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Costos de la diabesity

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Por Alicia Salgado

La epidemia de obesidad y diabetes no sólo implica cuestiones de salud sino también económicas.

La diabesity (combinación de diabetes con obesidad) ha alcanzado en el mundo proporciones epidémicas, y si bien en nuestro país el dedo flamígero apunta -hasta con impuestos especiales- hacia el azúcar, en realidad son varios los factores que explican sus costos, calculables en términos económicos y de salud pública, como el consumo excesivo de azúcares y el sedentarismo.

El Reporte Global de la World Health Organization, o sea la Organización Mundial de la Salud de la ONU,  indica que las pérdidas económicas acumuladas derivadas de las enfermedades crónicas y no contagiosas aumentarán a siete billones de dólares, de continuar el escenario de “business as usual” en los países emergentes y en desarrollo y, puesto que el costo global de reducir el riesgo de esas enfermedades, especialmente la diabetes mellitus y las cardiovasculares, asciende a 11,200 millones de dólares al año, esto implica una inversión de uno a tres dólares per cápita.

En 2014, 9% de los adultos de 18 años y más tenía diabetes, enfermedad que causó 1.5 millones de muertes de las cuales 80% se produjo en los países de desarrollo medio y bajo, incluido el nuestro.

En México, de acuerdo con los datos del perfil de salud mexicana ante la OMS, la diabetes mellitus es la principal causa de muerte en el país, pues el 14.5% de los decesos (unos 87,600), ocurrieron por esta enfermedad. La segunda causa es por el bloqueo de arterias y ataques al corazón.

Del total mundial, el 51% de los costos estimados por el informe Sugar Economics: Qué tan dulce no es la diabesity, de Morgan Stanley,  ha alcanzado proporciones epidémicas. El azúcar, como materia prima, se encuentra entre los principales sospechosos, por lo que también la producción del edulcorante en todas sus formas y su uso en diferentes industrias, ha tenido consecuencias financieras importantes en los últimos tres años.

El mundo consume alrededor de 160 millones de toneladas métricas de azúcar y,  por considerar que su sobreconsumo tiende a ser uno de los factores que más influyen en la dieta “pro-diabesity”, se han establecido políticas públicas que impactan en industrias completas, corporaciones privadas y, finalmente, en el crecimiento económico.

Según la OCDE, el impacto real de no hacer nada contra la diabesity, puede restar un 1.8% de capacidad de crecimiento del PIB mundial en los próximos 20 años por la pérdida de productividad laboral,  lo que para Morgan Stanley  implica que la producción mundial de azúcar tenderá a reducirse por año en 1.3%, resultado de la incidencia de las políticas públicas implementadas como la del IESP de 5% en bebidas y alimentos de alto contenido calórico y bajo nutrimento en México (que se intentó reducir en el último periodo legislativo de 2015), o reducción de publicidad en horarios de exposición infantil, reducción en el consumo de bebidas alcohólicas y el aumento de 10% a la importación de productos identificados como pro-obesidad.

En esta situación, México es uno de los países considerados con industrias y corporaciones en riesgo por las decisiones tomadas, aunque China, India y Estados Unidos encabezan la lista global. La reformulación y la inversión en tratamientos alternativos, o el cambio hacia una más activa y continua promoción de patrones de movilidad y activación física diaria, se están convirtiendo en una industria “dulcemente asociada” con la industria alimentaria, que también está cambiando sus procesos de producción.

Por el momento, para la OCDE y para México la prevalencia reportada a finales de 2014 de la diabetes es de 15.9%, la más alta de la OCDE. Esta enfermedad ocasionaría que el país perdiera alrededor de 24.4% de su capacidad productiva hacia 2030, de continuar los patrones de diabesity que se observaron a finales de 2012.

La Encuesta para la Salud ofrece cifras terribles: 10.5 millones de mexicanos de 20 años y más padecen diabetes (20% de población de más de 50 años),  por eso nuestro país se ubica como el de más obesos después de Estados Unidos.

Los costos directos e indirectos de la diabetes, estimados por el Sistema Nacional de Salud, alcanzan anualmente 7,784 millones de dólares, de los cuales 3,422 millones corresponden a costos directos del sistema de salud y 4,352 millones a gastos indirectos atribuibles a discapacidad permanente y temporal y a mortalidad prematura.

Por todo lo anterior, ¿no cree que ya sea un buen momento, ahora que comienza el año para reducir los co27stos de un alto índice glicémico en la salud personal? Igual, es preferible invertir en la industria de la ropa deportiva (tenis y pants), la que por cierto, crece por arriba de la estimación económica mundial.

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