sábado , diciembre 15 2018
Importante: Nuestro Aviso de Privacidad ha cambiado a partir del 14 de mayo de 2018, puedes consultarlo aquí: http://contenido.com.mx/aviso-de-privacidad/
facebook@ twitter@ instagram@ youtube@

Te puede interesar

Descanse en paz el actor Rogelio Guerra

Arturo Cepeda Salinas: buscador de talento infantil en tecnología

¿ Vives con un apache?

Inicio / Notas del día / Recordando al Ruiseñor de América Don Pedro Vargas

Recordando al Ruiseñor de América Don Pedro Vargas

Por Manuel Ramos Medina

Las nuevas generaciones no conocen ya al famoso Samurai de la Canción, el Ruiseñor de América, el Tenor de América, entre otros. Tampoco fueron testigos de la televisión en blanco y negro donde, todos los viernes del año, se reunía la familia para ver el programa Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido, a las ocho de la noche por el canal 2. El anfitrión era don Pedro Vargas que, acompañado al piano por el famoso Alvarito y de invitados nacionales y extranjeros, hacía de aquellas veladas un gozo familiar. Era un programa musical que entretenía a grandes y chicos.

Recientemente el Centro de Estudios de Historia de México Carso Fundación Carlos Slim recibió el archivo personal del famoso cantante Pedro Cruz Mata, mejor conocido como Pedro Vargas. Nacido en San Miguel de Allende el 29 de abril de 1906, fecha en que el Presidente Porfirio Díaz y doña Carmelita, su esposa, vacacionaban en Cuernavaca, mismo tiempo en que se registró el terremoto de San Fancisco Californa y mismo día en que se incendió la tienda de abarrotes El Universo en la ciudad de México.

Pedro, hijo de José Cruz Vargas y Rita Mata, de origen campesino, descubrió muy pronto que tenía dotes para el canto. Su madre deseaba que el mayor de los 12 hermanos se dedicara al servicio de Dios y cuando cumplió siete años lo llevó a la Parroquia de San Miguel y le pidió al Padre que lo aceptara como acólito. La primera prueba para el niño fue pertenecer al coro de los niños y su maestro Antonio Licea, director del grupo, lo descubrió por su privilegiada voz.

La fama corrió en San Miguel, y el propio Vargas contó que su interpretación del Ave María, de Schubert, lo hizo famoso y que los parroquianos iban a la misa sólo por escucharlo cantar.

Además de la parroquia, Pedro era solicitado para cantar en la tienda del pueblo donde los hombres jugaban al dominó y él los entretenía con sus canciones. El cantante afirma que fue allí donde se aficionó por el tequila que luego se convirtió en su bebida consentida durante sus 82 años.

En 1920 decidió trasladarse a la ciudad de México con un solo objetivo: triunfar. Estaba indeciso entre ser médico, cantante o lo que fuera. Sabía que no regresaría a San Miguel sin una carrera definitiva en su vida.

Su voz fue su única acompañante. Se inició en el templo de San Francisco, justo frente a la Casa de los Azulejos y de allí a otras iglesias. Sabía que grandes cantantes de ópera cantaban en las iglesias y se quiso relacionar con ellos. Fue así como conoció a su protector Mario Talavera quien lo presentó ante el ex presidente Adolfo de la Huerta y con algunos miembros del medio artístico  como Alfonso Esparza Oteo, Tata Nacho o Manuel M. Ponce.

El triunfo de Pedro Vargas está muy relacionado con su encuentro con José Mojica que formaba parte del elenco de la Civic Opera House de Chicago y quien cantó en el teatro Abreu la ópera El barbero de Sevilla, de Rossini. Mojica lo envió con el maestro Alejandro Cuevas en 1926 quien lo preparó para el éxito.

La carrera del Ruiseñor de América se desarrolló de forma impresionante. Su color de voz era muy apreciada y de la ópera pasó al canto popular que lo llevó a la cumbre. Se relacionó con el mundo del espectáculo y con los artistas más reconocidos a nivel mundial. Visitó la mayor parte de los países de América y pasó a España llevando las composiciones de su compadre Agustín Lara del que fue su mejor intérprete y amigo inseparable.

Su matrimonio con María Teresa Campos Jáuregui fue definitivo. Perteneciente a una de las familias mas linajudas de Querétaro, su madre no veía con buenos ojos que su hija Teres se casara con un artista: “Pedro es artista y los artistas, en su mayoría, son mujeriegos”, afirmaba. El matrimonio se celebró el 12 de septiembre de 1931 y el inicio de una vida juntos fue difícil por la economía del hogar. No obstante su esposa creyó en él y ese matrimonio se volvió un ejemplo no sólo  para los artistas sino para la sociedad misma. De hecho fue Tere quien lo acompañó en sus giras y le dio la alegría de tener cuatro hijos:  Pedro, el mayor, Mario, Marcelo y Alejandro.

Don Pedro Vargas falleció el 30 de octubre de 1989 dejando un legado enorme. Su nombre despierta un recuerdo inigualable de los grandes cantantes mexicanos del siglo XX.

El archivo de don Pedro (correspondencia, fotografía, reconocimientos diversos, entre otros) se encuentra, en el Centro de Estudios de Historia Carso, listo para la investigación de la historia cultural mexicana del siglo XX. Uno de los fondos más representativos de la colección. Hasta el primer piano del cantor es testimonio de la carrera artística del Samurai de la canción.

Queremos dar constancia que Ivonne Camil, actual esposa de Marcelo, hijo segundo de don Pedro, diplomático de carrera y “el más brillante de sus hijos”, con gran conciencia histórica, depositó el archivo de su padre en el Centro de Estudios, el cual pronto estará en línea para ser consultado por un público amplio.