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Parque Público Federal El Chamizal

En Ciudad Juárez, este parque posee una rica historia ¡Conócela!
En Ciudad Juárez, este parque posee una rica historia ¡Conócela!
  • Sus muros invisibles nos cuentan una historia fantástica de lucha, labor diplomática y tesón.

Por Fernanda de la Torre

Sé que en el mundo hay muchos jardines famosos pero pocos, muy pocos, tienen una historia como la mía. Por eso quiero compartirla con ustedes.

Todo empezó justo hace 150 años, cuando por caprichos de la naturaleza fuertes lluvias causaron inundaciones y el desvío del curso del río Bravo. Este desplazamiento provocó que yo dejara ser parte de México para anexionarme a Estados Unidos.

El presidente Benito Juárez (quien por cierto le dio el nombre a la ciudad donde me ubico), inmediatamente tomó cartas en el asunto para que el gobierno mexicano iniciara las reclamaciones correspondientes. A pesar de que hombres brillantes usaron todos sus conocimientos para efectuar estas reclamaciones, mucho tiempo habría de pasar para que esa gestión rindiera frutos.

 

Pasaron los años y el problema seguía sin resolverse. En 1910 se acordaron las reglas del arbitraje que daría fin al conflicto. El laudo del arbitraje en 1911 resultó favorable a México. Todos estaban contentos, al grado que el entonces presidente Francisco I. Madero lo mencionó en su primer informe de gobierno. A pesar de ello, las tierras no le fueron devueltas ya que el comisionado norteamericano impugnó la decisión arbitral y el conflicto siguió sin solución.

 

El gobierno mexicano siguió sin quitar el dedo del renglón. Sabía que su causa era justa y siguió luchando. Mi suerte empezó a cambiar cuando el presidente John F. Kennedy visitó nuestro país en el año de 1962. Uno de los varios puntos que se tocaron fue el de El Chamizal, llamado así porque el terreno se encontraba lleno de chamizos, un arbusto local. El presidente de México, Adolfo López Mateos, le explicó durante casi dos horas la naturaleza del problema. El presidente Kennedy escuchó con atención y decidió hacer algo al respecto.

Uno podría pensar que un par de presidentes resuelven todo con el chasquido de sus dedos, pero no fue así. Todavía habrían de pasar dos años de trabajo diplomático por parte del canciller Manuel Tello y de Thomas C. Mann, embajador de los Estados Unidos en México para que esa semilla diera fruto.

 

Finalmente, el 25 de septiembre de 1964, los presidentes Adolfo López Mateos y Lyndon B. Johnson, se reunieron en la frontera para la entrega simbólica de El Chamizal. Digo simbólica, ya que para la física habría que hacer varias obras antes. Con ese apretón de manos terminaron 100 años de disputas. Es la única ocasión en que el territorio mexicano ha aumentado: pensarán que 243 hectáreas o 2.4 kilómetros cuadrados, no son mucho, pero les recuerdo que hay Estados en el mundo como El Vaticano, que son más pequeños todavía.

En 1970 se decidió que se habilitaran 124 hectáreas de El Chamizal para mi creación. Querían que fuera un parque urbano que se destinaría únicamente al ámbito educativo, cultural y deportivo. Y así se hizo. Hoy en día soy el lugar de esparcimiento familiar y deportivo más importante de Ciudad Juárez. Sí, señor. Tengo un lago, canchas de futbol, estadio olímpico, planta tratadora de aguas, paseos de ciclistas y hasta un invernadero.

 

Sin duda pocos parques pueden decir que son resultado del esfuerzo diplomático, que fueron parte de dos países y que varios presidentes e hombres ilustres colaboraron para que el terreno que los conforma, regresara a su legítimo dueño. Pero, sobre todo, pocos parques pueden presumir que son el recordatorio de que los mexicanos sabemos ser perseverantes, que podemos pelear por lo que creemos justo.

Además de que los habitantes vienen con sus familias a visitarme, me parece importante que sepa que a 50 años de esta victoria diplomática, es posible que las batallas se ganen no con los puños, sino con las armas del derecho y la razón.

 

@FernandaT