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Los verdaderos Reyes Magos

 

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Por Alejandrina Aguirre Arvizu

 

  • Los Reyes Magos no eran de Oriente, como afirma la tradición cirstiana, sino de Tarsis, región que hoy se conoce como Andalucía, en España.

La Biblia consigna apenas unos cuantos detalles del episodio de la visita de los reyes magos, aunque los evangelios aprócrifos (“ocultos”, en griego; no aceptados pero tolerados por la Iglesia católica y aparecidos en los primeros siglos del cristianismo) muestran un relato más concienzudo. Otros detalles más son revelados por el Evangelio armenio de la infancia ( un amplio relato traducido a finales del siglo VI del siríaco al armenio) y donde se menciona con detalle los nombres de estos personajes: Melkon, Gaspar y Baltasar y asegura que eran hermanos y reinaban sobre Persia, India y Arabia.

Otras tradiciones antiguas dicen que existieron más de 3 reyes magos, algunos señalan que fueron hasta 12. De acuerdo con el antropólogo y experto lingüista en estudios hebreos, John A. Tvedtnes, citado por el diario El País, los registros persas señalan que no eran reyes sino príncipes y comandaban un ejército de 8,000 personas y al enterarse de que una hambruna devastaba Judea decidieron acudir a Belén.

Con el tiempo se fueron aderezando otros elementos como el camello, el elefante o el caballo pero en realidad se desconoce la forma o el transporte en que se desplazaban.

En el siglo XIV gracias a la obra Historia Trium Regum, escrita por un monje carmelita, se supo que los reyes magos murieron “en la mitad del siglo en que murió Jesús”. Siglos después los huesos de los supuestos reyes se trasladaron hacia Constantinopla, luego Milán y Colonia, Alemania donde se asegura que reposan.

¿Los magos eran estrellas?

Los evangelios dicen que una estrella guió a los Reyes Magos para visitar a Jesús. El Papa Benedicto XVI ahonda: “Se ha discutido mucho sobre qué tipo de estrella condujo a los Reyes Magos. Se piensa en una conjunción de planetas, en una supernova, es decir, una de esas estrellas muy débiles al principio pero que, debido a una explosión interna, producen durante un tiempo un inmenso resplandor; en un cometa, y así sucesivamente…

El pontífice asegura que los Magos de Oriente, de los que habla el Evangelio, se han convertido  en constelaciones de Dios, que muestran el camino y hace un símil entre estos magos y los buscadores de la verdad, capaces de vivir siempre la profunda sintonía entre la razón y la fe, entre la ciencia y la revelación y equipara a los Magos de Oriente como modelos del verdadero sabio, concluyó Benedicto XVI.

El pontífice en su libro, La infancia de Jesús, señala:

“He intentado interpretar, dialogando con exegetas del pasado y del presente, lo que Mateo y Lucas cuentan al principio de sus Evangelios sobre la infancia de Jesús”. Y se pregunta: ¿Qué clase de hombres eran esos que Mateo describe como “magos venidos de Oriente”?

No hay que olvidar que el término “magos” (mágoi) tiene una considerable variedad de significados en las diversas fuentes, que se extiende desde una acepción muy positiva hasta un significado muy negativo. La primera de las cuatro acepciones principales designa como “magos” a los pertenecientes a la casta sacerdotal persa.

En el relato de san Mateo sobre los magos, la erudición religiosa y filosófica es claramente una fuerza que pone a los hombres en camino, es la sabiduría que conduce en definitiva a Cristo.

El astrónomo vienés Konradin Ferrari d’Occhieppo ha mostrado que en la ciudad de Babilonia, centro de la astronomía científica en épocas remotas, aunque ya en declive en la época de Jesús, continuaba existiendo todavía un pequeño grupo de astrónomos ya en vías de extinción. Hay tablas de terracota con inscripciones en caracteres cuneiformes con cálculos astronómicos … que lo demuestran con seguridad” (p. 27). La conjunción astral de los planetas Júpiter y Saturno en el signo zodiacal de Piscis, que tuvo lugar en los años 7-6 a. C. -considerado hoy como el verdadero periodo del nacimiento de Jesús- habría sido calculada por los astrónomos babilonios y les habría indicado la tierra de Judá y a un recién nacido “rey de los judíos”.

Los tres símbolos

“Para que la estrella pudiera convertirse en un mensaje, debía haber circulado un vaticinio como el del mensaje de Balaán. Sabemos por Tácito y Suetonio que en aquellos tiempos bullían en el ambiente expectativas según las cuales surgiría en Judá el dominador del mundo”, señala el papa.

Los magos y sus dones realizan la andanza de vasallaje de todos los pueblos al nuevo rey descendiente de David y a la Jerusalén mesiánica, sobre la que ha brillado la estrella de Jacob.  Se han realizado, pues, las profecías de un rey, al mismo tiempo que las esperanzas de irradiación de la salvación y siguieron a Abraham, quien marchó ante la llamada de Dios.

