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¿Qué será de Cuba después de Fidel?

El viernes por la noche anunciaron la noticia, el comandante en jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro falleció, ¿cómo afectará esto a La Isla que recién activó sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos?

Fidel Castro, Prime Minister of Cuba, smokes a cigar during his meeting with two U.S. senators, the first to visit Castro's Cuba, in Havana, Cuba, Sept. 29, 1974. (AP Photo)

Los principios de año son peculiarmente relevantes en la historia cubana. Al inicio de 1899 fue ocupada por tropas estadounidenses que instauraron un gobierno títere. En los primeros minutos de 1959 logró derrocar al dictador Fulgencio Batista. A principios de 1999 se convirtió en el primer Estado comunista y ateo en recibir una visita papal y en la tercera semana de 2015 recibió a un puñado de funcionarios norteamericanos de primer nivel que discutieron con sus homólogos locales la reanudación de las relaciones diplomáticas, rotas desde 1961.

Aunque extraoficialmente la agenda de ese histórico diálogo incluyó la discusión del fin del embargo económico impuesto por Estados Unidos hace cinco décadas para asfixiar al régimen comunista de Fidel Castro, la sola posibilidad de terminar con ese lastre que ha costado a la isla más de 116,000 millones de dólares, según las autoridades isleñas, permitirá al país caribeño repensar su futuro tanto en el terreno económico como en el político.

Esbozar proyectos para el futuro de Cuba aún presenta riesgos. Por ayudar a redactar un tímido documento que analizaba alternativas para superar el régimen unipartidista, la economista Martha Beatriz Roque Cabello (La Habana, 1945) ha pasado varias temporadas en la cárcel.

A pesar de las presiones Roque no ha desistido y recientemente desempolvó los Apuntes para la transición económica, política y social en Cuba que preparó en 2002 al lado de un grupo de profesionistas que, como ella, pertenecen al Instituto Cubano de Economistas Independientes.

El documento asienta que para animar a la economía cubana se requiere privatizar empresas estatales (condición fundamental para salir de la quiebra en que se encuentran las finanzas de la isla) y al mismo tiempo incrementar la oferta de trabajo en el sector privado para absorber a los desplazados, quienes abandonados a su suerte, podrían constituir un foco de desestabilización.

Roque y sus colegas aseguran que el desempleo real en Cuba afecta a 20% de la población económicamente activa (las autoridades ubican la cifra en 4.3%, pero aceptan que su política de “reordenación laboral” la ha disparado). Más allá de la disparidad de los datos ambas partes aceptan que no es posible dejar sin trabajo a más gente.

La libertad de contratar mano de obra (actividad prohibida actualmente en Cuba) resulta esencial, dice Roque, para convertir a las microempresas en empresas pequeñas y, después, medianas. La economista disidente se ilusiona al pensar que “la creatividad e imaginación de los cubanos para adaptar a sus necesidades cualquier equipo disponible” allanará las penurias de la transición, pero reconoce que para producir no bastan creatividad ni ingenio, sino que hacen falta insumos, equipos y herramientas, es decir, capital, que habrá que obtener abriendo de par en par la economía de la isla y el aporte masivo de los cubanos enriquecidos en Estados Unidos, quienes han mostrado interés de hacer negocios en la isla.

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ÁREAS DE OPORTUNIDAD

Los Apuntes para la transición económica, política y social en Cuba advierten que el país posee una industria que, en condiciones políticas adecuadas, fácilmente atraerá inversiones y créditos: la biotecnología. La isla cuenta con 221 centros de desarrollo científico con más de 9,000 investigadores y 21,000 profesores universitarios de tiempo completo, muchos de ellos entrenados en Europa. Pese a las estrecheces, en las última década, el gobierno ha invertido más de 1,300 millones de dólares en biotecnología, inyectados al conglomerado BioCubaFarma integrado por centros de investigación, empresas productivas y exportadoras.

