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DISONANCIA COGNITIVA

cerebro

Por Gabriel Zaid

Tendemos a ver lo que refuerza nuestras expectativas y a no ver aquello que las contradice.

Leon Festinger señaló el estrés de percibir cosas que no cuadran. Si una persona considerada mala hace algo bueno, la disonancia produce una tensión incómoda. Para atenuarla, hay la tendencia a no ver lo bueno o a negar que lo sea. A suponer que es un acto hipócrita o, peor aún: algo siniestro, de motivos inconfesables. Frente a lo bueno, hay que ser precavido.

Ejemplo muy distinto. Un oculista proyecta en la pantalla una serie de palabras: azul, violeta, rojo, negro; y mide los microsegundos que el lector tarda en leerlas. Luego proyecta las mismas palabras, pero en colores contradictorios: azul en color rojo, violeta en color amarillo, rojo en color verde, negro en color azul. La lectura se dificulta, tarda un poquito más: y más aún si el lector debe decir, no la palabra que está escrita, sino el color en que está escrita.

El 5 de agosto de 2015, Reforma (“Evade general soborno, pero superior lo acepta”) publicó que el gobierno de Estados Unidos presentó ante una corte del Distrito de Columbia un testimonio de que “el Cártel de Sinaloa buscó sobornar infructuosamente a un general mexicano en Sinaloa por 3 millones de dólares al mes”. El Gral. Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, entonces comandante de la Novena Zona Militar en Culiacán, rechazó el soborno; y el acusado (Alfredo Beltrán Leyva) quería matarlo, pero ya no fue necesario, porque su hermano logró sobornar a un militar de más alto rango. Ninguno de los lectores de Reforma a los cuales he comentado tan asombrosa noticia recordaba haberla leído. Rechazar sobornos (y más aún de ese tamaño) no cuadra con la percepción de que México es un país corrupto. Produce lo que Festinger llamó “disonancia cognitiva”. Tendemos a ver lo que refuerza nuestras expectativas y a no ver aquello que las contradice.

México está lleno de personas valiosas, competentes y decentes que, desde muy diversas posiciones, van mejorando la vida en el país. Es impresionante para quien sepa verlo, y sin embargo, suele pasar de noche. Con las cosas horribles que suceden en Michoacán, nadie esperaría que los alumnos evaluados (con la prueba externa de Enlace) en un bachillerato de Tacámbaro, sacaran todos la máxima calificación en lenguaje, y tres de cada cuatro sacaran la máxima en matemáticas (“Obtienen 16 planteles resultados de excelencia”, Reforma, 5 de agosto 2015).

En las elecciones de 2009, hubo 52 mujeres que ganaron una diputación federal (el 17% de los 300 distritos). En las de 2012, hubo 91 (30%). En las de 2015, fueron 117 (39%). Todavía no llegamos al 51%, pero el avance es sorprendente para un país considerado machista. De hecho, sumando a las diputadas adscritas por vía plurinominal, el porcentaje está más cerca (“Para mujeres, 42.6% de lugares en San Lázaro”, Excélsior, 24 de agosto 2015).

Hay mexicanos innovadores desde hace siglos. Toda la tecnología del maíz se desarrolló en México: el crecimiento de la mazorca (hace milenios era de dos o tres centímetros, como puede o podía verse en una fosilizada del Museo de Antropología). La invención del nixtamal. El atole, las tortillas, los tacos. La máquina tortilladora. El maíz enano. La harina de maíz en polvo. Pero no hay mucha conciencia de México como país innovador.

Donato Alarcón, destacado investigador sobre inmunología clínica, me contó alguna vez de un descubrimiento que no le publicaron en revistas científicas internacionales, porque no era creíble viniendo de México. Generaba disonancias cognitivas. Años después, otro equipo de investigadores en Estados Unidos descubrió lo mismo y se publicó.

Prudentemente, Nancy Guerra y otros mexicanos que inventaron un dispositivo para medir la glucosa en la orina (en la taza del baño, en vez de pinchar un dedo para sacar una gota de sangre) fundaron Eido Innova Inc. en Estados Unidos (www.glucosalarm.com). Obtuvieron el primer lugar en el concurso 2015 de Global Innovation Through Science and Technology, donde participaron 74 países.

Un ingeniero mexicano desarrolló Nebia, una regadera costosa, pero que ahorra el 70% del agua. Para comercializarla, fundó una empresa en San Francisco, hizo demostraciones a la prensa que le dieron publicidad gratuita, luego multiplicada en miles de páginas de Google (Nebia shower) y obtuvo dos millones de dólares de inversionistas convencidos (como el CEO de Apple).

Muchas realidades se vuelven invisibles porque contradicen los prejuicios previos.

Gabriel Zaid

Mexicanos “disonantes”

Personaje o entidad Logro
Gral. Rolando Eugenio Hidalgo Eddy Rechazó un soborno de 3,000,000 de dólares del narco.
Alumnos de bachillerato    de Tacámbaro, Mich.  Máxima calificación en lenguaje y tres de cada cuatro la máxima en matemáticas en la prueba Enlace.
Nancy Guerra y otros colegas Inventaron un dispositivo para medir glucosa en la orina.
Ing.Carlos Gómez Andonegui  Desarrolló Nebia, una regadera que ahorra hasta el 70% del agua.
Donato Alarcón

Investigador y reumatólogo

Descubrió la penetración delos anticuerpos al interior de las células.

 

 

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