIB anual de Alemania, la mayor economía de Europa.

De acuerdo con el organismo, México fue el campeón del mundo. Cada tres personas tienen sobrepeso y casi una tercera parte de los mexicanos son obesos, por lo cual encabeza la lista de países con mayor obesidad en el mundo, superando a Estados Unidos que ocupaba el primer lugar.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), informó que la obesidad era el enemigo número uno a vencer en la nación, pues tres de cada siete mexicanos tienen una cintura más grande de lo que deberían. Esos organismos internacionales argumentan que los mexicanos estaban pasados de kilos por el consumo excesivo de azúcares, grasas y sal.

De acuerdo con la Asociación Internacional de Estudios de la Obesidad, aproximadamente 1,000 millones de adultos tienen sobrepeso y otros 475 millones son obesos. Calcula que cada año mueren en el mundo 2.8 millones de personas.

Las proyecciones hacia el futuro no son nada alentadoras, advierten la OMS y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef): sostienen que si México mantiene las tendencias actuales, para el año 2025 el número de niños con sobrepeso aumentará a 70 millones.

Países con más hombres obesos

1.- China

2.- Estados Unidos

3.- Brasil

4.- Rusia

5.- India

6.- México

Fuente: OMS (2014)

 

Países con más mujeres obesas

1.- China

2.- Estados Unidos

3.- India

4.- Rusia

5.- Brasil

6.- México

Fuente: OMS (2014)

 

México está pasado de kilos

El escenario nacional es muy sombrío: alrededor de 70 millones padece obesidad y no hay profesionales de ciencias de la salud debidamente capacitados para atenderlos, señala Adolfo Pacheco Zúñiga, director del Instituto Latinoamericano de Sobrepeso y Obesidad. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alerta que México ocupa el primer lugar mundial en niños y adolescentes con obesidad. Pese a que durante 25 años investigadores mexicanos y representantes de organismos no gubernamentales emitieron alertas sobre el preocupante aumento de peso que podría hundir las finanzas públicas del país, no se instrumentaron políticas públicas adecuadas. ¿Los culpables? Alimentos ricos en calorías, sumados al sedentarismo.

A medida que aumentaron los ingresos más personas se mudaron a las ciudades, cree el investigador Barquera Cervera, lo que favoreció un estilo de vida con menos ejercicio. El resultado: 74.3% de hombres y 73.5% de mujeres tienen sobrepeso u obesidad. Todo un problema nacional.

Otros datos recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino, (INSP 2016) indican que entre 2012 y 2016, las adolescentes con sobrepeso pasaron de 23.7 a 26.4%. Ni siquiera los bebés son la excepción, debido a que no se les da leche materna sino fórmulas ricas en azúcares.

Un estudio hecho por investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Carga económica de la obesidad y sus comorbilidades en pacientes adultos en México, publicado en la revista Pharmacoeconomics Spanish Research Articles, estimó en más de 120,000 millones de pesos el costo de la obesidad en el país al año, equivalente a poco más de dos veces el costo de la línea 12 del Metro. Los especialistas advirtieron que si no se implementa una política pública integral, en los próximos años dicha cifra podría crecer aún más, lo cual pondría en riesgo las finanzas públicas.

Políticas fiscales en el mundo

En empresas europeas y estadounidenses sí previenen el exceso de peso. En algunas, los empleados bajan de peso y reciben un bono económico. En otras, los trabajadores mantienen un buen estado de salud y, las empresas contratan primas de seguros a bajo precio, dice Ambía López. Un ejemplo es California: la aseguradora mide el grado de sobrepeso del cliente. Si la persona al contratar un seguro tiene sobrepeso la prima de gastos médicos o seguro de vida se puede duplicar o triplicar. Si mantiene buenos hábitos alimenticios, practica ejercicio, no bebe ni fuma, accede a primas de bajo costo.

Contra la obesidad, todo se vale

Ante este escenario, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ordenó al Servicio de Administración Tributaria (SAT) devolver impuestos a quien deduzca el gasto por ir a consulta con el nutriólogo y el psicólogo y premiará a los contribuyentes comprometidos en combatir la obesidad.

