sábado , noviembre 25 2017
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Amor a los robots (y otros placeres por venir)

Juan Torres y el pueblo de las Catrinas

Día de Muertos o Halloween, ¿qué prefieres?

Inicio / Reportajes / ¿Cómo nos impactará la elección presidencial de Estados Unidos?

¿Cómo nos impactará la elección presidencial de Estados Unidos?

El antimexicanismo que acompaña la disputa por la Casa Blanca afectará la agenda bilateral para los próximos años, advierte un especialista que sugiere prepararse para un escenario complejo en materia de migración y comercio.

Trump y Clinton son viejos conocidos. En la imagen con sus cónyuges.
Trump y Clinton son viejos conocidos. En la imagen con sus cónyuges.

Estados Unidos se prepara para elegir nuevo presidente y renovar una parte importante de su poder legislativo. Se trata de un asunto de política doméstica de aquel país, pero, como pocas veces en su historia, las alusiones a México han sido constantes y no precisamente para elogiarlo, sino al vincularlo con los problemas económicos y de criminalidad que preocupan a los electores.

“La repercusión de este discurso xenófobo y racista aún está por verse, de entrada nos ha regresado a mediados del siglo XIX, cuando Estados Unidos, liderado por su presidente James K. Polk (1845-1849) arrebató a su vecino del sur la mitad de su territorio”, indica el internacionalista José Martín Íñiguez Ramos, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

La forma en que se está desarrollando la campaña electoral simboliza un retroceso en la manera de hacer política en Estados Unidos porque retoma ideas que se remontan a la etapa previa a la Guerra Civil que provocó la secesión temporal. Este conflicto confrontó dos modelos políticos y económicos muy diferenciados: el que se basaba en apertura, integración y acceso a oportunidades a partir de méritos, con el que se sustentaba en segregación y aislamiento, así como en la predestinación a partir del origen racial, geográfico y religioso.

No hace falta especular para deducir que este segundo grupo ponderaba los derechos de la población blanca, protestante y anglosajona, tal como ahora lo hacen quienes se aglutinan en torno a la candidatura presidencial del empresario Donald Trump.

 

Ideas contaminantes

Hasta fines del año pasado existían señales de que la renovación de poderes en Estados Unidos transcurriría sin mayores sobresaltos (ver Los rivales de Hillary Clinton, Contenido, Dic. 2015). ¿Qué cambió el panorama? “Se generó un caldo de cultivo con ingredientes como la preocupación por el estancamiento económico, el desprestigio de la clase política, la sensación de inseguridad ante la expansión de minorías raciales cuya lealtad a la sociedad estadounidense es cuestionada debido al apego a sus orígenes”, opina Íñiguez, doctorante en Historia por la UNAM.

Entonces germinaron prejuicios que históricamente no fueron erradicados, pero que eran objeto de repudio y condena pública, excepto por grupos supremacistas, tipo Ku Klux Klan, con los que ni el grueso de los ciudadanos, ni los políticos de carrera querían ser vinculados.

“Desafortunadamente el momento de retroceso del debate político que experimenta Estados Unidos no puede serle indiferente al resto del mundo porque terminará por afectarlo. En particular a México ya que está contaminando la agenda bilateral en los dos temas que más le interesan: regulaciones migratorias e integración económica”, señala el académico.

En cuanto a la migración, el problema no está en la construcción del muro fronterizo, propuesta que Íñiguez considera una fanfarronada creada con el fin de llamar la atención, igual que la amenaza de deportar a 11.6 millones de migrantes, en su mayoría mexicanos, que alimentan con sus impuestos al erario estadounidense sin ser retribuidos. Esta población genera un flujo de dinero impresionante del que los 25,000 millones de dólares que cada año envían a México representan apenas el 2%, es decir, su aportación supera un billón de dólares.

El problema es que el clima de odio hacia esta migración crea el escenario ideal a los políticos, tanto del bando demócrata como del republicano, partidarios de archivar la reforma que regularizaría el estatus migratorio de estas personas, a las que prefieren mantener en las sombras porque así garantiza mano de obra barata y menores costos de producción. Resultaría absurdo creer que un trabajador con sus documentos en regla aceptaría salarios inferiores a los garantizados por la ley, tal como sucede ahora.

 

Renegociación desventajosa

Los políticos estadounidenses se quejan de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés) ha tenido efectos desastrosos en la economía estadounidense, así que prometen someterlo a una revisión profunda que implicaría renegociarlo o romperlo. ¿Podrían cumplirlo?

El académico Íñiguez ve probable incluso la salida coyuntural o permanente de Estados Unidos, a ese país le bastaría con una iniciativa presidencial que ratifique su Senado. De ahí lo peligroso de que arraigue la retórica preelectoral anti libre comercio. Puede propiciar algo tan insólito como la ruptura del Reino Unido con la Unión Europea, el llamado Brexit, una decisión que fue contra toda lógica económica.

“Cualquier evaluación seria del tratado indica que su renegociación perjudicará a todos los participantes, incluido Estados Unidos (ver Rasgos de un vínculo redituable), pero dadas las posturas en torno del libre comercio expresadas por ambos lados del espectro político de aquel país, existe la probabilidad real de que suceda, e inclusive puede ir acompañada por la promoción de una salida temporal o permanente del TLCAN”.

