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¿Vives en zona de riesgo sísmico?

El mes de septiembre no sólo nos hace recordar las fiestas patrias del 15, sino el terremoto del 19 que sacudió a la Ciudad de México en 1985. La urbe, erigida sobre un enorme lago, pudo ser un portento de ingeniería y tenacidad humana hace siglos, pero ahora sabemos que no es el mejor lugar para levantar edificaciones que no sean capaces de resistir el movimiento que ocasionan las ondas sísmicas que provienen desde las costas de diferentes estados del Pacífico donde suceden las fracturas y acomodos de las placas tectónicas, mismas que atraviesan nuestro país por varios flancos.

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En la capital se celebraron diversos homenajes en recuerdo de las miles de víctimas y se hicieron simulacros en edificios púbicos y privados para despertar conciencia entre la población de menos de 30 años –que no ha conocido un terremoto de gran escala– y tomar medidas de precaución en caso de sismo.

Si bien los protocolos de seguridad en edificaciones se endurecieron a partir de la década de los ochenta, y también es verdad que las compañías constructoras, los arquitectos e ingenieros a cargo de construir edificios recientes toman en cuenta el riesgo del subsuelo de la ciudad, no está de más saber dónde está parado uno en ese sentido, literalmente.

Con base en la información del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y voceros de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica, el portal Propiedades.com hizo una actualización de cómo están las condiciones de la capital según su tipo de suelo, que son tres: blando, de transición y firme. Esas categorías son decisivas en la forma en que se siente un temblor. La onda sísmica se atenúa o amplifica dependiendo del tipo de suelo: en la zona que fue lago se amplifica, y en las zonas de lomas o suelo rocoso, le energía sísmica disminuye.

Otro factor a tomar en cuenta es la sobreexplotación de mantos acuíferos durante los últimos años, que pudo afectar negativamente a zonas que resistieron bien el temblor del 85. En una palabra, no nos podemos confiar.

 

Zonas de menor riesgo

Así, las regiones menos vulnerables a los temblores son las que se asientan sobre los derrames de lava del volcán San Miguel, como las delegaciones Cuajimalpa, Magdalena Contreras o Álvaro Obregón.

También aquellas delegaciones que están sobre la lava porosa y los derrames de lava basálticos de la Sierra de Chichinautzin, como Tlalpan, Milpa Alta o Xochimilco, que resisten mejor las ondas sísmicas.

Así que si vives en el Ajusco, Pedregal de San Ángel, Ciudad Universitaria, Coyoacán, San Mateo Xalpa, El Cuernito, La Estrella, La Cañada, Lomas de Chapultepec, o las secciones I, II y III de Polanco puedes estar un poco más tranquilo.

 

Zonas de mayor riesgo

Como sabemos, cuando los españoles llegaron al Valle de México se admiraron de cómo los pueblos originales habían levantado Tenochtitlán, Tacuba, Tlatelolco o Xochimilco sobre lagos. Y justamente en ese suelo de depósitos aluviales tenemos ahora asentadas amplias franjas de población y grandes sistemas urbanos. Las zonas que peor se comportaron en el sismo del 85 fueron el Centro Histórico, y las colonias Roma Norte, Narvarte, Juárez, Doctores, Tabacalera, Tlatelolco.

Asimismo, donde las medidas de seguridad y previsión debieron y deben ser más rígidas son en las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Benito Juárez, Iztapalapa, Iztacalco y Tláhuac, y el caso de la zona de Santa Fe es especial debido a que ese gran desarrollo fue erigido donde existiera un gigantesco relleno sanitario (un basurero), lo cual podría permitir que las ondas sísmicas se amplíen y ocasionen daños no previstos.

Lejos de ser alarmistas con este tipo de datos, la información debe servir para actuar y tomar prevenciones apropiadas. Revisar las construcciones y en caso de terremoto, ir a las zonas de seguridad deben ser protocolos de rigor para quienes viven en zonas de riesgo.

 

(Por JRH)