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Miami, la capital de Latinoamérica

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Por Pedro C. Baca

Un reciente informe de la firma América Economía Intelligence, ubica a Miami a la cabeza de las 50 mejores ciudades para hacer negocios en América Latina. Sus excelentes calificaciones en infraestructura, productividad, innovación y gobernabilidad, fueron aplaudidas, pero no dejó de sorprender su incorporación a un ranking latinoamericano. Algunos analistas cuestionaron si se trataba de una exageración.

“Existen varias razones de peso no sólo para incluirla, sino para verla como la capital de negocios del subcontinente”, opina el responsable del análisis, el sociólogo chileno Rodrigo Sotomayor, quien repara en peculiaridades miamenses como su amplio perfil latinoamericano. Cierto que un sector importante de su población tiene ascendencia cubana, pero no se debe pasar por alto que es el hogar de florecientes comunidades vinculadas a otra docena de naciones (Colombia, Venezuela, Argentina, Nicaragua, Costa Rica, Perú y México, entre otras).

Sotomayor repara también en que este crisol de nacionalidades en convivencia no se presenta en ciudades como Los Ángeles, Chicago o San Antonio, cuya población hispana predominante es de mexicanos y centroamericanos, ni  tampoco en la cosmopolita Nueva York, con sus florecientes comunidades mexicana, puertorriqueña y dominicana.

Además, Miami ve cada año crecer su volumen de negocios de alcance hemisférico concretados en su territorio. No existe un registro del valor monetario de estos contratos, pero las autoridades de Florida se jactan del creciente número de corporativos que la han escogido para instalar su centro de operaciones regionales. En la lista figuran firmas de alta tecnología, farmacéuticas y proveedores de servicios (ver recuadro Cabezas de Playa).

UBICACIÓN PRIVILEGIADA

Al hablar de Miami, en principio se piensa en una ciudad de 419,000 habitantes, ubicada en el sureste de Florida, pero en realidad se alude a una franja territorial que se extiende por 15,890 kilómetros cuadrados (equivale a la mitad del estado de Guanajuato). Esta enorme zona metropolitana abarca parte de los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, y alberga a 5.9 millones de personas, de las cuales unos 2.4 millones (41.6%) son de origen hispano.

¿Qué convirtió a esta metrópoli en punto neurálgico para conquistar América Latina? Sotomayor resalta la ubicación estratégica en el golfo de México y el hemisferio occidental, las facilidades para hacer negocios (incentivos fiscales con trámites ágiles y poco complejos), su marco legal claro y la certidumbre de que será aplicado, además de la eficiencia de sus servicios públicos y su infraestructura en materia de comunicaciones internacionales.

Con este catálogo de virtudes coincide Manuel Mencia, vicepresidente de la División de Desarrollo y Comercio Internacional de Enterprise Florida, organismo público con participación privada que promueve inversiones y empleos de primer mundo en aquella ciudad estadounidense.

El funcionario sostiene que el atractivo económico de la entidad crece por contar con el más grande aeropuerto de Estados Unidos para movilizar carga y el que distribuye 80% de los envíos hacia Latinoamérica, además de ser el segundo en capacidad para atender a pasajeros internacionales. Destaca también la funcionalidad de dos puertos de aguas profundas (Miami y Everglades), que juntos movilizan anualmente más de 27 millones de toneladas métricas de mercancías desde y hacia el subcontinente.

A esa infraestructura que no ha dejado de modernizarse, Mencia agrega una concentración de empresas internacionales que proveen apoyo logístico, financiero y conocimiento del mercado que toda firma requiere para tener éxito. Por último, suma un tercer factor conformado por la afinidad cultural y el idioma:

“Florida tiene raíces hispanas porque sus primeros colonizadores fueron españoles que llegaron en el siglo XVI y actualmente es un lugar muy amigable con los latinoamericanos que llegan a vivir, trabajar, hacer negocios y prosperar porque no los hace sentirse avergonzados de sus raíces”.

MOSAICO LATINOAMERICANO

Mencia, igual que Sotomayor, cree que fuera de Miami no existe otra ciudad con similar espíritu de integración: “Cierto que su orientación hacia el multiculturalismo inició con la masiva migración cubana en la década de los 60 del siglo pasado (luego del triunfo de la revolución castrista), pero se amplió con gente de otras latitudes del continente que se han radicado aquí movidos no tanto por la necesidad de mejorar sus ingresos, sino por el deseo de salvaguardar su integridad personal y patrimonio de la inestabilidad política y económica de sus países”.

En términos prácticos Miami está recibiendo migrantes legales más que ilegales. En esas oleadas sobresalen las personas con escolaridad mínima de bachillerato y capacitación técnica, o capital para iniciar un negocio y arrendar un espacio para vivir con decoro. Así sucedió primero con nicaragüenses y guatemaltecos; posteriormente fueron colombianos, venezolanos y argentinos y, a últimas fechas, mexicanos y brasileños. Estos movimientos explican por qué 50% o un poco más de la población miamense nació en el extranjero.

