Jueves , Marzo 23 2017
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@
Inicio / JAQUE MATE / El fin del tiempo. Balance de 2016

El fin del tiempo. Balance de 2016

 

 

La percepción del final y el principio de año se refleja en un sinnúmero de decisiones y procesos que los seres humanos hemos creado para coincidir con ese año.

 

Todo esfuerzo tiene una conclusión. Los seres humanos estamos acostumbrados a dividir la vida en procesos con un principio y un final. La vida misma no es así: el tiempo nunca termina y los acontecimientos se van sucediendo en un continuo sin fin. A los seres humanos, sin embargo, el infinito nos agobia, nos aterra; por eso lo partimos en pedazos, en días, meses o años, para no sentirnos indefensos ante la magnitud de lo que nunca acaba.

En la antigüedad los humanos dedicábamos mucho tiempo a observar los cielos (no había televisión). Entendimos el ciclo de las estaciones y nos dimos cuenta de que el sol cambiaba de posición sobre el cielo, pero al cabo de 365 días regresaba al mismo lugar del que había partido. Llegamos así a la idea de dividir el tiempo en años.

El calendario actual de las sociedades occidentales es solar, esto es, se basa en el movimiento del sol sobre el horizonte. Empieza el primero de enero y concluye el 31 de diciembre, pero en realidad podría iniciar cualquier día y concluir 365 días después. Este calendario empieza nueve o 10 días después del solsticio de invierno, la noche más larga, dependiendo del año. El calendario chino, en cambio, es lunisolar. Empieza en la luna nueva más cercana al punto medio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera por lo que su primer día cae entre fines de enero y principios de febrero. El calendario hebreo es también lunisolar y cuenta los años a partir de la creación del mundo según la Biblia. El actual anno mundi 5777 comenzó el 2 de octubre de nuestro 2016, en pleno otoño.

Aunque la determinación de cuándo empieza y termina un año sea arbitraria, y diferente en cada cultura, el sentido de conclusión que genera el fin de año es innegable. Quienes vivimos bajo el calendario occidental celebramos con fiestas, brindis y fuegos de artificio la terminación del período y aprovechamos los primeros días del año nuevo para ofrecer propósitos para el futuro. En realidad, no tiene mucho sentido festejar un día que ha sido seleccionado de manera arbitraria y que es igual a los días previos o a los posteriores. Sin embargo, nuestra necesidad psicológica de ponerle un inicio y un fin a los ciclos anuales nos hace ver el 31 de diciembre y el primero de enero como días distintos a los demás.

Lo bueno de tener un final, sin embargo, es que implica por definición un nuevo comienzo.

          La percepción del final y el principio de año se refleja en un sinnúmero de decisiones y procesos que los seres humanos hemos creado para coincidir con ese año. Por eso nos tomamos vacaciones al finalizar el año y buscamos reanudar actividades con mayor entusiasmo en el año nuevo. Por eso el año fiscal en México y muchos países empieza el 1ro de enero y termina el 31 de diciembre. Por eso cada año tiene su número, como este 2016. Aunque sepamos que cada día es fundamentalmente igual al anterior, nos hemos acostumbrado a pensar que los años son diferentes.

Por lo pronto se acerca ya el final de este 2016. Ha sido un año complicado por muchas razones para los mexicanos. Las esperanzas de que nos acercaríamos por fin a esa tasa de crecimiento de 6% anual que prometió el actual gobierno se han desvanecido. En el tercer trimestre el crecimiento económico anual fue de apenas 1.9%. La idea de que el crimen y la inseguridad bajarían tampoco se ha hecho realidad. El 2016 ha sido uno de los años más violentos en la historia de nuestro país.

Lo bueno de tener un final, sin embargo, es que implica por definición un nuevo comienzo. Y los seres humanos estamos habituados a ver los inicios con esperanza y entusiasmo. Vale la pena, por lo tanto, que festejemos el año que se va y nos preparamos a ver hacia adelante el año que pronto empezará.

 

 

 

Te puede interesar

Impulsar el mercado interno

  Soy uno de los convencidos: México para los mexicanos por ello no es un …