facebook@ twitter@ instagram@ youtube@
Inicio / Reportajes / Cómo ve el mundo a Donald Trump

Cómo ve el mundo a Donald Trump

La política exterior del nuevo presidente estadounidense afectará a todo el planeta y conviene escudriñar sus posibles líneas de acción. Consultamos a varios  especialistas que analizan la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Pesimismo e incertidumbre enmarcan el arranque de la presidencia de Donald J. Trump. “Ambos calificativos aparecen hasta en las valoraciones más condescendientes porque el nuevo mandatario encarna el nacionalismo burdo y extremista siempre latente en la sociedad estadounidense, pero del que avergonzaba hablar en público hasta que apareció en escena el nuevo inquilino de la Casa Blanca”, opina Eduardo Rosales Herrera, doctor en Relaciones Internacionales y catedrático de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM.

Dada la condición de potencia hegemónica de Estados Unidos y de la trascendencia internacional de muchas de sus acciones resulta lógico que la inquietud se extienda al mundo entero que, a juicio del especialista, no se preparó para este escenario.

Ahora hay que lidiar con las escasas referencias de lo que podrá ser la política internacional de Trump. “Durante su campaña no dio muchas explicaciones sobre la materia, es más, las evitó y a su electorado no le importó”, opina Iliana Rodríguez Santibáñez, directora del Departamento de Derecho y Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, para quien el panorama se enturbia por el cúmulo de razonamientos simplistas, falsedades, contradicciones y exabruptos que caracterizan al gobernante.

A pesar de esta situación, tanto Rodríguez como Rosales consideran que la agenda estará marcada por dos ejes: fortalecer la seguridad nacional y promover el “comercio justo”, es decir, aquel que allegue más ganancias a Estados Unidos.

PUNTOS CALIENTES

En nombre de la seguridad nacional es que el presidente Trump propone levantar un muro en su frontera sur e incrementar las deportaciones de migrantes indocumentados, en particular aquellos con antecedentes criminales. “La medida tendrá relevancia internacional por el impacto económico y social que ocasionará el regreso de estas personas a sus países de origen”, explica Rodríguez, también doctora en Derecho por la UNAM.

En la agenda internacional de Trump debe tener prioridad su trato con Rusia porque de ello dependerá la evolución de varios conflictos en Europa (la inestabilidad de Ucrania) y Medio Oriente (la pacificación de Siria). El presidente estadounidense ha planteado “diálogo y entendimiento” con los rusos y lo confirma con la nominación de su secretario de Estado, el empresario Rex Tillerson, muy cercano a los intereses de Moscú.

“¿Si hay acercamiento Rusia significa que Estados Unidos podrá en sus manos la pacificación de Siria?”, se pregunta el investigador Rosales Herrera, para quien hay indicios de que Trump coincide con Putin en mantener al dictador Bashar Al Asad.

JUEGOS DE GUERRA

Trump ha declarado que exterminará al Estado Islámico (IS) pero se ha negado a revelar cómo lo hará porque “no quiere alertar a los terroristas”. Más concreta ha sido su promesa de cancelar el pacto nuclear con Irán que actualmente permite a Teherán proseguir con sus experimentos con energía atómica para fines pacíficos.

La iniciativa fue avalada por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Francia, Rusia, China, Gran Bretaña, EU) y Alemania. Sin embargo, no contó con el respaldo de Israel que considera amenazada su seguridad. Reanudar el trato hostil hacia Irán para complacer a Israel echaría a la basura, literalmente, los esfuerzos llevados a cabo por la comunidad internacional para llevar cierta estabilidad a la zona del Golfo Pérsico.

Las decisiones que tome en este asunto son tan delicadas como las que deberá asumir en torno a China, su principal contendiente geopolítico. El país asiático es su primer socio comercial y absorbe 7.7% de sus exportaciones. Además, posee alrededor de 1.3 billones de dólares en bonos del Tesoro y otros títulos de deuda del gigante norteamericano.

“No hay que especular mucho para descubrir la vulnerabilidad en que se encuentra el deudor”, explica por su parte la funcionaria del Tec de Monterrey. Desde su punto de vista una guerra comercial entre ambos países provocará que los asiáticos graven importaciones y pongan a la venta sus papeles de deuda. El quebranto para las finanzas estadounidenses será enorme, sin contar el impacto en las bolsas de valores de todo el mundo y en la cotización internacional del dólar.

PROVOCACIONES SIN SENTIDO

Estos factores bastarían para atenuar la tentación de enfrentarse abiertamente con China. Rodríguez Santibáñez no descarta que imprudentes declaraciones de Trump desaten un conflicto. Ya ocurrió a fines de año puso en duda la continuidad de la política de “una sola China”, es decir, el reconocimiento estadounidense al gobierno de Pekín, como el único del país asiático, mientras que Taiwán es una provincia rebelde.

De inmediato la cancillería china respondió que el abandono de esa política alterará “no sólo la relación bilateral, sino también la paz, la estabilidad y la prosperidad de la región Asia Pacífico y del resto del mundo”.

La inestabilidad a la que los chinos hacen referencia tendría efectos desastrosos para las economías de Taiwán, Corea del Sur y Japón. Este último país respaldó la firma del TPP (Acuerdo de Asociación Transpacífico) en el entendido de que formaba parte de una nueva estrategia geopolítica de Estados Unidos para recuperar el liderazgo económico comercial en la zona y frenar la influencia del gigante chino. Sin embargo, Trump ha confirmado su retiro del mecanismo, lo que paradójicamente abre mayores espacios a Pekín.