La buena disposición de la metrópoli para incorporar nuevos habitantes sin exigir la renuncia a su identidad, también se traslada al ámbito de los negocios porque permite cerrar tratos en español, un lenguaje más entendible y sutil para las partes involucradas, algo que no ocurre cuando todo hay que negociarlo en inglés. “En Miami si un empresario latinoamericano va a un banco a contratar un crédito encuentra que el presidente de la institución le habla en su idioma”, explica Mencia, quien se siente muy cómodo cuando dialoga en español con los grandes inversionistas con los que trata cotidianamente.

El poder económico de un porcentaje importante de la población hispana en Miami le da una condición diferente al de otras comunidades de la misma ascendencia en otras ciudades de Estados Unidos porque le permite disfrutar de condiciones de vida comparables a los de la población anglosajona. Al mismo tiempo que se escapa de vivir en la sensación de pertenecer a una minoría apenas tolerada.

Otro factor que favorece el ambiente amigable es el constante arribo de población anglosajona que no rehúye el contacto con los latinos, al contrario, disfruta conocer sus hábitos, gustos y costumbres, y no tiene remilgos para adoptar algunos como hablar en español, probar su comida y gozar de su repertorio musical.

APERTURA REDITUABLE

La buena disposición hacia los migrantes ha favorecido la transformación de la ciudad en un centro hemisférico de negocios en plena efervescencia que ha propiciado la instalación de empresas de diversos giros como las grandes cadenas de televisión hispana de Estados Unidos, confiriéndole el estatus de capital de la industria del entretenimiento en español.

Por ahora, los miamenses se enorgullecen de vivir en lo que medio en broma, medio en serio llaman el “Singapur de Occidente”. Y ya trabajan por hacerlo una realidad incuestionable, de ahí el esmero en su trato a capitalistas de todas partes del mundo. Unas 1,100 multinacionales tienen oficinas en el sur de Florida y varias de ellas cuentan con más de 100 empleados (ver recuadro Destino internacional).

Mientras la tendencia imperante en Latinoamérica es la improvisación constante de estrategias económicas, Miami ha trabajado en pulir su perfil como bisagra entre Estados Unidos y el resto del continente. En retrospectiva Mencia destaca los esfuerzos de Maurice Ferré, quien figura en la historia local como el primer alcalde de origen hispano (gobernó entre 1973 y 1985) e impulsó la transformación de la ciudad de un atractivo destino para turistas jubilados en un puente comercial y financiero para las Américas.

Sus sucesores han preservado esta visión y se han esforzado por incrementar la competitividad, además de complementar sus fortalezas. Destaca la expansión de su industria de la hospitalidad, la recuperación de atractivos turísticos como South Beach, y la inversión de 6,000 millones de dólares que en la última década realizó su aeropuerto para incrementar su capacidad de desplazamiento de carga y recepción de pasajeros.

El informe de América Economía Intelligence sobre las mejores ciudades para hacer negocios en Latinoamérica resalta que esta región se ha preparado como ninguna otra en el continente para aprovechar las oportunidades comerciales con Asia, que brinda la reciente ampliación del canal de Panamá. El puerto de Miami ha destinado 150 millones de dólares para estar en condiciones de recibir a los buques de mayor calado que empiezan a circular por aquella vía fluvial.

BONANZA ECONÓMICA

El dinamismo de la región le ha permitido sobrellevar los efectos de la crisis económica estadounidense de 2008 y acelerar su recuperación (ver ¿En qué nos beneficia la recuperación económica de Estados Unidos?, Contenido, Jun. 2015). Además, el inesperado desplome de los precios de los bienes raíces, lejos de convertirla en una ciudad fantasma atrajo a oleadas de inversionistas europeos, asiáticos y latinoamericanos. Tan es así que en algún momento el 40% de las transacciones residenciales fue realizado por extranjeros.

Actualmente esta región de Estados Unidos experimenta un nuevo boom inmobiliario que no se finca en el otorgamiento de hipotecas sin garantía, sino en la preventa o el pago anticipado de parte del valor del inmueble.

La ciudad se prepara para estrenar un nuevo edificio emblemático, el Skyrise, cuya estructura se levantará 304 metros sobre la bahía de Miami y contendrá todo cuanto representa a la urbe: un restaurante de lujo que servirá lo mejor de la comida caribeña, una casa del terror, un simulador de vuelo y un juego de cuerdas de bungee para saltar al vacío. Más allá de esta excentricidad parece que todos quieren poner o comprar un poco de cemento. Sólo en la zona este se ha anunciado la construcción de 173 nuevos condominios de lujo con vista al oceáno Atlántico.

¿Planea Miami algo más para expandir su bonanza? De acuerdo con Mencia explotará al máximo su condición de centro hemisférico de telecomunicaciones, ya que en su territorio convergen una multitud de cables de fibra óptica que aseguran la conectividad del subcontinente con el resto del mundo.

Desde hace un lustro trabaja para convertirse en un polo de desarrollo de alta tecnología, especialmente en el sector de informática. Con ese objetivo su zona metropolitana se ha dedicado a captar inversiones para abrir incubadoras y aceleradoras de negocios, así como a desarrollar infraestructura para apuntalarlas.