José Oliver Ambía López, director del Departamento de Finanzas y Contabilidad del Tecnológico de Monterrey, comenta que el incentivo fiscal aplica como cualquier otra deducción personal: éste se integra al resto de las disminuciones de los gastos médicos y funerarios, intereses por créditos hipotecarios, colegiaturas y primas por seguros de gastos médicos, la cual se presenta en la declaración anual. El límite en este tipo de deducciones asciende a 15% de los ingresos anuales o a cinco salarios mínimos anuales, el que resulte menor.

Esta propuesta del SAT para la declaración de 2017 se aplicará al contribuyente en 2018. “El incentivo fiscal es una buena medida para los mexicanos que deseen bajar de peso. En el mundo no se ha aplicado ese instrumento fiscal. En la deducción de gastos personales, disminuye la base gravable, de modo que al final del ejercicio el contribuyente paga menos impuestos o, en el mejor de los casos, el cálculo arroja un impuesto a favor y con esto la devolución de dinero”, asegura Ambía López.

 

¿Cómo hacer válida la deducción de impuestos?

El especialista en finanzas dice que el servicio debe prestarlo un profesional titulado que debe extender la factura electrónica correspondiente, y el pago deberá ser a través de un medio electrónico: transferencia, tarjeta de débito, crédito o cheque nominativo. Si el contribuyente paga en efectivo es válido, pero no lo podrá deducir, incluso si pide el comprobante, el SAT busca que los beneficios fiscales sean sólo para quienes empleen medios electrónicos, señala el experto.

El incentivo no es la panacea, ni la solución per se. “Desde mi punto de vista, el gobierno no es responsable del exceso de peso, sólo ofrece una herramienta para deducir impuestos, pero si el ciudadano no cambia de hábitos alimenticios ni practica ejercicio, el instrumento servirá muy de poco”, sostiene el académico del Tec de Monterrey.

De acuerdo con especialistas de la Academia Nacional de Medicina y autores del estudio Obesidad en México. Recomendaciones para una política de Estado, el buen funcionamiento de las políticas fiscales requiere de una respuesta de los consumidores ante los cambios de precios; y los fondos recaudados del impuesto a los refrescos y la comida rápida, se deben destinar al pago de los servicios de salud que generan presiones a la economía nacional.

Deducción por bicicletas y autos híbridos

No sólo ir con el nutriólogo o a psicoterapia es deducible de impuestos; también la miscelánea fiscal dispuso la deducción del 25% de su valor por comprar bicicletas convencionales, bicicletas y motocicletas eléctricas, además de autos con cero emisiones, así como híbridos. Las empresas que adquieran ese tipo de vehículos podrán deducir un monto de 250,000 pesos de impuestos.

Impuesto a refrescos y alimentos ricos en calorías

El impuesto a las bebidas azucaradas es una medida recomendada por la OMS y la OCDE. Sin embargo, para que tenga mayor impacto en la obesidad debe ir acompañada de acceso seguro a agua potable y alimentos frescos, regulación de la publicidad de alimentos y bebidas, y de un etiquetado frontal que ayude a elegir saludablemente y promoción de actividad física, señalan investigadores del INSP.

El impuesto de un peso por litro es un logro muy importante en la lucha contra la obesidad, con la ventaja de que es un gravamen específico, un impuesto al volumen que disminuye el consumo de bebidas dulces. Aunque es un primer paso para reducir los índices de obesidad y diabetes, es necesario lograr una mayor eficacia, haciendo que suba s dos pesos por litro, según algunos de nuestros expertos.

El Poder Legislativo aprobó la reforma a la Ley del Impuesto Especial Sobre Productos y Servicios (IEPS) que aplica el 8% a nueve categorías de alimentos procesados con un alto contenido de calorías, como botanas, confitería, chocolates y demás productos derivados del cacao, flanes y pudines; dulces de frutas y hortalizas, cremas de cacahuate y avellanas, dulces de leche, alimentos preparados a base de cereales y helados.

En abril de 2015 el estudio Medidas fiscales y extra fiscales para contrarrestar el consumo de bebidas saborizadas en México, elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, reveló que la Ley del IEPS aprobada en 2013, ha sido insuficiente para desalentar el consumo de bebidas y alimentos con alto contenido calórico. Si bien el gravamen fiscal es una medida correcta, el reto del gobierno está en instrumentar políticas públicas para prevenir la obesidad y desalentar el consumo de refrescos.

