domingo , diciembre 17 2017
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

La NASA descubre el Kepler-90, el sistema solar más parecido al de la Tierra

Estrategias fundamentales para controlar los nervios

Cambios que experimenta el cuerpo al llegar a los 30

Inicio / EN PRIMER PLANO / Macabro hallazgo en laboratorio revive el peor horror del nazismo

Macabro hallazgo en laboratorio revive el peor horror del nazismo

45428-1024x768

Quizá una de las etapas más oscuras de la humanidad es el nazismo, al respecto de éste se ha hablado mucho al igual que innumerables son las atrocidades que se conoce se cometieron en este periodo histórico, sin embargo, no deja de sorprendernos y parece que oculta más de un par de cosas que nos dejarían con la boca abierta.

Al servicio de Adolf Hitler, este profesor de la universidad de Greifswald se hizo famoso por llevar a cabo todo tipo de experimentos en humanos. «Inoculaba con una aguja hipodérmica gas mostaza líquido en el antebrazo de los prisioneros escogidos. Unas 24 horas después sus brazos se cubrían de terribles llagas y perdían la visión», explica el periodista Óscar Herradón en su libro «La Orden Negra».

Desde extirpar el pene a los homosexuales para tratar de «curarles», hasta dar de beber agua salada a los prisioneros para saber si era tolerada por el cuerpo humano. Los crueles experimentos realizados por las tropas de Adolf Hitler (especialmente por las SS) se cuentan a día de hoy por cientos y guardan un triste lugar en la Historia, pues se llevaron a cabo en decenas de campos de concentración y presuntos centros de investigación. Uno de ellos, según ha podido averiguarse, fue la Universidad de Estrasburgo (ubicada al este de Francia), donde se acaban de encontrar multitud de frascos con restos humanos de personas que fueron asesinadas por los soldados nazis, desmembradas y utilizadas en múltiples estudios.

Tal y como ha develado la Radio «Francia Internacional», los restos encontrados se corresponderían con los cuerpos de 86 prisioneros que fueron asesinados –presuntamente- como parte del proyecto del famoso anatomista August Hirt para coleccionar esqueletos humanos. Al servicio de Adolf Hitler, este profesor de la universidad de Greifswald se hizo famoso por llevar a cabo todo tipo de experimentos en humanos.

Los restos

Tal y como ha desvelado la radio gala basándose en fuentes policiales, los restos fueron encontrados el pasado 9 de julio en el Instituto de Medicina Forense de Estrasburgo. No obstante, la policía ordenó esperar hasta este lunes para desvelar la noticia y, de esta forma, no entorpecer la investigación. El hallazgo incluye, entre otras cosas, varios frascos en los que se incluyen diferentes partes de hasta 86 cuerpos humanos. Entre ellas se incluyen trozos de piel. A su vez, destacan varias probetas con el intestino y el estómago de una víctima.

Además de los restos humanos, también han sido hallados en el centro de enseñas varios objetos utilizados durante la incineración de los cuerpos en el campo de Natzweiler-Struthof. Este fue uno de los pocos centros de exterminio ubicados en Francia y destacó por haber funcionado durante cuatro años. En este tiempo, y con la ayuda de otros tantos campos auxiliares ubicados en sus alrededores (una estructura similar a la de Mauthausen, en Austria), en su interior se acabó con la vida de más de 20.000 prisioneros.

La investigación

La investigación ha corrido a cargo del historiador Raphael Toledano, autor del documental «El hombre de los 86», y Jean-Sébastien Raul, director del Instituto de Medicina Forense de Estrasburgo. El primero tuvo constancia de que los restos existían en base a una carta enviada por el propio Hirt tras la Segunda Guerra Mundial. En ella, hacía referencia a que existían varias frascos con restos humanos en este centro y señalaba que provenían de reos gaseados en el campo de concentración cercano. Como los aliados ya descubrieron en 1944 varios miembros humanos conservados de forma similar cuando liberaron la zona, el experto comenzó sus pesquisas.

Los restos encontrados ahora forman parte de la colección del profesor Camille Simonin, profesor de medicina forense de la Facultad de Medicina de Estrasburgo. Este se hizo con ellos tras llevar a cabo una investigación sobre el cruel doctor de las SS. Curiosamente, y a pesar de que las labores de identificación continúan, se ha podido saber su origen gracias a que uno de los botes tenía una etiqueta en la que se podía leer el número «107969», perteneciente al prisionero Menachem Taffel.

Fuente: ABC