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El ébola y su desafío financiero

ébola

Por Alicia Salgado

La pandemia no sólo ha puesto de cabeza los sistemas de salud sino que ya afecta a las principales economías del mundo.

Crece la preocupación por el impacto social y económico que puede tener la expansión del brote del virus de ébola, que hasta mediados de octubre había cobrado más de 4,000 víctimas en Guinea, Liberia y Sierra Leona, los países con mayor afectación, que por su fragilidad institucional carecen de infraestructura de salud para “confinar” los efectos de un virus que apareció por primera vez en 2006, pero cuya vacuna y cura ha sido uno de los desafíos no resueltos de la investigación médica mundial.

De pilón, se presenta en un momento en que países que tradicionalmente son los que aportan la mayor parte de los “fondos de ayuda”, como Estados Unidos, Japón y los europeos, enfrentan restricciones fiscales y presiones políticas internas, como para facilitar una mayor movilización de recursos económicos.

De ahí que el fondeo de las actividades de contención del ébola se tornó crítico. Tom Frieden, director del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, haciendo uso del poder que tiene este país como principal accionista del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, logró que en el curso de dos meses ambos organismos liberaran 400 millones de dólares hacia estos países.

Los recursos asignados se otorgaron sin garantías y entendiendo que los países no tienen capacidad de repago, pero se utilizaron mecanismos informales para combinar donaciones financieras de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), Alemania, Gran Bretaña, Francia y Japón, para fortalecer la capacidad de respuesta sanitaria y financiar la estrategia de contención definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ha sido tan preciso el uso de los organismos financieros internacionales, que el pasado 10 de octubre el Banco Mundial emitió un reporte inusual denominado

The economic impact of the 2014 Ebola epidemic: short and médium term estimates for West Africa, de más de 70 páginas, en el que se asienta que el costo financiero de esta contingencia sanitaria podría ser de 32,600 millones de dólares para finales de 2015 en un escenario de High Ebola, que supone el fracaso en contener el efecto del contagio en diciembre y su expansión hacia Nigeria, Senegal y otros países más poblados de África meridional.

La atención que dieron al tema fue tal que los escenarios de impacto financiero fueron dados a conocer en la apertura de las reuniones anuales conjuntas por el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, apoyando el llamado de los presidentes de los tres países principalmente afectados (Alpha Condé, de Guinea, Ellen Johnson, de Liberia y Ernest Bai, de Sierra Leona).

La justificación de la entrega de 400 millones de dólares como fondo de emergencia era simple: si la contención del virus ocurre en diciembre de este año en un Low Ebola, el impacto financiero del brote de ébola podría ser de 3,800 millones de dólares.

Pero si pasamos a un High Ebola Scenario, supondría una extensión de los efectos de la contingencia sanitaria hacia Ghana, Nigeria y Senegal y el costo total se ampliaría hasta los 32,600 millones de dólares, pues significaría una contención lenta de la contingencia epidemiológica.

“De ahí que sea importante actuar ahora”, detalla el reporte del Banco Mundial.

El temor se ha incrementado ante la identificación de un liberiano infectado que murió en Dallas y no recibió tratamiento alternativo; otros dos casos identificados en España, incluyendo las enfermeras, parece estar dirigiendo la atención a la caída en la inversión de investigación médica en los países de occidente, ligada al cambio de políticas públicas, astringencia fiscal y recortes en gastos de salud.

Y  mientras el drama avanza, lo que no hace referencia el reporte es al efecto económico que está ocasionando el temor al contagio, sobre el conjunto de las naciones de África, porque la alerta ha afectado de manera notable la caída del flujo turístico y comienza a hacer estragos en la relación comercial no sólo de los países afectados, sino de todo el continente. No olvidemos que normalmente las personas no diferenciamos entre Sierra Leona y Kenya.