Por su parte, la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (Anprac) envió un boletín a Contenido en el que dicen: “Reconocemos el problema que representan el sobrepeso y la obesidad en nuestro país, que de acuerdo a la OMS el principal factor se atribuye al desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Por ello, se requiere consumir una variedad de alimentos y bebidas con moderación, así como realizar actividades físicas frecuentemente. Por más de 20 años, la ingesta calórica diaria per cápita total en México, se ha mantenido arriba de las 3,000 kcal diarias; estando al menos 1,000 kcal por encima de la recomendación de la OMS. La ingesta calórica por sí sola no tiene una relación directa con la prevalencia de obesidad”.

Y continúa el comunicado: “Como parte de la solución, la industria refresquera se suma a las medidas y acciones que se están tomando respecto a la alerta epidemiológica decretada por la Secretaria de Salud, trabajando conjuntamente con Gobierno, academia, organismos empresariales y consumidores para contar con un plan integral de mediano y largo plazo”.

 

¿Cómo se gastan los impuestos?

En octubre de 2016 la OMS exaltó a México por aumentar al gravamen a los refrescos, el cual, de acuerdo con el organismo fue “exitoso”, pues redujo las ventas y el consumo de estos productos.

El organismo de la ONU sugirió a otros países que apliquen el instrumento fiscal implementado en México y previó otro aumento del 20% a los refrescos y las bebidas llamadas isotónicas, los jugos de fruta, y los alimentos con grasas saturadas, grasas tipo trans y alto contenido de sodio.

El Poder Legislativo mexicano debatió en varias sesiones el incremento recomendado por la OMS e invitó a la Anprac y representantes de asociaciones civiles para conocer sus posicionamientos. Hasta ahora no hay acuerdo.

Medidas fiscales en el mundo

En Dinamarca, en 2007, un impuesto de 5% al precio en carnes, mantequilla y quesos generó una disminución de su demanda del 5.7% acompañado de una reducción en el impuesto a frutas y vegetales. El consumo de fibra aumentó y el de grasas saturadas disminuyó en 5.5%.

La encuestadora Monitoring the Future aplicó una serie de cuestionarios entre los adolescentes estadounidenses consumidores de refrescos en máquinas expendedoras gravadas (1%), y encontraron una reducción de sólo 0.006% en el consumo.

En 2009 la Encuesta Nacional de Salud del Reino Unido gravó con un 17.5% el yogur, queso, tocino, cereales, galletas y refrescos, lo que logró reducir 2.4% la ingesta de calorías, 3.1% las grasas saturadas y 1.9% la sal.

Desde la entrada en vigor del impuesto a los refrescos y comida calórica, el gobierno federal ha obtenido ingresos por 69,271 millones de pesos, superior en 25% a lo presupuestado para 2014 y 2015, de 51,674 millones. En la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) para 2014, el gobierno estimó recaudar por el impuesto a los refrescos 12,455 millones, pero al final del ejercicio obtuvo el monto de 18,279 millones, es decir, 31.8% más.

Para el caso de la comida calórica, el estimado fue de 5,600 millones, obteniendo ingresos por 13,666 millones, es decir, más del 60 % de lo presupuestado. En 2015 los montos también fueron superiores a lo programado en la LIF, pues para el caso del impuesto a bebidas saborizadas se tuvo una recaudación de 21,392 millones; superior en 14.5% a los 18,271 millones presupuestados.

El año pasado, respecto a los alimentos con alto contenido calórico, se obtuvieron 15,932 millones. Resalta la evolución de la recaudación del IEPS con incrementos de 208.9%, en su último reporte de ingresos.

Para el director de Finanzas y Contabilidad del Tec de Monterrey, Ambía López, el gobierno ha logrado recaudar pero no se consiguió disminuir el consumo de refrescos y alimentos calóricos. Un análisis del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México (Colmex), confirma que entre 2012 y 2014 el consumo promedio per cápita de refrescos en los hogares disminuyó sólo 5.37 mililitros diarios.

