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¿Cómo resolver los malentendidos entre hombres y mujeres?

 

¡Él se enfada por nada! ¡Ella llora cada dos por tres! Entre los hombres y las mujeres, los malentendidos están a la orden del día. Y es que la gestión de las emociones es muy diferente.

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“Al comprender cómo reaccionamos ante las emociones, y al aprender a gestionarlas, podremos mejorar nuestra relación con la pareja”, sugiere Stéphanie Hahusseau, médico psiquiatra.
En el cerebro, no hay diferencias, ¡pero sí intereses distintos!

Desde un punto de vista neurocientífico, entre los cerebros de los dos sexos no hay diferencias flagrantes, comenta nuestra especialista. Llegó a esa conclusión después de haber examinado los distintos estudios realizados por la neurobióloga Catherine Vidal. Así pues, ¿cómo se explican estos antagonismos emocionales? “Desde la infancia, las niñas y los niños no tienen los mismos intereses”, responde Stéphanie Hahusseau.

Sin embargo, cabe recordar que les condicionamos desde muy pequeños. Por razones culturales, sin lugar a dudas, los padres tienen tendencia a estimular la parte física de los niños y la parte comunicativa de las niñas. Así pues, es más probable que, a un niño, los padres le hagan saltar sobre sus rodillas, le hagan cosquillas o le dejen romper objetos, porque los niños suelen desternillarse de la risa con ese tipo de cosas.

Y, a la inversa, estimulan el lenguaje emocional de las niñas, puesto que la animan a poner nombre a sus emociones, tanto si llora como si se enfurruña, y evitan que practique ningún juego físico. Si nuestros chicos no saben expresar lo que sienten, no es porque esté en sus genes, sino por una cuestión de educación y aprendizaje.

Algunas ideas preconcebidas

De todas las ideas preconcebidas que corren por ahí, Stéphanie Hahusseau ha seleccionado para nosotros las más típicas.
Los hombres no lloran

Ante una pérdida, ya sea la muerte de un ser querido o de una ruptura, la respuesta interna natural es la tristeza. En términos culturales, es más aceptable que llore una mujer que un hombre. Muchos sobreentienden que el hombre manifestará sus sentimientos con agresividad.

Los hombres se enfadan

En general, la ira se suele relacionar con una reacción masculina y se acepta como normal. En cambio, si es la mujer la que “explota”, se la etiqueta de “histérica”.

Los hombres no tienen miedo

Dentro de la lista de las emociones más comunes para la mujer, el miedo sería una de ellas, casi en el mismo nivel que la vergüenza. Expresar el miedo se considera una debilidad y, en general, quien lo hace suele etiquetarse como dócil y sumiso.

Las mujeres son empáticas

La empatía es la capacidad de reconocer las emociones propias y las de la otra persona gracias a lo que ha dicho, pensado y demostrado. Y lo cierto es que las mujeres son más propensas a sentir empatía que los hombres.

Las claves para disipar los malentendidos emocionales

“Aprended a funcionar de forma distinta”, sugiere Stéphanie Hahusseau. Su consejo: adoptar algunos trucos del otro sexo, es decir, de los hombres. Es una forma de conocer su terreno y así comprender las diferencias que provocan vuestros malentendidos.

¡Ten paciencia!

Las mujeres, además de tener la capacidad natural de saber nombrar las emociones para así identificar los problemas, también tienen tendencia a expresarlas y pretender que los hombres las comprendan de inmediato. “¡Deben aprender a tener paciencia!”, propone nuestro experto. ¡Los hombres acabarán entendiéndolas, solo necesitan un poco de tiempo!

Una nueva actitud

Las mujeres deben controlar su tendencia a dejarse llevar por las emociones e intentar tener más paciencia a la hora de solucionar sus diferencias. Los hombres son más bien de la actitud “wait and see”. Quizá, dejar que pase un poco de tiempo permite una resolución del conflicto más tranquila y duradera.

¡Sigue el método “win-win”!

Ante un problema, las mujeres tienen tendencia a cuestionarse y, casi de forma sistemática, a llevar siempre la responsabilidad de la pareja. Cuando surge un problema, las mujeres lo atribuyen a una falta de sensibilidad, lo congelan en el tiempo (“¡Esto siempre será así!”) y generalizan (“Toda mi vida es un problema”). “Adopta una actitud positiva”, propone nuestra experta. ¡Los hombres te lo agradecerán!

Una nueva actitud

Haz una valoración de la situación real y objetiva; para ello, intenta adoptar una actitud más positiva. ¿Tienes problemas en el trabajo? Haz balance y una previsión de mejoras. ¿Un conflicto? Plantéate las preguntas de una forma distinta. ¿Qué piensa la otra parte? ¿Cuáles son las circunstancias? Y sonríe, eso siempre funciona.

¡Deja de rumiar tanto!

La tendencia femenina es a analizar las emociones, en bucle. Lo que solo ayuda a aumentarlas. Están convencidas de que pueden resolver cualquier diferencia y se centran únicamente en la parte emocional para hacerlo. ¡Así que empiezan a dar muchas vueltas a la cabeza! “Cuando estés intentando buscar soluciones, fíjate en si te obcecas e intenta centrarte en el momento presente, en las sensaciones agradables”, propone nuestra experta. ¡Los hombres te lo agradecerán!

Una nueva actitud

En lugar de pensar, intenta “sentir”. Centra tu atención en “¿Qué es lo que estoy viendo, sintiendo, oyendo o tocando en este momento?” Para restar importancia a los problemas, intenta prestar toda tu atención a las sensaciones: deja de rumiar, de dar vueltas a la cabeza. Focalízate en el sentir, ¡y no pienses tanto! Eso propicia la aceptación de uno mismo, de los demás y fomenta la positividad.

Practicar el coping externo

El coping externo consiste en contemplar distintas soluciones externas, y así cambiar el humor. Lo que ayuda a resolver un problema es la disminución del estrés que se le asocia. ¿Tu nueva estrategia? “Gestionar el estrés, más que el problema. Y reencontrar el bienestar”, comenta nuestra experta.

Una nueva actitud

Practicar el coping externo consiste en ordenar el apartamento, comprar un enano de jardín que nos resulte gracioso, cortarse el pelo, mirar una película con una amiga para hacerle cambiar de humor… Y es que intentar mejorar el mundo que nos rodea antes de centrarnos en nosotros mismos genera cambios en nuestra forma de pensar.

Fuente: Yahoo