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Debemos parar el acoso sexual

 

 

El hostigamiento sexual es la síntesis de la violencia normalizada contra la mujer, avalada por la impunidad en su castigo. Hoy, organizaciones ciudadanas quieren poner un alto.

Por Mariana Chávez Rodríguez

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El 27 de mayo Cinthia Itzel Coronado, de 21 años de edad, casi muere a manos de un compañero de trabajo que la golpeó en el rostro con una roca, a plena luz del día, a un costado de la Avenida Central y Prolongación La Viga, en Ecatepec, Estado de México. El hombre montó en cólera cuando ella rechazó sus “piropos”, insinuaciones sexuales e invitaciones. Afortunadamente, la chica fue auxiliada y él, capturado por transeúntes.

“Un traumatismo craneoencefálico y múltiples heridas la mantuvieron agonizante en el hospital, tiempo en que el agresor casi es liberado pues el médico legista indicó que las lesiones no eran graves y no fue violada”, afirmó el vocero de Denuncia Ecatepec, ciudadanos organizados desde 2013 para denunciar la violencia y la corrupción y dar auxilio eficaz a las víctimas, y cuyo nombre por su seguridad nos pidió omitir.

A solicitud de familiares de Cinthia, la organización intervino y logró que el testimonio de paramédicos, médicos y la publicación de fotografías, evitaran la liberación del agresor. También, a través de las redes sociales, circularon su fotografía y fue reconocido por otras víctimas.

Pero, ¿cómo fue que un “piropo” o una invitación, escaló casi al punto de costarle la vida?

“El acoso es la síntesis de una cultura machista que ha normalizado la violencia contra la mujer y la acusa de provocarla”, afirma la doctora en Psicología Ofelia Reyes Nicolat, jefa del programa de sexualidad humana de la Facultad de Psicología de la UNAM.

A esta realidad se suma el incremento de violencia e impunidad generalizada en el país, en que las mujeres y los niños son los más vulnerables, apunta el psicólogo Ricardo Ayllón González, de la asociación civil Género y Desarrollo (Gendes) dedicada a la atención de hombres violentos.

“La impunidad envía el mensaje de que en México cualquiera puede hacer lo que le plazca a las mexicanas, propiciando la escalada de violencia”, afirmó el vocero de Denuncia Ecatepec.

 

I: Pérdida de tiempo y de confianza

En México 63 de cada 100 mujeres de 15 años o más, han padecido algún incidente de violencia; 32% ha sido víctima de alguna agresión pública –de acuerdo con el Inegi– y siete de cada 10 crímenes contra ellas no son castigados, según datos del Observatorio Nacional del Feminicidio.

“Nos están matando, violando y desapareciendo, y la autoridad parece no hallar la solución de fondo”, afirma la psicóloga Karen Dianne Padilla, fundadora de la organización Iniciativas Feministas y promotora activa de la marcha nacional contra la violencia machista que, el pasado 24 de abril, logró convocar a más de 100,000 personas en 40 ciudades de 20 estados de la República.

“Somos herederos de una cultura judeocristiana que afianzó el patriarcado, que le otorga poder y control sobre la mujer y avala el uso de la violencia para mantenerlo”, puntualiza el psicólogo Ricardo Ayllón de Género y Desarrollo, A.C., y esto se manifiesta en hogares familiares, donde ocurre el 80% de las violaciones, así como en escuelas, donde tan sólo del año 2000 a 2014 se registraron más de 2,000 ataques sexuales contra menores de edad y la tercera parte nunca fue investigada, pese a las denuncias.

“La violencia –agrega Ayllón- también ha invadido los lugares públicos y los espacios cibernéticos, por lo cual los hombres se sienten con el derecho de mirar, decir frases obscenas, tocarlas, o enviarles fotos y mensajes morbosos a través de las redes sociales y correos electrónicos (ver recuadro Acoso en la Red).

Según nuestros activistas y expertos consultados, los medios de difusión son importantes promotores del machismo, y las instancias de seguridad pública ciudadana hasta la justifican: “Si ya sabe que su esposo viene borracho, para qué lo confronta”; “Para qué anda tan solita en calles tan oscuras y vestida así”, le dijeron agentes del Ministerio Público a dos mujeres violentadas, recuerda el doctor Ayllón, quien también es consejero en sexualidad, violencia de género y derechos humanos.

La falta de ética, la pérdida de tiempo y la poca confianza en las autoridades para castigar a los delincuentes, favorece las escasas denuncias: “Uno de cada 100 casos de acoso sexual se denuncia”, calcula el maestro Jorge Manrique, rector del Colegio de Juristas.

En el ámbito político, consideran nuestros entrevistados, tampoco hay un costo para las autoridades bajo cuyo mandato ocurren estas agresiones. El ejemplo por excelencia es el de Ecatepec donde, de acuerdo con el Inegi, en los últimos nueve años la tasa de feminicidios se disparó 140%.