El país produce Interferón Alfa, útil para tratar la leucemia mieloide crónica, estreptoquinasa (que impide la formación de coágulos después de un infarto cardiaco), factor de crecimiento epidérmico (para tratar quemaduras) y más de un centenar de medicamentos de alto nivel tecnológico que muy pocos países elaboran competitivamente. Cuba dispone de un médico por cada 200 habitantes (en México la correlación es de uno por cada 455 y en E.U. de uno por cada 400, según la OCDE). Además, tiene a 15,000 trabajadores de la salud repartidos en 60 países, los cuales generan unos 5,000 millones de dólares al año, apunta el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es de esperar que el fin del embargo incremente la colocación de profesionales caribeños en el extranjero.

Roque advierte, sin embargo, que la apertura de la economía cubana puede tomar 10 años, por lo menos, y que uno de los mayores obstáculos no será económico sino ideológico: los hábitos de pasividad y dependencia inculcados a generaciones de isleños.

Los cubanos de Estados Unidos, cree la economista Roque, serán la fuente más importante de apoyo a la pequeña y mediana empresa, para lo cual el gobierno postembargo tendrá que facilitar la trasferencia de recursos. “La gente de Cuba no teme a los exiliados”, dice el informe, “porque el contacto es más fluido de lo que parece: una de cada dos familias isleñas -muchas de ellas jefaturadas por mujeres- recibe ayuda económica de parientes y amigos que viven fuera y las remesas de dólares casi llegan a los 3,000 millones de dólares al año (se prevé que la cantidad se cuadruplique en 2015 debido al incremento del tope de los envíos trimestrales anunciado por el presidente de Estados Unidos).

Lo que resta por averiguar es hasta qué punto los cubanos ya aclimatados al estilo de vida estadounidense van a confiar en sus paisanos comunistas. Por su puesto, admite Roque, las reformas serán radicales y algunas tropezarán con feroz resistencia. Por ejemplo, habrá que rescribir infinidad de leyes y restructurar el poder judicial para hacer expedita y ecuánime la procuración y administración de justicia y garantizar los derechos individuales, hoy casi inexistentes.

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TERREMOTO ECONÓMICO

En el campo de la administración pública, los cambios por venir habrán de ser sísmicos. “Las nóminas del gobierno están infladas y no hay posibilidad de mantenerlas. “El régimen ha suprimido más de 200,000 plazas en el último quinquenio, pero aún subsidia a unos 700,000 empleados que trabajan en empresas inactivas o que funcionan a medias. En principio los burócratas deben abandonar la idea de que el Estado existe para beneficiarlos y que su misión es controlar, en vez de servir, a los ciudadanos”.

¿Cómo lograr semejante cambio de actitud sin un régimen tan severo como el actual? Los apuntes solo dicen que “habrá que emprender un programa masivo de adiestramiento de cuadros gerenciales de nivel superior y medio. Deberán establecerse sistemas de incentivos a fin de superar la resistencia que generarán las reformas”.

Otro problema mayúsculo es el de la tenencia de la tierra y la producción de alimentos. La mayor parte de las tierras cultivables fueron estatizadas entre 1959 y 1962, pero se permitió conservar sus propiedades a cerca de 80,000 pequeños agricultores. Hoy, ellos están obligados a comprar insumos a empresas estatales y vender gran parte de su producción al Estado a precios fijados por el régimen. El Instituto Cubano de Economistas Independientes dicen que, por su puesto, hay que liberarlos de esas ataduras, para darles el incentivo de obtener ganancias y prosperar, pero todavía no saben cómo conciliar la inevitable alza de precios de los alimentos con la realidad de una población empobrecida (su ingreso per cápita no alcanza los 6,000 dólares anuales) y sin empleo.

Además, resanar la devastación del campo cubano puede tomar décadas. Por ejemplo, frutales y bosques fueron arrasados para sustituirlos por sembradíos de caña de azúcar e introducir ganado lechero. El cambio afectó el régimen de lluvias, provocó erosión y aumentó la salinidad de los suelos agrícolas y todavía no se sabe qué cultivos servirán para ayudar a la regeneración de una tierra que hace medio siglo fue de las más fértiles del planeta.

El informe acepta que el problema más agudo será el mismo que enfrentaron otras naciones que se liberaron de largos regímenes autoritarios, como la rusa y la mexicana: erradicar la costumbre de la corrupción que, tras 55 años años de régimen burocrático, para los cubanos se ha vuelto “un mal menor” que permite sobrevivir y pasarla menos mal.

