facebook@ twitter@ instagram@ youtube@
Inicio / COLUMNAS / Castillo de Bran, ¿hogar de Drácula?

Castillo de Bran, ¿hogar de Drácula?

Castillo Drácula

Por Fernanda de la Torre

Conozca la verdadera historia de esta fortificación rumana que va más allá del vampiro de la novela.

¿Qué quieren que les diga? Me molesta, en verdad, que se me conozca por una relación un tanto casual con un personaje de novela. No es que no me guste la literatura, pero habiendo sido testigo de tantos eventos históricos, el que se me limite a un par de noches, me molesta.

Antes de contarles acerca de mis muros quiero hablar del lugar donde se encuentran. Este hermoso paraje al que llamamos Transilvania hoy es parte de Rumania. Sus territorios formaron parte de un regalo del rey Andrés III a los Caballeros Teutones, orden religiosa fundada en Palestina durante las cruzadas. El generoso regalo tenía un propósito: defender la frontera sur de Transilvania de los invasores. Los cruzados construyeron una fortaleza en 1226. En 1337 el rey concedió a los sajones que habitaban Bran el permiso de levantar un castillo.

Mi construcción finalizó hasta 1388, y como me situaron sobre una colina tengo una vista espectacular de los prados y poblados vecinos. Ideal para la defensa. Me edificaron a la usanza de la época: fuertes muros y altas torres, así que servía también de fortaleza para impedir las invasiones otomanas. Recuerdo los apurados pasos de los soldados en sus rondas por mis pasillos, siempre pendientes del peligro. Por estar ubicado en la frontera hacía las veces de aduana, vigilando los bienes que entraban y salían de Transilvania.

Muchos hombres valientes me habitaron. El príncipe Segismundo de Luxemburgo encomendó esas tierras a los príncipes rumanos. En 1441 la temida invasión llegó, pero Iancu de Hunedoara, príncipe de Transilvania, los derrotó. A pesar de mi edad me veo muy bien porque he tenido durante siglos muchos cambios y renovaciones. Los sajones de Brasov compraron el derecho de usar el castillo por 10 años, arrendamiento que se extendió por varios años más. Tuve algunos dueños. Sin embargo, a pesar de que Transilvania formó parte del Imperio de los Habsburgo desde 1687, la promesa ofrecida a los príncipes de Transilvania, fue siempre respetada.

En 1723 pasé por otra remodelación: el tiempo había causado algunos estragos, aunado al descuido y una que otra explosión de pólvora, que hicieron que requiera de una remozadita.

Y en 1918 Transilvania pasó a formar parte de Rumania. Los habitantes de la región, generosos, ofrecieron mis muros a la reina María de Rumania, una gran mujer, quien se enamoró de mí y me acondicionó como residencia de verano para la familia real.

Poco a poco se incorporaron a mis muros las ventajas de lo que llamamos vida moderna. Llegaron la luz y el agua corriente que, debo reconocer, son más cómodos y seguros que los pozos y velas de la Edad Media. Para recordar a su natal Inglaterra, María construyó un estanque, una casa de té y un jardín. A su muerte me heredó a su hija, la princesa Ileana. Ella y su familia tuvieron que abandonar Rumania en 1948 para huir del comunismo.

Los castillos no son bien vistos en esos regímenes, así que terminé siendo un museo de trajes medievales. Ileana me visitó poco antes de su muerte. ¡Cómo le dolió verme en tan mal estado! ¿Saben? En su tumba hay tierra de los pies de mis muros, que ella misma recogió antes de huir al exilio. Su marido entabló una demanda para que volviera a ser de su propiedad, cosa que sucedió a principios del siglo XXI. Para entonces ya estaba abierto al público y era una atracción turística, como hasta el día de hoy.

Ahora que conocen mi historia, estarán de acuerdo conmigo en que no es correcto que sólo se me conozca por mi relación con Vlad Tepes o Vlad Draculae (el empalador), ese sanguinario príncipe que subió los impuestos sin mesura y asesinó cruelmente a miles de habitantes. Fue él la inspiración para Bram Stoker y su afamada novela Drácula. Entiendo que los amantes de los vampiros quieran verme como suyo, pero la verdad es que Vlad sólo pasó aquí unas pocas noches y en una mazmorra…

@FernandaT

 

Te puede interesar

2017: preocupa más la FED que Donald Trump

    Siempre que se acerca o comienza un nuevo año, la pregunta recurrente es: …