Los hombres sabios de oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios. La promesa contenida en los textos bíblicos se extiende a la universalidad de los reinos de África, Asia y Europa. El rey de color aparece siempre: en el reino de Jesucristo no hay distinción por la raza o el origen. En él y por él, la humanidad está unida sin perder la riqueza de la variedad. Más tarde se ha relacionado a los tres reyes con las tres edades de la vida del hombre: la juventud, la edad madura y la vejez.

La palabra “epifanía”, voz que procede del griego, significa “manifestación”. Una de las tres epifanías que celebra la iglesia católica es precisamente la manifestación ante los Reyes Magos, de acuerdo con lo que explica el sacerdote Juan Gustavo Ruiz Ruiz, de la Prelatura del Opus Dei y capellán de la  Universidad Panamericana, y doctorado en Sagrada Teología en Pamplona, España.

La Epifanía tuvo su origen en la Iglesia oriental. En el siglo IV las Iglesias de Oriente celebraban el 6 de enero como la fiesta del nacimiento de Cristo, la adoración de los Magos y el bautismo de Cristo, mientras que en el occidente el nacimiento de Cristo era celebrado el 25 de diciembre.

La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente como respuesta a la celebración solar pagana que tratan de sustituir.  Así se explica que la Epifanía se llame: Hagia phota, es decir, la santa luz.

De acuerdo con los católicos el camino de los Magos de Oriente es sólo el comienzo de una gran procesión que continúa en la historia. Con estos hombres comienza la peregrinación de la humanidad hacia Jesucristo.

Magos o sacerdotes

Podemos conjeturar la evidencia no bíblica a partir de un significado probable de la palabra magoi. Herodoto (I, ci) es nuestra autoridad para suponer que los Magos eran de la casta sagrada de los Medos. Proveían de sacerdotes para Persia y, dejando de lado vicisitudes dinásticas, siempre mantuvieron sobre sus dominios influencia religiosa.

No se conocen otros datos –de manera histórica y cierta- sobre estos misteriosos personajes más que lo dicho por el evangelista Mateo en el capítulo 2 de su libro. Cuanto de literatura extra bíblica se puede encontrar no son más que suposiciones, leyendas populares que no tienen un sustento científico de carácter arqueológico o histórico, dice el sacerdote.

Algunos investigadores sugieren que los Reyes Magos eran en realidad astrónomos o astrólogos que estuvieron motivados por los objetos brillantes que contemplaron el cielo, algunos sospechan que se trataba de alguna supernova que explotó y mantuvo su brillo durante varios meses. Lo que explicaría el largo viaje que hicieron estos personajes, su encuentro con Herodes y su meta final en Belén. Otros, como profesor Simo Parpola, profesor de Asiriología de la Universidad de Helsinki, y citado por El País, también sugieren que el fenómeno que guió a los Reyes Magos no fue otro que una conjunción de planetas.

 

¿Qué dicen evanglios apócrifos

En los libros apócrifos árabes de la infancia, ya más tardíos, se fija la atención en los Reyes Magos de los que en un apócrifo etíope se dan incluso los nombres que se han hecho tan populares.

Con respecto a los nombres de los reyes, Melchor, Gaspar y Baltasar, las primeras referencias parecen remontarse al siglo V, a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina bárbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea; y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama Balthazar, Melkon y Gaspard.

Son tres Reyes de Oriente que tienen su origen en la Biblia, más concretamente en el Evangelio de San Mateo, aunque según algunos pudieron ser más de tres (los armenios, por ejemplo, suponen que fueron 12 que ofrecieron: oro, incienso y mirra.  Mt 2, 11: “Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.

El oro representa la realeza de Jesús, como presente conferido a los reyes. El incienso representa su naturaleza divina y la mirra, un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús.

Posteriormente y sobretodo en España y en países latinoamericanos ha surgido la costumbre de ofrecer regalos a los niños.

¿Qué papa estableció que eran 3 los Reyes Magos?

En el siglo V, el papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad. En el Evangelio de Mateo tampoco está explícito su número, sólo se indicaba que le ofrecieron: oro, incienso y mirra.

Por otra parte, no eran magos (magicians): el significado correcto de magoi, aunque no se halla en la Biblia, es requerido por el contexto en el segundo capítulo de San Mateo. Estos magos pueden no haber sido otros que miembros de la casta sacerdotal.

 

¿Cuántos fueron en realidad?

Desde la antigüedad, el tema de los Reyes Magos ha sido motivo de representación por artistas, pintores y escultores y también en la literatura. Han sido retratados habitualmente en número de 3; otras veces, 4; y, excepcionalmente, en número de 2. Es un tema abundantemente tratado durante la historia, señala el sacerdote. Otros estudiosos afirman que será difícil precisar la cantidad pero que rebasaban la decena.

Hasta finales del siglo XIV se comenzó a representar a uno de los magos de color negro, y sólo a partir del siglo XVI fue cuando se generalizó esta forma de representarlos.

La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la imagen está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI  y se les asignaron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar (Gaspar, Melchior, Balthassar).