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Sophia Loren y la película del Oscar

Sophia Loren, belleza, talento y entrega.

Por Alfonso Miranda Márquez Director General del Museo Soumaya.

“Roma, abril de 1962

[…]

–Y tú, Carlo, ¿qué dices? ¿Hemos hecho mal en no ir a Hollywood? Piensa, ahora estaríamos en la platea oyendo los nombres de los ganadores…

Carlo sonrió con afecto. La noche parecía no acabar nunca, a la espera de la entrega del Oscar a la mejor actriz, al que había sido nominada la joven conocida en el mundo entero con el nombre de Sophia Loren.”

 

Para pasar los nervios -la joven de 27 años confesó a su biógrafo Aaron Edward Hoetcher, que pensó en cocinar salsa ragú para pasta tal como lo hacían su madre y su abuela Luisa-. Es una emoción muy grande, la incertidumbre me parte el corazón. Te lo juro, Carlo, no habría podido estar allí esperando, con todas esas momias de dientes postizos de Hollywood. Y quizá no me den el Oscar…

A las seis de mañana con 45 minutos Cary Grant le anunció la victoria. Nada volvería a ser igual.

En el Auditorio Civic de Santa Monica, California, la esperaba la codiciada estatuilla dorada, que el imaginario mexicano defiende su inspiración en el atlético cuerpo del cineasta Emilio Indio Fernández.

Pobreza y guerra serán los cimientos para el nuevo cine italiano. Instinto. Expresividad. Orgullo herido. Ultraje. Táctica en la guerra. Dominio. Separación. Desconfianza. Denuncia. Situaciones límite. Encuentros. Madurar a fuerza.

Segunda Guerra Mundial. En la región de la Ciociaría las provisiones menguan y Michele Di Libero, quien abandona la idea de ordenarse sacerdote, busca salir del pueblo y unirse a la resistencia. Sin más alimento, la viuda Cesira sale y deja a su hija Rosetta enamorada de Michele. Harina, pan y semillas. El asedio es inminente. Los soldados alemanes llegan a las montañas del sur. Una bomba estremece la pantalla. Cesira y Michele caen al piso. Harina en el césped. La mano de Michele protege a Cesira. Él la besa. Corte.

Los soldados alemanes obligan a un joven a guiarlos a través de las montañas. La familia llora. Cesira enfurece y reclama. Armas. La presencia de Rosetta la contiene. Michele ofrece tomar el lugar del chico. No volveremos a ver a Jean-Paul Belmondo. Loren llora. Corte.

La secuencia por la que ganó el Oscar Sophia es terrible. Una iglesia en ruinas (en realidad el templo de San Francisco de Asís, Fondi, Lazio, Italia, donde se grabó la mayor parte de la película). Cesira acomoda una banca. La limpia y recuesta a su hija.

Aparecen los goumier marroquíes. El regimiento de 12,000 soldados del cuarto tabor que desembarcaron en la Italia fascista el 14 de julio de 1943, y que 18 días más tarde fueron adjuntados a la infantería norteamericana. Especializados en incursiones nocturnas, sobre todo en zonas montañosas de terreno áspero, poco conocido por los estadounidenses, apoyaron los ejes más importantes de la avanzada aliada.

Toma abierta desde arriba. Sometimiento en la indiferencia de la guerra. Dos mujeres. El ultraje. El grito. Silencio alucinante.

“Rosetta aumenta su llanto. Entonces Cesira la toma entre sus brazos y la arrulla mientras la luz del día aumenta.

CESIRA (llorando): Estás bien, tesoro. Basta… Basta… Ven aquí… Basta… Rosetta… Basta.

Cesira continúa arrullando a Rosetta, se dispone frente a la ventana, alarga un brazo mientras se resiste a la luz, así la sombra la envuelve mientras el llanto de Rosetta continúa.

CESIRA: Basta, Rosetta… Basta.”

 

El espectador se quiebra al escuchar: “¿Puedes seguir, Rosetta?”

Un soldado detiene su auto. Suben las Dos mujeres. Ante la cámara, los personajes quedan inmóviles. Lágrimas (de ellas y de nosotros). Un auto que desaparece. Paisaje (la Ciociaría). Fin. Créditos.

El 23 de diciembre de 1960 el filme –producido por el marido de Loren, Carlo Ponti–, se estrenó en Italia y el 21 de diciembre de 1961 llegó al cine Roble en el 135 del Paseo de la Reforma en la ciudad de México.

La noche del 9 de abril de 1962, las célebres Audrey Hepburn con su Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s); Piper Laurie y El buscavidas (The Hustler); Geraldine Page con Verano y humo (Summer and Smoke); Natalie Wood y su Esplendor en la hierba (Splendor in the Grass), aplaudieron desde el continente americano un asiento vacío reservado para la mejor actriz del mundo: Sophia Loren. Sophia de todos. Está en México.

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