“Como en tiempos de guerra, a los padres no les queda de otra que esconder a sus hijas y evitar que salgan de sus casas”, comenta la doctora Ofelia Reyes Nicolat, de la UNAM.

acososexual

Violencia mexicana en cifras

Seis de cada 10 mujeres son acosadas físicamente en los transportes públicos. Este sistema es el segundo más inseguro en Latinoamérica, sólo por debajo de Colombia.

Una mujer desapareceal día.

En los últimos cuatro años han desaparecido 7,060 mujeres.

Diariamente ocurren siete feminicidios.

Cada cuatro minutos una mujer es violada; más de 14,000 mujeres anualmente.

Fuentes: Cámara de Diputados, Amnistía Internacional, Inmujeres, Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 

La Red como foro de expresión

En mayo de 2015 se virilizó el acoso que una jovencita sufrió por parte de José Luis Cruz Flores Balcázar (hijo del exdiputado José Luis Cruz Flores Gómez), primer regidor de Ecatepec. La conoció en una fiesta y él le ofreció trabajo en cuanto tomara posesión del cargo, a cambio de que ella le enviara fotos desnuda para “cerciorarse” que no tuviera tatuajes ni cicatrices. Y Para que no “desconfiara” él también le envió fotos desnudo.

A solicitud de los familiares, Denuncia Ecatepec dio a conocer este caso en mayo, mismo mes en que sucedió este intento de acoso. En enero de 2016, apenas asumió el cargo Flores Balcázar, el asunto se retomó. En esa ocasión el aludido alegó que se trataba de un fotomontaje y una campaña de desprestigio en su contra. Pero la chica había sido amenazada de muerte desde finales de 2015 y tuvo que abandonar el país.

Qué hacer en caso de acoso sexual

  • Evidenciar al acosador indicándole con firmeza y en voz alta que pare de acosar.
  • Buscar ayuda policiaca y denunciarlo ante el Ministerio Público, para sentar un precedente.
  • Gritar “fuego” para llamar la atención y recibir ayuda.
  • Traer en la mano un paraguas o un objeto que pueda usarse en defensa para disuadir.
  • Caminar con seguridad.
  • Si es por redes sociales o correo electrónico, denunciarlo a los administradores, guardar pruebas con captura de pantalla y presentar denuncia ante el Ministerio Público.

Fuente: Ofelia Reyes Nicolat, UNAM

II: #VivasNosQueremos

“Eres una zorra”, “Ninfómana, ponte a trabajar”, rezaban una serie de mensajes que atascaron las redes sociales de Karen Dianne Padilla a finales de 2015, cuando trabajaba como asesora editorial en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, y quien meses antes había solicitado apoyo para que madres trabajadoras pudieran salir más temprano –omitiendo su hora de comida– y así  atender a sus hijos, al tiempo que denunció irregularidades por parte de la rectoría.

Karen aguantó el hostigamiento hasta enero de este año que renunció, pues su salario le permitía mantener a su hija y pagar la renta (meses antes había perdido una batalla legal para recibir como herencia la casa que su madre le había dejado).

“Cuando te quedas sin nada, no te queda de otra más que seguir luchando”, así que a su salida invirtió sus esfuerzos en Iniciativas Feministas, organización que fundó en 2014, y la cual busca llevar la agenda de género a la política pública. Su último triunfo fue la marcha contra el machismo del pasado 24 de abril. La renuncia de Karen dio valor a otras mujeres para denunciar el acoso laboral o sexual que habían sufrido por parte del rector Roberto Domínguez Castellanos y otros funcionarios.

“En México 1.4 millones de mujeres trabajadoras han padecido acoso laboral y sexual (10% de la Población Económicamente Activa)”, afirma Jorge Manrique director del Colegio de Juristas, quien señala que puede ser mucho mayor, pues en el último quinquenio la cifra de casos denunciados tanto por mujeres como por hombres, aumentó 500%, sin olvidar que 99.9% de los casos no se denuncia y la impunidad es mayor al 700%”.

Manrique especifica: “El perfil estandarizado del acosador es un varón mayor de 40 años, casado, con una vida familiar y sexual insatisfactoria, con necesidad de autoafirmación y control; laboralmente tiene una categoría superior; empero, en los últimos 10 años, hemos encontrado a personas jóvenes y de rangos similares”.

“Las víctimas –continúa el abogado- son mayoritariamente mujeres (pero también varones), de 18 a 35 años (76% de los casos denunciados), de las cuales 60% ocupan cargos operativos y 40%  del total es contra empleadas con menos de un año de antigüedad y por ende más vulnerables a un despido.