Con esta visión coincide un informe preparado por la consultora UBS A.G., publicado en septiembre pasado. Su análisis insiste en el notable proceso de integración al que ha tenido lugar desde 1994, fecha de entrada en vigor del tratado. A partir de entonces las exportaciones de bienes y servicios de EU a México han crecido más de seis veces, de casi 52,000 millones de dólares en 1993 a 316,000 millones en 2015. “Esto representa más del doble del aumento del PIB nominal estadounidense y de las exportaciones totales del país durante el mismo periodo”, apunta el documento.

En ese lapso las importaciones provenientes de México crecieron también exponencialmente, con el detalle de que casi 40% del contenido de esas compras es de origen estadounidense. La proporción sorprende al compararla con el de las canadienses (25%); las chinas (4%); y las de la Unión Europea (2%).

Las importaciones estadounidenses de México van desde piezas de automóviles a repuestos aeronáuticos, y permiten a las empresas estadounidenses competir con éxito en los mercados globales.

En cuanto a la industria agrícola, se sabe que México surte cerca del 45% de la demanda estadounidense de frutas y verduras. La renegociación del TLCAN que promete el candidato presidencial Donald Trump implicará restaurar gravámenes a estos productos lo que se reflejaría en precios más altos para los consumidores locales.

En cuanto a nuestro país, ¿qué sectores de su economía se verían más afectados? Por perfil orientado al mercado externo resultarían peculiarmente afectados las industrias automotriz y de servicios, así como al sector agrícola. “A la preocupación por la magnitud de los daños puede atribuirse la iniciativa del presidente Enrique Peña de tender puentes con los candidatos presidenciales estadounidenses. Fracasó, lamentablemente tanto para él como para el país”, opina Íñiguez.

 

Atenuar la catástrofe

La renegociación del tratado pondría en riesgo unos 25 millones de empleos en México. Ante la probabilidad de que este escenario se haga realidad, ¿qué debe hacer México para aminorar sus efectos? Incrementar el valor de sus exportaciones y apoyar más a sus productores al tiempo que diversifica los mercados. Cuenta con una de las más amplias redes de acuerdos comerciales (ver Potencial subexplotado) y la ubicación geográfica más favorable, no sólo por su frontera norte sino por estar en el trayecto del sureste asiático y Europa, pero necesita invertir más en infraestructura para movilizar mercancías.

Este país no necesita inmiscuirse en asuntos domésticos de su vecino del norte ni responder agresiones con agresiones; debe concentrarse en desarrollar sus fortalezas y reducir su dependencia de aquella economía. Tiene como ejemplo a países como Chile que, a pesar de su desfavorable ubicación (al extremo sur del continente americano), ha logrado diversificar sus mercados, lo que ahora, por ejemplo, le ha permitido sobrellevar los efectos de la crisis económica mundial sin dejar de aumentar su PIB en los últimos seis años.

 

 

Rasgos de un vínculo redituable

*Más de un millón de dólares en productos y servicios atraviesan cada minuto la frontera común. El intercambio anual supera el medio billón de dólares.

*Estados Unidos es el primer socio comercial de México. Absorbe 80.3% de las exportaciones del vecino sureño.

*México es el segundo destino para las exportaciones estadounidenses (absorbe 14.8%). *Figura entre los principales tres socios comerciales de 30 estados de la superpotencia. Es el tercer proveedor de sus importaciones (13.1%).

*Alrededor de seis millones de puestos de trabajo estadounidenses dependen del comercio con México. El salario de estas plazas supera entre 13 y 16% al del promedio de ese país.

*Estados Unidos es el primer inversionista directo en México. Entre 1999 y 2015 el stock superó 192,000 millones de dólares. La cifra representa casi la mitad del total recibido por nuestro país durante el periodo.

*Entre 1999 y 2014 el flujo de inversión directa de México en EU pasó de 1,300 millones de dólares a casi 20,000 millones.

*En cuanto a la distribución de este capital sobresalen los sectores industrial (46%), servicios financieros y de seguros (18.3%) y comercial (12%)

*Decenas de grandes corporativos estadounidenses como Walmart, General Motors y Ford Motor Company tienen como sede regional a México.

*En correspondencia firmas mexicanas como Cemex, América Móvil, Bimbo y Gruma tienen instalaciones, cuota de mercado o inversiones en suelo estadounidense.

Fuentes: World Integrated Trade Solution (WITS); Secretaría de Economía (México), Departamento de Comercio (E.U.) y Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson.

 

 

Potencial subexplotado

Las redes comerciales y de inversión de México son de las más extensas del mundo: 12 tratados de libre comercio con 44 socios, 28 acuerdos internacionales de inversión y nueve acuerdos comerciales en sectores importantes. Ello permite acceso preferente a mercados en América, Europa y Asia.

Además, este país forma parte de la Alianza del Pacífico, ambiciosa plataforma liberalizadora que integra junto a Chile, Colombia y Perú. Tiene previsto integrarse al Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) que incluye a 12 países que bordean el Océano Pacífico.

 

(Pedro Baca)