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INTERESES AFECTADOS

En la Cuba de hoy ya se ven los tropiezos con que chocan las reformas, aun las más tímidas. Como se sabe, acorralado por la crisis económica que provocó el desplome del bloque socialista, el gobierno castrista lleva años impulsando el autoempleo (“cuentapropismo” le llaman), especialmente en el rubro de los servicios: por ejemplo, restoracitos (llamados “paladares”), más apetitosos que los lúgubres comedores estatales; autos de alquiler limpios y mejor cuidados que los destartalados vehículos de las agencias estatales; acogedores cuartos para turistas en casas y departamentos privados, con atención más cordial y precios más razonables que los imperantes en hoteles de 5 estrellas.

Abriendo un poquito la válvula a la iniciativa privada se procuraba no solo aminorar la tremenda presión social del desempleo, sino captar más dólares del turismo. Pero la burocracia entorpece en todo lo que puede la liberalización. En ese boicot está la explicación de que el padrón de cuentapropistas apenas rebase 400,000 nombres de quienes han conseguido autorización para incursionar en alguna de las 181 actividades autorizadas.

El problema de fondo consiste en cómo desmontar el asfixiante dominio del Estado cubano en la economía, teniendo en cuenta que cada área controlada por el gobierno es un coto de poder que sus detentadores van a defender con uñas y dientes. La última esperanza de Roque se centra en un recurso que se aplicó en países del antiguo bloque soviético: un programa de privatizaciones masivas, mediante el cual, como se hizo en Lituania y la República Checa, el gobierno distribuye las acciones de las empresas del Estado entre todos los ciudadanos, para que éstos decidan libremente el futuro de sus compañías, tal como los accionistas de General Motors o Citibank mandan en sus propias empresas.

Otros cubanos, como el internacionalista Jose Azel, investigador del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami,  creen que no se podrá resucitar la economía sin antes implantar un auténtico Estado de Derecho porque sin inversiones no hay salud económica y nadie, ni los más patriotas, van a invertir en un país donde impere la prepotencia del gobierno y el capricho de la burocracia.

¿Quiénes reformarán el Estado de Derecho en Cuba? Azel es un anticastrista acérrimo pero acepta que la tarea la realizarán las nuevas generaciones de políticos comunistas, mucho más pragmáticos que los líderes revolucionarios. Esa camada tomará el poder 2018, fecha programada para el retiro de Raúl Castro, quien para entonces agotará su segundo mandato quinquenal. La mirada estará puesta en el vicepresidente Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez (54), el poderoso ministro de Economía y Planificación Marino Alberto Murillo Jorge (54), y el coronel Alejandro Castro Espín (49), responsable de los servicios de inteligencia.

“Pensar que los cambios en Cuba provendrán del derrocamiento del régimen es un despropósito” indica el académico, para quien el acercamiento promovido por el presidente Barack Obama es un reconocimiento de que la transformación de la isla tiene que venir de adentro, tal y como sucedió en China y Vietnam, países socialistas con régimen económico capitalista.

PARA ENTENDER A CUBA

Territorio – 110,860 km2

Población – 11,047,251

Escolaridad – Bachillerato completo

Índice de Desarrollo Humano – 0,815 (medio)

Esperanza de vida – 78 años

% PIB destinado a salud – 10

Fuente: CIA – The World Factbook

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REPERCUSIONES DEL ACERCAMIENTO CUBA-E.U.

1.- Apertura de embajadas y análisis de reincoporación de Cuba a organismos como la OEA y su inclusión en eventos como la Cumbre de las Américas.

2.- Colaboración bilateral en temas de migración, narcotráfico, conservación ambiental y tráfico de personas.

3.- Posible retiro de Cuba de la lista de Estados que patrocinan y apoyan al terrorismo.

4.- Viajeros podrán usar en Cuba tarjetas de crédito y débito emitidas en E.U.

5.- Viajeros estadounidenses procedentes de Cuba podrán traer consigo hasta 400 dólares en mercancía

6.- Instituciones estadounidenses abrirán cuentas bancarias en Cuba.

7.- Incremento del monto de las remesas familiares. Pasan de 500 a 2,000 dólares por trimestre.

Fuente: Presidencia de Estados Unidos

(Por Pedro C. Baca)