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» Peng Liyuan: La Michelle Obama de China

4 junio 2013






 

Peng Liyuan, acompañando a su esposo durante su visita a México.
  • Llega a México en compañía de su poderoso marido, Xi Jinping, presidente de China.
  • Es general de brigada del ejército de su país, además de una idolatrada cantante música folclórica con tintes patrióticos.
  • Antes de ella, era impensable ver a una Primera Dama China en eventos públicos.

Por Pedro C. Baca

Este mediodía el presidente de China, Xi Jinping, arribó a la ciudad de México en su primera visita de Estado a nuestro país. Llegó acompañado de su esposa, Peng Liyuan, una mujer de facciones suaves y modales delicados que trae locos a los chinos. Para explicar tanto interés podría ser suficiente saber que es un ídolo musical (especialmente entre legiones de personas mayores de 40 que lloran emocionados al escucharla interpretar música folclórica patriótica) y que es un referente en materia de moda para millones de compatriotas, pero la verdadera razón es que esta elegante señora de figura menuda, modales suaves y voz de soprano es considerada una de las 50 mujeres más influyentes del mundo y un equivalente a Michelle Obama, la carismática esposa del presidente estadounidense.

¿Quién es en realidad esta mujer y que se puede esperar de ella durante los diez años que durará el mandato de su todopoderoso cónyuge? Peng nació hace 51 años en Yuncheng, provincia de Shandong (noreste del país), pertenece a la etnia Han y es hija de un curador de arte y una artista de música folclórica, quienes le infundieron el amor por el arte, y el valor para enfrentar situaciones difíciles y humillantes, como el juicio que enfrentaron los señores Peng en los años de la revolución cultural maoista (1966-1976) cuando fueron acusados de enemigos de la patria por “defender el arte burgués” (oponerse a la destrucción del museo que administraban).

A pesar de este incidente la familia pudo mantenerse unida. “Fue una época de muchas carencias y teníamos que ser muy cuidadosos hasta con nuestra manera de mirar”, comentó Peng en una entrevista para la televisión china. “Solamente hice una travesura en mi niñez. Tenía muchas ganas de tener un retrato mío, pero mi papá se rehusaba porque estba prohibido (se le consideraba un acto contrarrevolucionario). Sin embargo, me las ingenié para convencer a un tío para que me la tomara en secreto. Es la única imagen que tengo de de esa etapa de mi vida”, señaló.

Durante la visita, se habló de la importancia de fortalecer relaciones económicas con la potencia.

A pesar de las privaciones y del constante asedio del comité revolucionario de su barrio, los Peng salieron adelante y el jefe de familia impulsó a su hija a matricularse en un instituto de de artes y diseño. En 1980, a punto de cumplir 18 años, se incorporó al grupo de artistas Ejército Popular de Liberación (EPL), nombre oficial de las fuerzas armadas chinas. Su tarea: “usar su voz para elevar la moral de las tropas”.

VOZ DEL EJÉRCITO

En los siguientes años, Peng se convirtió en la artista oficial de los eventos militares. En algunas ocasiones le tocó asistir enfundada en su uniforme castrense para entonar el himno nacional, en otras ocasiones usaba fastuosos atuendos tradicionales para cantar melodías folclóricas con acento patriótico, actividad por la que se convirtió en un ídolo de masas entre la gente de su generación que, por otra parte, no tenía muchas opciones musicales para escuchar.

Intérprete nacional de primer grado y maestra en música étnica tradicional por la Universidad de Beijing y profesora de la Academia de Arte del EPL, no tuvo problemas para subir en el escalafón militar hasta obtener el grado de general de brigada. Antes en 1983, ocurrió uno de los acontecimientos más importantes de su vida, fue invitada a cantar en el primer festival televisado del Año Nuevo Lunar, una transmisión de importancia equivalente al Super Bowl estadounidense. El rating que registró el programa (700 millones de espectadores, según la estatal Central de Televisión China) otorgó a “la voz del ejército” (una de las maneras en que se identifica a Peng) el estatus de súperestrella y le redituó contratos para presentarse en prestigiados teatros de Nueva York, Londres, Tokio y Viena.

Sin embargo, para ella su labor principal es la de soldado artista. “Nunca he combatido, pero tengo la disciplina y el patriotismo de nuestros militares. Canto para animarlos y recordarles lo mucho que los necesita nuestra madre China”, explicó en una entrevista realizada en 2007 en la que reconoció haber alentado con sus interpretaciones a los batallones que acabaron con la rebelión estudiantil de Tiananmen que dejó más de 2000 muertos, según datos de Amnistía Internacional.

En 1986, en una gala militar, conoció al Xi Jinping, entonces un burócrata en ascenso, de carácter hermético y nueve años mayor que ella. Aunque en principio Peng lo consideró “pueblerino y muy mayor” la sedujo la serenidad y la capacidad de análisis de su pretendiente, pero sobre todo su gusto por la música étnica. Contrajeron matrimonio en septiembre de 1987 y un lustro después procrearon a Xi Mingze, su única hija.

