Miércoles , Marzo 22 2017
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@
Inicio / ALTA DIRECCIÓN / Un estilo de vida llamado derecho

Un estilo de vida llamado derecho

derecho

Llegó la hora de construir empresas organizacionalmente prudentes.

Por Luis Hernández

Para conocer la verdad de los hechos, es una dura realidad, los “simples” abogados cada vez importan menos (me refiero a los que ejercen sin actualización, sin un código de ética, sin un conocimiento de principios antes que de normas). Ahora son más útiles los genetistas, los economistas, los físicos, los químicos, los biólogos, los administradores…

Por ello los tribunales tienen que tomarse en serio la necesidad de que los jueces puedan echar mano del conocimiento de otros profesionistas para que les expliquen –y les ayuden a comprender– cómo funciona, en lo técnico, el asunto que juzgarán.

Hay otro tema igual de trascendente: los jueces eligen las respuestas –y ejercen su poder de decir el derecho– discrecionalmente. Y los abogados lo saben. Una situación que también juega, a favor o en contra, de los asuntos en litigio. Por eso la sociedad tiene que prestar mucha atención a los criterios que determinarán la elección de los jueces (o Ministros de la SCJN); los ciudadanos tienen que saber e interesarse por los perfiles idóneos mínimos necesarios para ocupar tales puestos (ver recuadro).

Y es que el derecho es una obra colectiva que la inicia el constituyente, pero que la terminan los jueces. Una partitura sujeta a la ejecución de sus intérpretes, cuya crítica final ya no proviene de las cortes nacionales. Ahora, tribunales internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos tienen la última palabra. De ahí la importancia de contar con abogados que conozcan del Estado de Derecho Constitucional (EDC), y no del Estado de Derecho Legal.

Rodolfo Luis Vigo escribió en Constitucionalización y Judicialización del Derecho que “si bien el operador debe respetar la lógica formal, su trabajo más significativo en el EDC está en el terreno de la ‘ponderación’ de los principios o en la tarea de la justificación ‘externa’ del discurso jurídico, en donde además de derecho hay otros saberes. En definitiva, la dimensión teleológica que supone la Constitución y el EDC en general, impone al jurista contar con una razón idónea para valorar las respuestas jurídicas disponibles y esforzarse por encontrar la mejor y argumentar su respaldo”.

Una nueva generación

De ahí que los altos directivos de empresa no requieran de abogados que conozcan de memoria las leyes y los códigos. Necesitan de juristas que cuenten con un instrumental retórico clásico para armar un discurso de manera persuasiva. Que tengan la brújula correcta para andar por los caminos éticos para apelar a valores, pero siempre equipados de principios (vea en Realidad Aumentada la entrevista con Rodolfo Luis Vigo, ex Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe, Argentina).

Los empresarios y altos directivos demandan de abogados capacitados para exponer la importancia y el valor inherente para la sociedad, de que la empresa gane el juicio, así como los perjuicios que se generarían si la compañía pierde el caso. Y es que “los problemas políticos, jurídicos o económicos son, en última instancia, problemas éticos o prácticos, en definitiva humanos, en tanto comprometen decisiones, conductas, ejercicio de la libertad, bienes humanos y la justicia, entre otros”, expresaría Vigo en un ensayo titulado Crisis financiera internacional: Aristóteles tenía razón.

En pleno postmodernismo resulta complicado defender que la economía no es una ciencia moral, ética (y menos aún si se analiza la manera como dicha disciplina compromete la libertad de las personas). Para ejemplo sólo baste considerar que las crisis económicas recientes son el resultado de falsear la ética en la toma de decisiones, una potestad que en manos de mujeres y hombres equivocados siempre generará escenarios negativos, con cargo al bien común.

Te puede interesar

Ignacio Torres Adalid, el Rey del pulque

Un empresario muy conocido en la sociedad mexicana, la figura más célebre de la llamada …