Ambía López cuestiona: “En teoría los impuestos se ocuparían para prevenir la obesidad, pero, ¿cómo se invirtieron? El SAT o la Federación deben saber a qué lo destinaron. A la sociedad no le informaron y ésta debería exigir al gobierno transparentar su uso, al tiempo que los ciudadanos comenzarían con hábitos más saludables para que en el futuro cercano bajemos los números de la obesidad y las muertes por diabetes”.

Para la nutrióloga Vanessa Ubaldo Miranda, de la Federación Mexicana de Diabetes, los impuestos a esos productos sólo son medidas, pero no la solución. “La gente no tiene conciencia y sigue tomando refresco y comiendo comida chatarra, lo mismo podría suceder con el incentivo de ir al nutriólogo, pues recurre por instrucción médica cuando ya tiene diabetes, entonces no servirá de mucho”.

Los especialistas consideran que todavía es muy pronto para evaluar la efectividad de esta fórmula mexicana pero cualquier medida que contribuya a bajar los índices de obesidad será siempre bienvenida.

 

 

¿Han funcionado las medidas?

Las políticas públicas para combatir la obesidad son buenas, pero no suficientes. La regulación de alimentos y bebidas al interior de los planteles escolares es obligatoria desde el nivel preescolar hasta la educación superior, que establece que de lunes a jueves las cooperativas sólo podrán ofrecer frutas, verduras y cereales integrales y que las escuelas están obligadas a dar acceso a agua potable a los alumnos.

Para cumplir con tal disposición ni la Secretaría de Educación (SEP) ni la Secretaría de Salud (SS) han capacitado a los encargados ni realizado campañas informativas con los padres de familia. No hay reglamento para supervisar a las escuelas, y se necesita establecer multas para las incumplidas, dice la doctora en pedagogía Erika Escalante Izeta, académica de la Universidad Iberoamericana.

En los planteles escolares debe promoverse el ejercicio, sin embargo la nueva propuesta de la Reforma Educativa está en contrasentido, pues pretende desaparecer la materia de educación física. “¿Las autoridades quieren o no que los niños bajen de peso? Es necesario un plan federal encaminado a integrar las acciones”, sugiere la investigadora universitaria.

Cirugía bariátrica y esperanza de vida

Este es un recurso al que se acude como una medida última. “No es una cirugía estética sino un procedimiento contra la obesidad”, afirma Raúl Marín Domínguez, coordinador vespertino de la Clínica Integral de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas del Hospital Doctor Rubén Leñero, de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

¿Quiénes son candidatos?

  • Edad: 18 a 60 años.
  • Obesidad mórbida. Exceden más del 50% su peso ideal.
  • Una opción para personas con obesidad y diabetes.

¿En qué consiste la cirugía?

  • Modificación anatómica del sistema digestivo para disminuir y restringir la absorción de alimentos.

Ventajas

  • Pierde entre 40 y 80% del exceso de peso. Controla la diabetes y la hipertensión unido a una dieta, ejercicio y psicoterapia.
  • ¡Cuidado! En las redes sociales aparecen cirugías no aprobadas en México, una de ellas: “Malla adelgazante de la lengua”, el órgano es cosido con un trozo de malla de plástico.

 

No existe un remedio mágico

La gente consume licuados, sustitutos de alimentos, pastillas, además mezcla varios tipos té recomendados entre las amistades. “Una dieta de moda es la detox que supuestamente es efectiva, pero en realidad es peligrosa porque al cuerpo se lo despoja de los nutrientes básicos”, dice Escalante Izeta, maestra de la Universidad Iberoamericana.

Por su lado, la nutrióloga Nayeli Acosta Gutiérrez, del IMSS, afirma que las “dietas milagro” más utilizadas son las publicadas en las redes sociales para bajar rápido de peso, pero también llevan riesgos para la salud: provocan menos masa muscular y el temido efecto yo-yo, que altera el metabolismo. Las expertas recomiendan seguir un programa de alimentación diseñado por un nutriólogo, hacer ejercicio y beber mucha agua, que ayude a reducir de medio kilo a un kilo por semana.

 

 

 

 

(Por Alejandrina Aguirre Arvizu)