Contenido » La historia de una matanza por el poder: La revolución que no fue
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» La historia de una matanza por el poder: La revolución que no fue

22 noviembre 2010






En estos días en que se nos invita a celebrar con “fervor patriótico” el bicentenario de nuestra independencia y el centenario de la revolución, valdría la pena preguntarnos: ¿en verdad tenemos algo que celebrar? La historia de una matanza por el poder, el gran mito de la Revolución, de Juan Miguel Zunzunegui, nos da su interesante respuesta a ese cuestionamiento.

Por Rosa María Cabrera Salas

Juan Miguel Zunzunegui es de los pocos autores que brindan un crudo panorama de la realidad y nos permite entender el mito de la revolución mexicana que, como él mismo asegura, ni siquiera deberíamos enmarcar con letras mayúsculas, como si hubiese sido un gran acontecimiento que modificó la vida de México.
Como Zunzunegui comenta en su análisis: “Una revolución es un cambio, no necesariamente con conflicto armado, pero sí un cambio violento, drástico, rápido y radical. Después de una revolución las cosas no vuelven a ser iguales, es un cambio absoluto de sistema, un cambio de paradigma y de proyecto”.
¿Sucedió este tan ansiado cambio en México después de la revolución? El autor hace un recuento de hechos desde el movimiento de independencia hasta llegar a Lázaro Cárdenas, para demostrarnos que nuestro país ha sufrido una revolución inexistente.
En las páginas de La historia de una matanza por el poder podemos encontrar la serie de asesinatos cometidos por algunos de los renombrados “héroes” de la historia para proteger a la “aristocrática” clase social a la cual pertenecían. En este libro se da cuenta de que la llamada “Revolución” surgió como un movimiento sin proyecto alguno de nación; sólo obedecía a planes individuales o de grupos en el poder.
Así, como sucede hasta nuestros días, aquellos que “formaban alianzas” para desconocer al “jefe en turno”, terminaban por enemistarse también cuando se trataba de “detentar el poder”. Ninguno tenía un proyecto que pudiera sacar al país de la pobreza en la cual estaba sumido.
Como lo afirma Juan Miguel Zunzunegui, nuestros cronistas han querido dotar de ideologías y proyectos a la revolución; en ningún caso fue así, los planes que surgieron fueron contra las personas. El mismo Emiliano Zapata, con su Plan de Ayala, sólo pugnaba por los intereses de los campesinos de Anenecuilco, no por la generalidad de ellos. Lo mismo sucede con el “Tata” Cárdenas, a quien debemos una “expropiación” pactada con los gringos y la implementación de un sistema de prebendas encaminadas al clientelismo político.

Aunque hubo personajes con un proyecto como Juárez y Plutarco E. Calles, que pugnaban por reducir el poder de la iglesia; ésta se encargó de obstaculizar el progreso al promover la guerra cristera en defensa de sus intereses.
Zunzunegui nos recuerda con este libro una frase pronunciada por Benito Juárez, y que, sin duda, resulta más representativa que la más conocida: “Presente y no pasado es lo que México necesita”.

La historia de una matanza por el poder: La revolución que no fue

Por Rosa María Cabrera Salas

En estos días en que se nos invita a celebrar con “fervor patriótico” el bicentenario de nuestra independencia y el centenario de la revolución, valdría la pena preguntarnos: ¿en verdad tenemos algo que celebrar? La historia de una matanza por el poder, El gran mito de la Revolución, de Juan Miguel Zunzunegui, nos da su interesante respuesta a ese cuestionamiento

Juan Miguel Zunzunegui es de los pocos autores que brindan un crudo panorama de la realidad y nos permite entender el mito de la revolución mexicana que, como él mismo asegura, ni siquiera deberíamos enmarcar con letras mayúsculas, como si hubiese sido un gran acontecimiento que modificó la vida de México.

Como Zunzunegui comenta en su análisis: “Una revolución es un cambio, no necesariamente con conflicto armado, pero sí un cambio violento, drástico, rápido y radical. Después de una revolución las cosas no vuelven a ser iguales, es un cambio absoluto de sistema, un cambio de paradigma y de proyecto”.

¿Sucedió este tan ansiado cambio en México después de la revolución? El autor hace un recuento de hechos desde el movimiento de independencia hasta llegar a Lázaro Cárdenas, para demostrarnos que nuestro país ha sufrido una revolución inexistente.

En las páginas de La historia de una matanza por el poder podemos encontrar la serie de asesinatos cometidos por algunos de los renombrados “héroes” de la historia para proteger a la “aristocrática” clase social a la cual pertenecían. En este libro se da cuenta de que la llamada “Revolución” surgió como un movimiento sin proyecto alguno de nación; sólo obedecía a planes individuales o de grupos en el poder.

Así, como sucede hasta nuestros días, aquellos que “formaban alianzas” para desconocer al “jefe en turno”, terminaban por enemistarse también cuando se trataba de “detentar el poder”. Ninguno tenía un proyecto que pudiera sacar al país de la pobreza en la cual estaba sumido.

Como lo afirma Juan Miguel Zunzunegui, nuestros cronistas han querido dotar de ideologías y proyectos a la revolución; en ningún caso fue así, los planes que surgieron fueron contra las personas. El mismo Emiliano Zapata, con su Plan de Ayala, sólo pugnaba por los intereses de los campesinos de Anenecuilco, no por la generalidad de ellos. Lo mismo sucede con el “Tata” Cárdenas, a quien debemos una “expropiación” pactada con los gringos y la implementación de un sistema de prebendas encaminadas al clientelismo político.

Aunque hubo personajes con un proyecto como Juárez y Plutarco E. Calles, que pugnaban por reducir el poder de la iglesia; ésta se encargó de obstaculizar el progreso al promover la guerra cristera en defensa de sus intereses.

Zunzunegui nos recuerda con este libro una frase pronunciada por Benito Juárez, y que, sin duda, resulta más representativa que la más conocida: “Presente y no pasado es lo que México necesita”.

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