Conmovida por estas historias, furiosa por su propia situación e impactada por las primeras planas de los periódicos que describían asesinatos y violaciones de mujeres, periodistas y niñas en todo el país, Karen Padilla lanzó en redes sociales una convocatoria a la marcha: su llamado encontró eco en todo el país.

Para ella el siguiente paso será consolidar la organización Iniciativas Feministas como un partido político, pues dice, fueron mujeres las impulsoras de logros legales en su favor (derecho al voto y a ser votadas, legalización del aborto, condiciones de trabajo, etc.).

“Posturas extremistas desprestigiaron el feminismo, pero la agenda de género continúa; los políticos las promueven en segundo plano y no todas las funcionarias las apoyan”, sostiene Padilla.

 

 

¿Qué hacer ante acoso laboral?

El artículo 259 del Código Penal Federal y el Código Penal para la Ciudad de México (artículo 179) protege a las víctimas. Es recomendable documentar el delito y denunciarlo a la dirección general de la empresa o a los agentes del  Ministerio Público directamente.

Fuente: Colegio de Juristas y UNAM

En 258 dependencias gubernamentales se han reportado 26,000 casos de acoso sexual de los cuales sólo 8,000 fueron denunciados (Inegi).

Las Secretarías de Trabajo de Chihuahua, Distrito Federal, Querétaro y Tlaxcala, acumularon de 2010 a 2015 quejas de 422 víctimas de violencia sexual, 420 de ellas mujeres.

 

III: Confeti, silbatos y Apps para la seguridad

“Eso que tú hiciste hacia mí se llama acoso. Si tú me haces esto de esta forma yo respondo… En una voz baja tú me dices tantas cosas… No me halagas, me incomodas como todo el resto… Sexista, machista, ¿qué es lo que tú quieres?, ¿mostrar tu hombría?¡A la mierda de mi vista!”, cantan al ritmo del punk Las hijas de Violencia, dos artistas escénicas (Ana Beatriz y Ana Karen –de 25 y 29 años de edad- y una plástica (Betsaveth, de 24 años de edad) que a través de un performance callejero, que incluye disparar confeti a los acosadores y cantarles esta canción, protestan contra esta cultura.

La idea surgió en 2014 cuando se preparaban para realizar un laboratorio escénico y escucharon estadísticas que evidenciaban el acoso callejero y recordaron experiencias personales; decidieron poner un alto de manera creativa.

“Somos educadas para callar yactuar como víctimas indefensas, pero así legitimamos la violencia”, cuenta Ana Karen, quien filmó los acosos y saltó a la fama a principios de 2016, cuando su video tuvo más cinco millones de reproducciones en español y 10 millones en inglés, y fueron entrevistadas por medios de Francia, Grecia, Egipto, Inglaterra, Estados Unidos, Puerto Rico, Guatemala e India.

“Recibimos amenazas de muerte y de violación; nuestras redes fueron reportadas con contenidos indeseables y suspendidas. También nos acusaron de incitar a la violencia. ¿Pero cómo esperan que respondamos, ¿callando y huyendo?”, relatan.

Al igual que Las hijas de Violencia (nombre en honor de la cantante Violencia Rivas, precursora del punk) otros grupos de ciudadanos también ya se están organizando (ver recuadro Ciudadanos a la carga).

Los expertos entrevistados dicen que en el ámbito gubernamental sí ha habido algunos avances, como la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; la ley contra el feminicidio y otras formas de violencia contra la mujer, y la alerta de género (mecanismo a través del cual se implementan acciones en un territorio para garantizar a las mujeres el cese de la violencia), entre otras medidas.

Sin embargo, no se encuentran homologadas en toda la República; estados y municipios se resisten a declarar la alerta, así como algunos funcionarios del sistema de justicia: “Un juez de lo familiar me dijo él no estaba dispuesto a desproteger a ningún varón”, recuerda Ricardo Ayllón, de la asociación civil Gendes.

Otras medidas han consistido en la implementación de vagones y camiones exclusivos para mujeres, sin olvidar la reciente iniciativa de Miguel Ángel Mancera de repartir silbatos en el transporte público para usarlos en caso de amenaza, idea ridiculizada en las redes a través del hashtag #ElPitoDeMancera.

“Si bien no es una solución de fondo, sí ayuda, nosotros los utilizamos”, señala Denuncia Ecatepec.

“Estamos conscientes de que nuestro performance no va a cambiar al mundo. Pero de lo que sí estamos seguras es que hemos cambiando el nuestro, y quizás el de otras mujeres que lo están denunciando”, indica Ana Karen.

Por su parte, Karen Padilla de Iniciativas Feministas aporta una conclusión: “Las marchas, las denuncias, los performance evidencian que las mujeres podemos organizarnos. La Primavera Violeta (color del feminismo) ha comenzado y no vamos a parar”.