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“Perrhijos”, los nuevos consentidos del hogar

 

 

perros

 

  • La sociedad avanza a paso veloz hacia una diversidad de modelos de vida familiar en los que la secuencia padres-hijos ya no es la única opción vigente.

 

Por Arturo Velaztegui

 

Desde la antigüedad se dice que el núcleo social por excelencia es la familia, algunos agregan que es la base sobre la que se asienta cualquier sociedad. El padre, la madre, los hijos y una mascota, ha sido el modelo básico de una familia.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y la gente en edad de establecerse y tener familia ha modificado su estilo de vida, pasando a ser personas cuya expectativa es más de realización profesional y personal antes que pensar en procrear y tener hijos.

Aun con esto, siempre queda un espacio que necesita ser llenado con algo, y al no haber hijos ese lugar es reemplazado muchas veces por una mascota, generalmente un perro. Este fenómeno ha ido en aumento en los últimos años y mientras se reduce el número de nacimientos aumenta la cifra de adquisición de perros, con lo cual las mascotas dejan de ser sólo eso, y pasan a convertirse en los nuevos hijos de una familia-casa y darle paso a lo que hoy ha comenzado a llamarse “perrhijos”.

Este fenómeno de sustitución se remonta 20 años atrás, cuando la gente quiso y pudo tener estabilidad económica y desarrollo profesional, pero empezó a notar un vacío que intentó llenar con un perro, algo que desafortunadamente, dice el rehabilitador de perros César Millán a Contenido, le satisface sólo al ser humano emocional y biológicamente, pero no al perro.

Humanizar a la mascota

En México, de acuerdo con un estudio de la empresa Euromonitor, existen un total de 24,264,000 perros. Esta cifra incluye a perros domésticos y callejeros, mientras que la cifra de niños de 0 a 4 años de edad es de 10.52 millones, según el último dato estadístico del INEGI que data del año 2010, lo que reafirma la tendencia de las familias mexicanas modernas de adquirir una mascota antes que tener un hijo.

En apenas una década (2000-2010) el número de perros aumentó en 20%, mientras que la reducción de la tasa de natalidad en ese mismo periodo fue de 17%, de acuerdo con el citado estudio y que demuestra cómo las mascotas se han posicionado por encima de los hijos dentro de una familia.

En la convivencia diaria las personas tratan a sus mascotas no sólo como animales de compañía, sino que muy a menudo este trato convencional se ve rebasado y empieza una humanización que va desde tener un guardarropa exclusivo hasta llevarlos de vacaciones a sitios diseñados para ellos donde reciben atenciones especiales, que incluso llegan a ser mejores que las de los seres humanos. No debe extrañar que algunos perros tengan estilista particular, entrenador y hasta un psicólogo por si se deprimen.

¿Qué sucede cuando se trata a los perros como si fueran humanos? Millán, quien también se autodenomina entrenador de humanos, puntualizó sobre este  fenómeno social: “Cuando a los perros se les cambia la identidad, su mente se frustra, se vuelve ansiosa, agresiva, miedosa e insegura, porque no se consideraron sus necesidades, con lo cual se abre la puerta para que se desencadenen trastornos psicológicos en el animal. El experto enfoca la atención sobre este punto y asegura que el hecho de querer a los perros no significa necesariamente saber de perros, y quererlos no es malo, pero tampoco es lo único que hay que hacer con ellos, asienta Millán.

Parece que la idea de transformar al mejor amigo del hombre en un familiar no es una opción si se toma en cuenta que la mascota en cuestión pasa mucho tiempo en casa, y al estar tanto tiempo encerrada desarrolla problemas psicológicos y físicos por la falta de actividad; de la misma manera que le sucedería a un ser humano, coinciden los versados en el tema.

Millán sostiene: Cincuenta años atrás los perros no presentaban estos problemas psicológicos porque estaban en libertad, andaban sueltos, iban y venían por donde quiera y nunca se mostraban frustrados ni aburridos, como les sucedes a los perros actuales que viven dentro de una casa y aunque aparentemente tienen más comodidades, también tienen una gran carencia en sus necesidades como perro.

Millán ejemplifica: un perro de la calle se comporta mejor que un perro que vive dentro de la casa. La razón es porque él sobrevive: tiene ese reto mental todos los días, camina solo todos los días, se las arregla solo todos los días.

“El perro que vive dentro de la casa camina 15 minutos al día máximo, y no tiene trabajo. Entonces, no tener trabajo es no tener propósito”, dice Millán.

Negocio rentable y en ascenso

Nuestro país, según Euromonitor, ocupa el décimo lugar en consumo de productos para mascotas. El gasto mensual promedio en un animal de compañía es de 3,000 pesos; por ello para un mercado donde se atiendan las principales necesidades de un perrhijo significa una veta de oro. Algunas cifras derivadas de este fenómeno arrojan cantidades estratosféricas como 2,127 millones de dólares. No es de extrañar que cada vez sea más frecuente ver marcas nuevas que compiten por brindar el mejor y más exclusivo servicio de salud, alimentación, recreación y hasta moda e imagen para estas mascotas que sobrepasan las funciones de simple compañía para formar un lazo más estrecho con sus dueños.

Un sitio de anuncios clasificados en México presentó un notable incremento  de búsquedas online de objetos y servicios en la categoría de mascotas. ¿Cuáles son los servicios tanto más originales como poco comunes que buscan los dueños de mascotas en Internet? De acuerdo con Vivaanuncios.com, en primer lugar destaca el hospedaje para mascotas, ya sea mientras los dueños trabajan o mientras están fuera del hogar; por ello los hoteles exclusivos para mascotas son una gran opción. El segundo objeto de búsqueda es la alimentación, seguido de las terapias para controlar la agresividad, irritabilidad, o tristeza de la mascota.

Sin embargo, habría que pensar bien respecto a este estilo de vida para un animalito, ya que estos servicios, aunque tienen la calidad necesaria para consentir y cuidar de una mascota, no siempre pueden ser disfrutados por todos los estratos sociales, lo que conduce a ver cada vez más perros abandonados y en situaciones de calle, o peor aún, a ser sacrificados.

“Por lo general, las parejas que adoptan a los perros como hijos son de nivel socioeconómico medio y alto”, dicen María Dolores Soberanes Díez y Rodolfo Vargas Bezaury, autores del estudio Los perrhijos, publicado por De la Riva, Investigación Estratégica.

¿Qué hacer entonces con ellos?

Después de conocer el panorama de esta tendencia social, las causas y los efectos sobre los animales y tratando de proporcionar un estimado de los servicios y respectivos gastos que pueden significar tener una mascota como familia, la decisión final es de usted, estimado lector.

Tal vez  un último consejo del “Encantador de perros” pueda serle útil: “El respeto es sumamente importante. ¿Qué les enseño yo a esas personas que tienen perrhijos? A que recobren esa forma lógica de ser, que amen al perro pero que sus necesidades sean atendidas. Él tiene necesidades físicas, psicológicas y, por supuesto, emocionales. Quiere que lo quieran y él quiere querer, pero también desea trabajo, también desea caminar. El perro necesita tres cosas: ejercicio, reto mental (disciplina), y después afecto”