Aquí en su faceta militar, su porte y carisma la caracterizan.

La agenda artística de Peng estuvo saturada de compromisos hasta mediados de 2007 cuando anunció su alejamiento de los escenarios. No explicó el motivo y no hubo quien se animara a preguntarle porque no había necesidad, pues todos sabían que el marido de la cantante se había incorporado al Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista (el máximo órgano de poder del país) y había iniciado su preparación para convertirse en líder del país.

Así como su Xi Jinping se entrenaba para gobernar, su mujer comenzó a ensayar para su rol como primera dama. Empezó por refinar su manera de vestir, sobria, pero no lúgubre, y a involucrarse en diversas causas de beneficencia como las campañas de la OMS para controlar el consumo del tabaco. También se dio tiempo para atender sus actividades como presidenta de la compañía de actuaciones artísticas del departamento político del EPL.

A pesar de su retiro los discos de la cantante militar siguen vendiéndose por millones, lo que le ha permitido acumular una considerable cantidad de dinero. “Mi marido es el proveedor pero yo gano los suficiente para aportar a casa y consentir a nuestra familia con algunas comodidades”, declaró la señora a la televisión estatal a fines de la década pasada.

¿PRIMERA DAMA O VICEPRESIDENTA?

El gran momento de Peng llegó en marzo pasado cuando Xi Jinping asumió la presidencia del país, además de ser confirmado en sus cargos de secretario general y presidente de la Comisión Militar Central del Partido Comunista Chino. La presencia de la primera dama en los eventos no hubiera llamado la atención en ningún país occidental, pero en China causó revuelo porque fue un hecho insólito.

Para ayudar a entender la reacción de los ciudadanos basta con recordar que las parejas de los anteriores mandatarios conservaron un perfil público muy bajo: Zhou Lin, esposa de Deng Xiaoping (1978-1989) apenas se hizo presente en algunas ceremonias; En cuanto a Wang Yeping, cónyuge de Jiang Zemin (1993-2003), siempre se mantuvo en casa, en parte debido a su frágil salud. En tanto, Liu Yongqing, mujer de Hu Jintao (2003-2013), rara vez apareció, pero jamás habló en público.

Un sector importante de la población china, especialmente los jóvenes, esperan que Peng Liyuan rompa el viejo molde ye ejerza un papel similar al que en su momento desempeñó Raisa Gorbachova, esposa del último dirigente de la desaparecida Unión Soviética. Lin Yinhe, sociólogo de la Academia China de Ciencias Sociales, considera que el Partido Comunista podría usar a Peng como un “arma suave” en casa y en el exterior. “Si la gente ve que Xi tiene una esposa tan bella, haría que el partido (comunista) pareciera más humano y menos robótico”, explicó Yinhe a The New York Times.

Sus primeros pasos han sido atinados, especialmente su anuncio de renunciar a un lujoso departamento en el oeste que el ejército le otorgó hace tres años como parte de sus prestaciones laborales. De inmediato la televisión oficial puso esta acción como ejemplo de la austeridad que debe imperar entre los funcionarios públicos.

Sin embargo, algunos que la popularidad de Peng tenga un efecto negativo. “Puede eclipsar la presencia de su marido y hacerlo ver como un pelele”, advirtió un académico de Hong Kong citado por CNN. Esta opinión es rechazada por otros politólogos quienes no encuentran indicios de que la dama influya en las decisiones del gobierno de su marido.

Por lo pronto, su presencia cada vez más frecuente en ceremonias públicas, así como en las giras internacionales del presidente ha ocasionado que los voceros del gobierno usen por primera vez, desde 1949, el término primera dama para referirse a ella. Así ocurrió durante la reciente visita de la pareja a Rusia, en la que ella y no él acaparó la atención, incluso de los acartonados medios oficiales chinos cuyas portadas dejaron a un lado la tradicional imagen del mandatario saludando a su anfitrión para poner una enorme de Peng en la que aparece sonriente, enfundada en un elegante gabán negro y cargando una sencilla cartera. Todo de marca china, porque, aseguran sus admiradores, ella ha decidido convertirse en la mayor promotora de la pujante industria de la moda de su país.

Embajadora de la Organización Mundial de la Salud para la lucha contra la tuberculosis y el VIH Sida son constantes sus visitas a centros de salud e instituciones educativas (algo que ninguna otra primera dama china había hecho). Respecto a los comentarios que sobre ella circulan en las redes sociales, los menos entusiastas repiten “Estados Unidos tiene a Michelle Obama, nosotros a madame Peng”, los más endulcorados aluden a un viejo proverbio local que alude a las mujeres como corresponsables de sostener al cielo: “Peng ayuda a su esposo Xi a despejar el horizonte de la madre china”.

 

 





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