facebook@ twitter@ instagram@ youtube@
Inicio / CRÓNICAS DE LA CIUDAD / Le decían Chucho el Roto

Le decían Chucho el Roto

 

 

Un peculiar ladrón cuya historia sirvió para armar una leyenda en el siglo XIX. Las acciones de Chucho el Roto llegaron a la radio, la televisión y el cine.

Epicentro de la reunión familiar durante 11 años, del crepúsculo de los cincuenta al agotamiento de los sesenta, la historia llenaba la sala de imágenes: La elegancia en sedas de Matilde, la mansión señorial de los Frizac, la audacia del mil rostros, la “Changa”, la “Fiera”, el “Rorro”, Lebrija. Por todos los pobres, te rogamos Señor. Tres mil capítulos de más de lo mismo.

Chucho el Roto. Diego De Frizac. La cárcel de Belén, las tinajas de San Juan de Ulúa. La joyería “La Esmeralda”. Su Eminencia el Señor Obispo. La magia de la radionovela. El Robin Hood mexicano. El bandido generoso recreado por la pluma de Carlos Chacón junior. La voz de la América Latina desde México.

–No se pierda el siguiente capítulo de nuestra serie.

El recuento caminaba de la calle de Bucareli, alguna vez el paseo más elegante de la capital, a la de Pedro de Alvarado, codo a codo al esplendor del Palacio de Buenavista o la mansión de la marquesa Calderón de la Barca, o a la Quinta Frizac de Tlalpan, alguna vez set para un fragmento de la película Los Olvidados, pasando por la Merced y la Candelaria de los Patos.

Amor imposible

Jesús Arriaga el carpintero nacido en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, en 1858, del brazo y por la calle con la aristócrata, de baile con Don Porfirio, de tertulia en la legación francesa, en la magia del disfraz.

Dicen que una troupe de actores trashumantes le regaló cien voces. Dicen que los invasores franceses le regalaron su idioma. Dicen que la vida lo volvió bandido. Dicen que la suerte lo cobijaba.

El único reo que se fugó del islote de San Juan de Ulúa. El que salió por la puerta de la temible cárcel de Belén. El que cambió las balas por la astucia.

Vivo aún, en 1888, la historia inaudita de autor anónimo circulaba de mano en mano: Chucho el Roto o la nobleza de un bandido mexicano, enriqueciendo la leyenda.

La mitad del botín para los pobres.

Las aventuras se leían en el Siglo XIX o El Monitor Republicano. Disfrazado del príncipe de Buenavista, ataviado de mujer, revestido del Señor Obispo de Salvatierra…

 

Feria de filmes

La saga nace y crece al estallido de la bomba. Matilde espera un hijo… de un pelado. Y la furia del tío haciendo largo el recuento de un robo inexistente. Llegó a arreglar unas sillas traídas de Francia, y ya ve usted como es esa gente.

El reo se volvería ladrón de a de veras. El mejor de México.

El trajín lo recogieron más de 10 películas.

De La sombra de Chucho el Roto a El Tesoro de Chucho el Roto, pasando por Yo soy Chucho el Roto o La vida de Chucho el Roto. Actuación estelar de Carlos Baena o Manuel López Ochoa, la voz de la radionovela.

Condenado a 200 azotes por el director de San Juan de Ulúa, en recuerdo a su fuga cobijada por un barril de desechos del cuerpo, la arrogancia de quien decía no ser desgraciado cuando se entrega a una causa, aumentó en 100 el castigo. Jesús Arriaga terminaría de morirse en un hospital de Veracruz.

Era el 25 de marzo de 1894.

***

Le leyenda cuenta que Matilde De Frizac ablandó el brazo del verdugo con oro. La leyenda cuenta que el ataúd estaba lleno de piedras. La leyenda cuenta que la aristócrata abordó un barco con proa a Europa del brazo de un conde austriaco y de la mano de su hija Lolita.

El bandido de noble corazón y gran cabeza.

Te puede interesar

2017: preocupa más la FED que Donald Trump

    Siempre que se acerca o comienza un nuevo año, la pregunta recurrente es: …