VENTA DE PROTECCIÓN

Tal vez por su visión empresarial, Trump rechaza que el ejército estadounidense deba comprometerse con causas pacifistas o humanitarias. Promete expandir el gasto militar para fortalecer su complejo industrial e incorporar nuevas tecnologías. ¿De dónde saldrá el dinero? De la participación en conflictos militares en los que obtenga ganancias, y del recorte drástico de las aportaciones a mecanismos multinacionales de defensa. Comenzará con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El nuevo presidente está convencido de que aquella alianza sirve solamente para que los europeos “se aprovechen” de la generosidad estadounidense.

¿Es justa esta apreciación? “La potencia absorbe casi 70% de los gastos de defensa del mecanismo (el resto es cubierto por 27 países), pero no lo ha hecho por altruismo”, opina el académico Rosales. La OTAN ha servido a los intereses de Estados Unidos al grado de respaldarlo en operativos militares de cuestionable legitimidad como las invasiones a Irak para derrocar al entonces dictador Saddam Hussein y la cacería de talibanes en Afganistán.

La probable reducción del patrocinio estadounidense obligará a que otros Estados miembros incrementen su gasto militar, pero habrá dificultades atribuibles a la debilidad de sus economías, tal es el caso de Grecia, España y Portugal.

Rodríguez Santibáñez considera que Trump tiene derecho a exigir que sus socios aporten más, pero advierte que abandonar la organización pondría en peligro los operativos de seguridad puestos en marcha para evitar la infiltración de terroristas en Europa, así como su desplazamiento desde su territorio hacia Norteamérica. Por otra parte, si opta por el alejamiento ocasionará la reconfiguración de fuerzas en la región en perjuicio de Francia, Reino Unido y Alemania, y del propio Estados Unidos ante Rusia, país que en términos militares continúa siendo una superpotencia.

PATIO TRASERO

Los investigadores consultados consideran que la agenda estadounidense para América Latina es muy limitada, como lo ha sido siempre. Centrará su atención en Cuba, a la que Trump ya advirtió que no hará más concesiones si el régimen de Raúl Castro no profundiza la apertura económica y política. De la rudeza con que está dispuesto a tratar a la isla queda como testimonio el comunicado que emitió el entonces presidente electo luego de la muerte de Fidel Castro.

¿Podrá Trump desconocer los acuerdos para distender la relación bilateral? Para Rosales la posibilidad existe por los compromisos del nuevo presidente con el electorado de ascendencia cubana que repudia cualquier acercamiento con La Habana. “Trump trabaja desde ahora para su reelección y se cuidará de no perder aliados”.

En cuanto al resto de Latinoamérica, Estados Unidos fortalecerá sus vínculos con los gobiernos de centro derecha que hay en Brasil, Argentina y Colombia. Alentará a la democracia liberal peruana y a Venezuela la dejará en paz mientras le envíe puntualmente petróleo. Con Nicaragua se mantendrá en silencio, resignado a que China construya en ese país su propio canal interoceánico.

Con México es probable que la agenda bilateral se centre en temas de seguridad y comercio. Estados Unidos presionará a México para que selle su frontera con Guatemala y Belice e impida el paso de migrantes centroamericanos. Le exigirá avances en el combate al crimen organizado. Además, emprenderá la renegociación del TLCAN.

En cuanto al libre comercio, la académica Rodríguez Santibáñez insiste en que el verdadero peligro está en que Estados Unidos abra la posibilidad de abandonar la Organización Mundial de Comercio (OMC). Este organismo funge como árbitro para dirimir controversias, sus veredictos son vinculantes y evitan que cada socio imponga aranceles de manera unilateral. Solamente estando fuera Trump podría cumplir su amenaza de gravar con 35% a las importaciones automotrices provenientes de México.

OTROS PELIGROS

Un asunto de política interna que tiene impacto mundial es la relacionada con el medio ambiente. Trump niega que el cambio climático tenga que ver con la acción del hombre y aboga por el uso de fuentes de energía tradicionales. En reiteradas ocasiones ha sugerido abandonar el COP 21, el histórico acuerdo al que llegaron las principales potencias para contrarrestar el calentamiento global.

Estados Unidos es el segundo mayor generador de gases de efecto invernadero, con 18% del total de emisiones. Su deserción podría convencer al primero, China, a seguir sus pasos. Los efectos para el medio ambiente serían catastróficos.

¿Qué puede detener los planes de Trump? “Sus acciones de mayor trascendencia, como iniciativas de ley, tendrán que pasar necesariamente por el Congreso de su país, actualmente con mayoría republicana en ambas cámaras. Esa fuerza parlamentaria no le es incondicional”, explica Rosales Herrera, quien pronostica constantes enfrentamientos del presidente con senadores disidentes como Rand Paul (Kentucky), Benjamin E. Sasse (Nebraska), Marco Rubio (Florida), Ted Cruz (Texas), Susan Collins (Maine), John McCain (Arizona) y Catherine Cortez (Nevada).

Por su parte Rodríguez Santibáñez confía en la realidad cotidiana. “Hay compromisos a los que Estados Unidos no puede renunciar porque de alguna manera convienen a sus grupos de poder. Así se lo harán saber los asesores al presidente. Será el pragmatismo de esos intereses el que se impondrá”, concluye.

Pedro C. Baca

Te puede interesar

Profesionistas: estudiar, ¿para qué?

Hace unas décadas bastaba una licenciatura para conseguir un trabajo que permitiese escalar social y …

¿ Y tú, qué tanto discriminas?

  La discriminación por cuestiones de color de piel, estrato social o preferencias sexuales, traslada sus …

¿Podemos ser felices en esta época?

  En estos tiempos difíciles nos dimos a la tarea de descifrar los enigmas acerca …